La Generalitat, que en términos globales es el segundo máximo consumidor de energía en Catalunya, aprueba un plan de eficiencia para sus edificios cuyo objetivo fundamental es lograr gastar en 2015 un 11% menos que en la actualidad.

La Generalitat, que en términos globales es el segundo máximo consumidor de energía en Catalunya, aprobará mañana un plan de eficiencia para sus edificios cuyo objetivo fundamental es lograr un ahorro de 63 millones de euros de aquí al 2015 o, si se prefiere, gastar ese año un 11% menos que en la actualidad. La actuación más inmediata está dirigida a la climatización de los edificios de mayor consumo --a los que se les exigirá un ahorro en calefacción y refrigeración--, pero también incluye la compra de electrodomésticos de bajo consumo y el uso de sensores presenciales para la iluminación. La Generalitat gasta unos 90 millones de euros anuales en electricidad, solo superada por la empresa siderúrgica Celsa, en Castellbisbal.

El Gobierno de Catalunya gestiona en régimen de propiedad o alquiler miles de inmuebles, desde las cárceles y las escuelas hasta los hospitales públicos o las sedes representativas, aunque solo 300 tienen un consumo superior a los 200.000 kWh por año, según fuentes del Departament d 'Economia i Finances. Y es a estos edificios, que suponen entre el 65% y el 70% del consumo de la Generalitat, a los que justamente se les pedirá el primer esfuerzo: no deberán tener la calefacción a más de 20° ni la refrigeración a menos de 25°, "siempre que el uso lo permita". Asimismo, todos los electrodomésticos deberán consumir menos de dos vatios en stand by.

SUBIR UN GRADO

En un típico edificio de oficinas, como son la mayoría de las sedes de la Generalitat, el 40% del consumo energético procede de la climatización, un 30% de la iluminación y un 25% de la ofimática, que incluye ordenadores o impresoras. El consumo en este último apartado es complejo de reducir, subrayan fuentes de la conselleria, pero subir un grado el termostato del aire acondicionado puede suponer un ahorro de entre el 8% y el 10%. Además, con bombillas de bajo consumo y con sensores de presencia "se podría reducir el consumo por iluminación hasta un 30%".

Los edificios ya existentes deberán pasar auditorías cada cinco años para comprobar cómo evolucionan sus consumos y, además, contar con un responsable de la gestión energética. El plan de eficiencia no prevé por ahora una sustitución de las bombillas clásicas "salvo en aquellos edificios que se construyan nuevos o se rehabiliten por completo", aunque posiblemente, de acuerdo con los planes de la UE, la medida se impondrá antes del 2015. Tampoco se habla específicamente de limitar la iluminación nocturna. Lo que sí subraya el plan es que a la hora de adjudicar proyectos para la construcción de nuevos edificios "se incorporarán criterios de eficiencia y de energías renovables".

La Generalitat confía en que el ahorro de sus edificios sea en el 2015 un 1,6% superior a la media del ahorro previsto para el sector terciario en Catalunya. Ese año, que es cuando concluirá el actual Plan de la Energía, el ahorro anual será de 14 millones de euros. Todo el programa lo coordinará el Institut Català d 'Energia (Icaen).

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