Las empresas y la Administración se han visto obligadas a derivar hacia una cultura de la flexibilidad. Con la conciliación todos ganan. La OMS ha advertido que el estrés laboral no sólo es un problema importante de salud, sino también para la economía.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el estrés laboral no sólo es un problema importante de salud, sino también un grave peligro para la economía.

El estrés laboral es, según la Organización Internacional del Trabajo, no sólo un importante problema de salud, sino también un peligro para la economía de los países industrializados y en vías de desarrollo. Este organismo advierte de que el PIB de un país se puede resentir entre un 0,5% y un 3,5%, ya que las mermas en la salud física y mental de los trabajadores conllevan una pérdida de productividad, una subida del índice de absentismo y un mayor peligro de accidentes laborales. También la UE pone cifras a este problema: cada año se pierden 20.000 millones a causa del estrés relacionado con el trabajo. Ante el problema, expertos y autoridades defienden la conciliación de la vida profesional y personal como única solución. Pero la realidad es que uno de cada tres trabajadores españoles termina su jornada después de las siete de la tarde. Esto se desprende del Fleximetro 2006, estudio que trata de medir la implantación de la flexibilidad en las empresas españolas. Parece persistir la idea de que el mejor trabajador es quien más horas hace. Sin embargo España, pese a ser tener jornadas mucho más largas que otros países, se sitúa a la cola de la OCDE en productividad.

La adaptación de la vida laboral a la familiar es una práctica necesaria, según la secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, Amparo Valcárcel, dados los cambios sociales y económicos que ha experimentado España en los últimos años. Estos cambios tienen una piedra angular: la mujer y su incorporación al mundo del trabajo. Entre el 2004 y el 2006, la tasa de actividad femenina aumentó en 3,5 puntos. Sin embargo, el Flexímetro indica que, aunque la mujer representa más del 40% de la fuerza de trabajo, su presencia en los consejos de administración es sólo del 4%. La razón que esgrimen los estudios es la dificultad de conciliación en los órganos de dirección. Las mujeres optan por puestos de trabajo más flexibles.

Pero la conciliación no es sólo una cuestión de sexos. Es un intento de que "no existan desigualdades para los trabajadores", explica Carlos Obeso, director del departamento de recursos humanos de Esade. Aunque la cultura de la flexibilidad ha avanzado, "todavía no forma parte del quehacer de nuestras empresas", afirma Obeso. Se siguen penalizando las obligaciones familiares y adjudicando tareas sin tener en cuenta el tiempo. Las embarazadas continúan estando mal vistas en muchas compañías. La mayoría de los trabajadores no hace uso de las políticas de conciliación y pocos convenios regulan estos temas. Para tratar de cambiar esta realidad, el Gobierno ha lanzado el Plan Concilia 2006, que flexibiliza el trabajo de los funcionarios del Estado y del que se han beneficiado 10.000 empleados públicos en su primer año, y prepara un decreto para impulsar el teletrabajo entre los funcionarios.

Pero la medida más importante será la ley orgánica para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres, que entrará en vigor en breve. La nueva legislación prevé, por ejemplo, permisos de dos días por intervención quirúrgica de un familiar sin hospitalización pero con reposo domiciliario; la ampliación del permiso de lactancia en caso de parto múltiple y la posibilidad de acumularlo en jornadas completas; la reducción de la jornada por guarda legal de niños de hasta ocho años; una excedencia voluntaria de un mínimo de cuatro meses y que puede llegar a los dos años por cuidado de un familiar de segundo grado; mejoras por riesgo durante el embarazo o la lactancia y en el permiso de maternidad. Pero lo más popular de esta ley ha sido la ampliación del permiso de paternidad hasta los 15 días.

"La Administración tiene una capacidad de actuación limitada. La empresa también tiene que dar su opinión y actuar en consecuencia", asegura Asunción Velasco, una de la socias fundadoras de CVA, empresa responsable del Fleximetro. Según este estudio, las medidas más populares son las de flexibilidad horaria, que no suponen coste alguno. Un tercio de las empresas son flexibles en el horario de entrada y salida y seis de cada diez evitan reuniones fuera de esas horas. Además, un 12,5% de las grandes compañías tiene política de luces apagadas. La encuesta también refleja que una cuarta parte de las empresas son rígidas en sus horarios y en cuatro de cada seis, los trabajadores saben la hora de entrada pero no la de salida. "El teletrabajo está más verde en España porque, aunque cada vez es más asequible, sí tiene coste para las empresas", declara Velasco. En casi el 64% de las empresas los empleados no pueden trabajar desde casa.

Las empresas deben fomentar la cultura de la flexibilidad "por filantropía e interés propio", añade la secretaria de Estado. Parecen haberlo entendido las compañías ganadoras del premio a la Empresa Flexible 2006. El Grupo Lacera, premio nacional a la gran empresa, ha conseguido reducir con ello su índice de rotación y de absentismo y minimizar conflictos de trabajo. Y su facturación se ha incrementado más del 100% entre el 2002 y el 2006.

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