La Agencia estadounidense de Seguridad Química ha concluido en su informe final sobre el accidente de 2005 en una planta de British Petroleum (BP) en Texas, en la que murieron quince personas, que la compañía incurrió en deficiencias de seguridad.

La Agencia estadounidense de Seguridad Química (Chemical Safety Board, CSB), dependiente del Gobierno de Estados Unidos, ha concluido en su informe final sobre el accidente de 2005 en una planta de British Petroleum (BP) en Texas, en la que murieron quince personas, que la compañía británica incurrió en deficiencias de seguridad.

Junto a esto, CSB arremete en su informe de más de trescientas páginas contra una agencia de seguridad estadounidense, Occupational Safety, de carácter federal, por haber sido laxa en el seguimiento de las condiciones de seguridad de la planta.

El accidente se produjo hace dos años, el 23 de marzo de 2005, y en él murieron quince personas y otras 170 resultaron heridas. BP se enfrenta a decenas de demandas civiles por la explosión, la más grave de carácter industrial desde 1990.

En un comunicado, BP dice aceptar la responsabilidad del accidente y haber adoptado las medidas para evitar que vuelva a producirse. 'Pedimos disculpas por estos daños ', pero, 'ya que no podemos cambiar el pasado ni reparar el dolor causado, hemos trabajado intensamente para ofrecer compensaciones justas ', asegura.

La compañía dice haber creado un panel independiente de investigación por recomendación de la CBS y dirigido por el ex secretario de Estado norteamericano James Baker. BP 'está cumpliendo las recomendaciones ' de este panel independiente, señala.

Junto a esto, BP asegura que su colaboración con CSB no tiene precedentes y sostiene que durante el proceso entregó 6,3 millones de páginas de documentos.

DESACUERDO DE BP

Aún así, la compañía se muestra en desacuerdo con algunas de las conclusiones del informe de la CSB y dice que dará respuesta a las consideraciones de la agencia.

En el informe, la agencia dice que, pese a que en la planta se detectaron fallos de seguridad durante casi treinta años, la agencia federal encargada de denunciarlos sólo hizo una inspección, en 1998.

La explosión se produjo cuando la unidad de isomerización, que eleva el nivel de octanos en la gasolina, se saturó de líquidos con alto poder inflamable. En ese momento se produjo un escape y una ignición, aunque las alarmas que deberían havber advertido de ella no funcionaron.

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