En la primera mitad de los 90, las economías escandinavas se vieron sacudidas por crisis profundas. Quince años después se habla ya del modelo escandinavo, capaz de alumbrar algunas de las empresas más innovadoras y dinámicas de la nueva economía global.

A grandes males, mejores remedios. En la primera mitad de los noventa, las economías escandinavas se vieron sacudidas por crisis profundas que las obligaron a resituarse. Quince años después se habla ya del modelo escandinavo,capaz de alumbrar algunas de las empresas más innovadoras y dinámicas de la nueva economía global.

Si usted quiere cambiar los muebles del piso y quedar medianamente bien sin hacer mucho gasto, lo primero que le pasará por la cabeza es llegarse hasta Ikea. Y si le piden que dé el nombre de un fabricante de móviles, lo más probable es que responda Nokia. La primera empresa es sueca. La segunda, finlandesa. Ambas eran apenas conocidas hace quince años. Hoy son el estandarte de una legión de empresas escandinavas que se han consolidado en la escena global gracias, en buena parte, a su habilidad para captar las nuevas realidades sociales.

"Si tuviera que definir a las empresas escandinavas, diría que se trata, salvo excepciones, de empresas de pequeño tamaño, muy creativas, capaces de enfocar el negocio desde perspectivas y ángulos muy diversos", afirma Heléne Olsson, vicepresidenta de la Cámara de Comercio Hispano-Sueca de Barcelona. Olsson lleva veinte años en Catalunya y es directora para España del Kairos Institute, una consultora de prospectiva en la que confluyen profesionales de diferente signo.

"La capacidad de anticipación es parte del éxito escandinavo -añade Olsson-. Parece retórica, pero hemos sabido pasar muy rápidamente de una economía industrial a otra postindustrial, del acero y el papel al conocimiento. De los grandes grupos a las pequeñas empresas".

La habilidad nórdica para captar las nuevas realidades sociales y convertirlas en negocio es una de las claves de esa creciente presencia. El tópico dice que Ikea redecora la vida de la gente, quizás porque nadie como el grupo que preside Ingvar Kamprad ha sabido interpretar la fugacidad del hogar moderno -él y ella, él y él, ella y ella, él y ellos, ella y el perro, ocho en casa... todo en un instante.

La finlandesa Nokia, a su vez, ha convertido el terminal de móvil en el gadget más preciado del siglo XXI, del mismo modo que la danesa Bang& Olufssen ha rehabilitado la electrónica de consumo o las finlandesas Sunto y Amer se han hecho imprescindibles para la práctica del fitness.Sin contar con su peculiar atención al mundo infantil -la danesa Kompan domina el mercado de los parques y áreas de juego-o los objetos de diseño, en el que los tres países sobresalen y que se mueve entre la simplicidad de los discípulos de Alvar Aalto a la eclosión postfeminista -hace años que ellas mandan-de la textil finlandesa Marimekko.

"Que de dónde sale toda esa energía? Yo creo que en los 90 lo pasamos un poquito mal y eso nos obligó a repensar las cosas. Pensar cómo nos quitábamos de encima algunas industrias obsoletas -añade Olsson-. También nos ha sentado bien la entrada en la Unión Europea. Para algunos ha sido causa de angustia, pero ha acentuado nuestra salida al exterior".

El actual florecimiento escandinavo es en buena parte la respuesta a una sucesión de profundas crisis que sacudieron la zona a principios de los 90. En aquellos días, Dinamarca se hundía en el desempleo, Suecia era sacudida por una descomunal crisis bancaria y Finlandia asistía a la desintegración de Rusia, su principal mercado. "Hay países como Italia, que viven en una crisis permanente, pero no sacan provecho de ello, pero no ha sido el caso de los escandinavos, que supieron extraer las conclusiones adecuadas", explica el economista Xavier Vives.

Vives está integrado en el European Economic Advisory Group del CESIfo, un think tank europeo que ha dedicado uno de sus últimos trabajos a analizar el modelo escandinavo. En los años 80, franceses y alemanes soñaron con la robustez de un capitalismo socialdemócrata -quien mejor lo expresó fue un libro de Michel Albert, Capitalismo contra Capitalismo-alternativo al capitalismo anglosajón.

Veinte años después, el capitalismo anglosajón -más eficiencia, menos protección social -campa victorioso y Europa dirige su mirada hacia el norte, hacia esos tres países que han sabido conservar parte de esa protección y al tiempo, mejorar su eficiencia. "La lección escandinava es que han sabido desregular sus mercados y al tiempo mantener esa protección. Yo no hablaría de modelo alternativo, ni de milagro nórdico,como hacen algunos. Pero esos países son la prueba de que para crecer no hay que hacer las cosas exactamente a la manera anglosajona".

El informe del CESIfo describe unas economías con una alta protección social, un importante sector público, sindicatos fuertes, altas tasas de impuestos, políticas de trabajo activas y una elevada participación femenina en el mercado de trabajo -lo que explica también en parte el incremento ese crecimiento. "Las altas tasas de impuestos parecen desincentivar el empleo, pero no es así, porque permiten financiar políticas de fomento de la natalidad que hacen factible que la mujer abandone el hogar", señala Vives.

La otra parte del secreto está en unas altas tasas de productividad debidas en parte a una inversión temprana en tecnologías de la información y la comunicación, una apuesta por la innovación y una importante formación en capital humano -Finlandia y Suecia están a la cabeza del informe Pisa en materia educativa.

"Para mí, la lección de los países escandinavos, y hablo en concreto de Finlandia, es su capacidad para fijarse unos objetivos y materializarlos, con independencia de los medios utilizados para conseguirlos-explica el también economista Ton Lladó-. En los 90, Finlandia vio que su modelo se había agotado y rediseñaron el país de arriba a abajo. Con consenso. Eso, para un país latino como el nuestro, es algo espectacular".

Ton Lladó organizó parte del viaje de un grupo de empresarios catalanes -la fundación FemCat-a Finlandia, en un poco habitual ejercicio de benchmarking.Mañana, algunos de esos dirigentes estarán en Barcelona para contar las bondades del modelo en un foro organizado por la propia FemCat, Sortim al Món.

Se ha vinculado la capacidad de consenso nórdico a la cultura calvinista de la que proceden. Pero hay quien paradójicamente justifica el éxito de esas economías satisfechas en su respeto por el tiempo libre. Lo ha escrito el economista Risto Penttilä: "El éxito nórdico no está en la ética del trabajo del calvinismo, como creen algunos, sino en la ética del tiempo libre. Los escandinavos no trabajan de forma agotadora. Son más bien escrupulosos con su ocio. Esa es la clave del éxito".

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