Entrevista de El Periódico a Robert Reich, Exsecretario de Trabajo de EEUU con Bill Clinton: "Todas las economías modernas se acercan cada vez más al modelo norteamericano. Eso se debe a la globalización, a los cambios tecnológicos y a la migración."

NACIMIENTO: EL 24 DE JUNIO DE 1946 EN PENSILVANIA
OCUPACIÓN: PROFESOR DE POLÍTICAS PÚBLICAS EN LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA
PUBLICACIONES: HA ESCRITO 10 LIBROS TRADUCIDOS A 22 IDIOMAS.

Su labor como secretario de Trabajo en el Gobierno de Bill Clinton entre 1993 y 1997 dejó huella en las políticas laborales. Uno de sus logros fue la subida del salario mínimo. Desde entonces, se ha convertido en un gurú. Con motivo de una conferencia en Barcelona Activa, advirtió de que la fuga de fábricas es inevitable, por lo que hay que formar a los trabajadores.

--Con Clinton, la creación de empleo batió récords. ¿Echa de menos ese dinamismo laboral?

--Sí, ahora se crean menos trabajos que en los años 90. Pero además aumenta la inseguridad de los que tienen empleo. A finales de los 90, descubrimos que a medida que el desempleo se reducía, los salarios de las personas que ganan menos empezaron a crecer y, por lo tanto, la desigualdad con el resto de trabajadores se redujo por primera vez desde la década de los 70. Pero en los últimos años vuelven a crecer las desigualdades tanto en patrimonio como en los ingresos.

--España es el país de la UE que crea más empleo, pero una parte importante es temporal. ¿Nos acercamos al modelo de EEUU?

--Todas las economías modernas se acercan cada vez más al modelo norteamericano. Eso se debe, en gran parte, a la globalización, a los cambios tecnológicos y a las pautas de migración. Estamos percibiendo en Europa, Japón y América Latina que se crea mucho empleo pero mal pagado y relativamente inseguro. La pregunta es si las administraciones y las organizaciones sin ánimo de lucro pueden hacer algo al respecto.

--Usted sostiene que el capital humano es la clave de la competitividad, pero las multinacionales abren centros de investigación en países emergentes. ¿Qué nos quedará?

--La globalización seguirá creando oportunidades para trabajadores formados en países en desarrollo. Pero no existe un límite para el número de trabajadores cualificados en el mundo. Un centro de I+D de China o la India no reduce la demanda de ingenieros o científicos en Europa o Estados Unidos. De hecho, podemos argumentar con análisis empíricos que mientras más centros haya en países en desarrollo, más demanda habrá para una investigación complementaria en Europa y Norteamérica.

--EEUU y Europa sufren el cierre de fábricas y el traslado de producción a países con costes más baratos. ¿Cuál ha de ser la respuesta?

--Es imposible conservar los viejos puestos de trabajo industriales. Si no se trasladan al exterior, simplemente serán eliminados o automatizados. Las fábricas más modernas de Europa y EEUU tienen muy pocos operarios. Incluso China pierde puestos de operarios porque las fábricas se hacen más eficaces. Pero existe una demanda creciente de personas que sean capaces de diseñar y realizar un trabajo de ingeniería para controlar inventarios, marketing o servicios muy relacionados con la fabricación.

--¿No seremos países industriales?

--Dejaremos de ser países con fábricas. En Estados Unidos estamos viendo el desarrollo de dos clases de trabajadores para sustituir al operario fabril. Por una parte, los profesionales que se basan en sus conocimientos y que se convierten en parte de la elite, y por otra parte los trabajadores de los servicios locales, cuyo salario cada vez se reduce más. Nos enfrentamos al dilema profundo de cómo volver a crear una clase media.

--Lo mejor es ser optimistas y no tener una actitud defensiva.

--Claramente tenemos que ser proactivos. Yo no soy ni optimista ni pesimista, intento ser realista. La única vía es desarrollar vías de políticas activas de empleo públicas, que han tenido más desarrollo en Europa que en Estados Unidos. La clave es proporcionar flexibilidad en el sentido de las herramientas que necesita la gente para sus carreras profesionales.

--En su último artículo critica los sueldos inmorales de los presidentes y consejeros delegados de grandes empresas. ¿Cómo se frena eso, no es el capitalismo?

--Los elevados sueldos son resultados de la competencia entre empresas por un reducido grupo de directivos que han intentado ser populares en el mercado de capitales. Pero en ese artículo propongo una solución impositiva, algo que no hubiera sido criticado hace 40 años. Incluso con los gobiernos de Eisenhower y Kennedy teníamos unos tipos marginales (del impuesto de la renta) elevadísimos para los más ricos. La idea de que alguien trabajará más duro si gana 20 millones de dólares en lugar de siete es absurda.

--Aquí ha bajado el tipo marginal.

--No soy tan presuntuoso como para comentar la política tributaria española, pero los presupuestos del Estado tienen que pagar la enseñanza, la formación laboral, la sanidad y los bienes comunes.


La Fundació asistió a la Conferencia de Barcelona Activa que tuvo lugar el pasado 29 de marzo bajo el título "Menos Curriculum, más Vitae". Recogemos aquí algunas de las principales tesis que expuso Robert Reich:

Barcelona Activa
Ciclo de conferencias “Nuevas visiones del trabajo”
29 de marzo de 2007

El trabajo no tiene que ser el centro absoluto de tu vida

Sin embargo, ¿por qué tenemos que trabajar tanto, aún, hoy en día? (las previsiones de hace 60 años decían que en el 2010 trabajaríamos máximo 3 horas al día): pues básicamente por la temporalidad de nuestros trabajos y su inseguridad

Hay una desigualdad creciente de ingresos y de riqueza; esta desigualdad actual no se veía desde 1890. Hay algunas tendencias que pueden explicarlo:

  • La globalización. La deslocalización no es tan importante, pues no son sólo los salarios, sino también la experiencia lo que determina la fabricación de cosas. ¿Dónde está la experiencia?. La globalización está proporcionando enormes oportunidades a la gente formada y ejerce presión sobre la población laboral. "Si eres una persona sin capacitación, la globalización irá en tu contra".
  • La naturaleza del trabajo. Con las tecnologías y la globalización, cualquiera puede entrar en cualquier sector. Pero ningún negocio es seguro. Hay 2-3-4 grandes empresas en cada sector.
  • La demografía. El envejecimiento de la población. Los últimos 30 años no ha habido aumentos salariales y muchas personas se acercan a la jubilación sin haber ahorrado. Eso lleva a la insostenibilidad del sistema. La tendencia es la inmigración, que ayudará; causará una gran incomodidad social pero sin ella nuestra fuerza laboral envejecida no podría jubilarse nunca.

    Una estrategia fundamental es que la productividad y el valor elevado dependen de la inversión pública en personas: se necesitan políticas activas para aumentar la productividad de la fuerza laboral. Y el dinero de las inversiones públicas sólo se puede obtener a través de los impuestos. Y hay que aumentar los impuestos sobre los más ricos.

    El cambio hace falta vivirlo como una oportunidad; hay que practicar la política de la esperanza; es cierto que el cambio se debe gestionar de forma adecuada; la población puede tener miedo del futuro y buscar culpables por todas partes (los más pobres, los inmigrantes..). En EE.UU. se ha utilizado la política del resentimiento a veces y eso es muy negativo.

    Accés a Barcelona Activa: http://www.barcelonactiva.cat

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