Parecía que el mundo occidental lo había dejado atrás, pero el debate sobre el papel de la mujer en la sociedad parece haberse vuelto a poner de moda en Alemania. Una expresentadora de la TV pública aconseja a las alemanas que sean amas de casa.

Parecía que el mundo occidental lo había dejado atrás, pero el debate sobre el papel de la mujer en la sociedad y su responsabilidad en algunas de las crisis demográficas actuales parece haberse vuelto a poner de moda en Alemania.

Hace unas semanas, la ministra de Familia, la conservadora Ursula van der Leyen, estuvo en el punto de mira por las críticas que despertaron sus propuestas en sus filas.

Madre de siete hijos, protestante y tradicional a más no poder, Van der Leyen ha resultado no ser lo que los conservadores esperaban de ella y de sus políticas. Los incentivos a los padres para que se queden en casa tras el nacimiento de un bebé y el recorte de algunas ayudas a la familia para invertir en la mejora de las tutorías en guarderías la han hecho forjarse el calificativo de "enemiga de los niños" y ministra "antifamilia" en sectores de la mismísima Iglesia.

Chivo expiatorio

Y es que los alemanes están cada vez más nerviosos con el envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad, y parece que le ha tocado a la mujer asumir el papel de chivo expiatorio. Así, no es ninguna sorpresa que uno de los libros más vendidos de los últimos meses sea El principio de Eva, que defiende la vuelta de la mujer al hogar.

El título suena casi a frase bíblica. Seguramente esa era una de las ideas con las que jugaron los editores de Eva Herman cuando publicaron este libro, uno de los primeros en recuperar el debate. La expresentadora del informativo de la ARD, la primera cadena pública, reunió en él sus teorías sobre la feminidad y lo erróneo del feminismo.

Herman rechaza en sus páginas la emancipación de la mujer y llama a una vuelta al hogar y al cuidado de la familia. Frases como "muchas mujeres no son conscientes de que cada vez se alejan más de su feminidad y su principal tarea: tener hijos, familia y una hogar acogedor" se repitieron durante meses en las entrevistas concedidas a diarios alemanes tras la polémica levantada por su libro.

Daño psicológico

Herman culpa en sus páginas a la emancipación de la mujer del descenso de la natalidad, acusa a las feministas de haber hecho infelices a millones de mujeres con el "engaño" de que es posible compatibilizar trabajo y familia y asegura que las labores domésticas son cosa de mujeres porque los hombre no están preparados y, simplemente, no les gusta hacerlas: "Los hombres no están indicados para las labores domesticas, no las hacen voluntariamente. Y si la mujer les obliga, se sienten inseguros, (...) pueden desarrollar problemas psicológicos y, en el 98% de los casos en que esto pasa, el matrimonio se destruye". Las críticas afirmaciones en esa línea acabaron costando a Herman su puesto de trabajo en la ARD, aunque esta mujer de 48 años, tres veces divorciada y madre de un hijo, ha seguido trabajando en un canal regional y ofreciendo conferencias sobre su temática favorita. Muchos le recriminan que reclame que la mujer se quede en casa mientras ella sigue trabajando. Pero Herman se sale por la tangente argumentando: "Si no fuese una mujer trabajadora no podría hablar sobre ello".

El escándalo no termina. Días atrás, en la Feria del Libro de Leipzig, otra polémica escritora alemana contestaba al proyecto de Herman con la presentación de su libro Eva go home, en el que rebate todas las teorías de la periodista y la desafía a quedarse ella misma en casa. "Alguien tenía que hacer el trabajo sucio y empezar a reparar los daños que Eva Herman ha causado", dijo la polémica Désirée Nick, cuyo discurso fue acogido con aplausos. Para Nick, el trabajo de Herman es simplemente "poco serio y pésimamente investigado".

Afortunadamente, Désirée Nick no está sola. La mayoría de la sociedad alemana muestra el rechazo a teorías como las expuestas por Herman. En los círculos periodísticos, El principio de Eva se ha convertido en objeto de escarnio y cualquier publicación aprovecha la mínima oportunidad para arremeter contra ella.

La última fue el semanario Der Spiegel, que la semana pasada reveló que la autora del libro había aceptado la invitación a una conferencia organizada por la extrema derecha austriaca. Al parecer, Eva Herman no había comprobado quién estaba tras la invitación. Al hacerse público, tuvo que rechazarla y estuvo a punto de perder su último trabajo en televisión.

Que trabajen ellos

Si los ánimos siguen así, es cuestión de tiempo que Herman acabe predicando con el ejemplo. "Si pudiera volver atrás en el tiempo, me buscaría un hombre y dejaría que él trabajase mientras yo cuidaba de nuestros cinco hijos", dijo una vez la expresentadora. Quizá todavía esté a tiempo.

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