Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Mats Lindgren, experto en prospectiva y tendencias: "Avanzamos hacia la apoteosis del yo, la palabra con más futuro en todos los idiomas: cada uno de nosotros se realizará al tener más capacidad de elegir."

Tengo 47 años: la sabiduría es experiencia bien digerida. Nací en Estocolmo. Soy cristiano, un sueco atípico: sigo el precepto y voy a misa. En política soy social liberal: una etiqueta de futuro, porque es muy opcional. Soy fundador de Kairos Future. Predije el nacimiento de la generación X, hedonista, egotista y egoísta: la del superyó

- Avanzamos hacia la apoteosis del yo, la palabra con más futuro en todos los idiomas: cada uno de nosotros se realizará al tener más y más capacidad de elegir.

- Sea más concreto.

- Hemos pasado de un mundo donde lo esencial era cubrir las necesidades: comer, dormir, procrear..., a otro donde lo divertido es satisfacer los deseos: fama, dinero, ser sexy, triunfar... Hemos pasado de la necesidad al deseo. El futuro es el triunfo del ego.

- Sea más preciso.

- Antaño cubrir cada necesidad llevaba aparejado cumplir una obligación: satisfacer la necesidad de sexo conllevaba la obligación de ser fiel a tu pareja; si no cumplías tu obligación, no cubrías tu necesidad.

- Y hoy vivimos en un mundo a la carta...

- Hemos pasado de las necesidades a los deseos, y los deseos no implican obligaciones sino simplemente elecciones, opciones. Hoy el truco no está en saber cumplir, sino en saber elegir, y si te equivocas saber cambiar.

- Por ejemplo.

- Las abuelas ya no ayudan, se realizan.

- Buen ejemplo.

- La abuela ha sido hasta hoy el bastión de la continuidad familiar en Occidente.

- ¡Gracias, abuelitas!

- Cuando todo fallaba en la familia, allí estaba la abuela dispuesta a convertir a sus nietos en el centro de su mundo.

- Canguros generosas y tiernas.

- Pues la necesidad de mantener la familia ha cedido hoy ante el deseo de realizarse como personas. Es el fin de la abuela tradicional. Hoy las abuelitas son sallies.

- ¿?

- Es un acrónimo de mi invención: Senior Affluent Liberated Ladies Enjoying a Second Spring...

- ¿Mande?

- Señoras mayores y solventes liberadas disfrutando de una segunda primavera.

- Eso no suena a mi abuela.

- Es la abuela del futuro. Tú le dirás: "Mamá: ¿podrías quedarte a los niños esta noche, que tenemos cena de amigos?".

- ¿Y te pedirá una pasta?

- Ya la tendrá después de haber ahorrado toda su vida. Te contestará: "Lo siento, cariño, pero he quedado con mis amigos para cenar en el club después de la clase de golf".

- Jolín con la yaya.

- De igual modo, todos los valores en nuestra existencia serán a la carta: tendremos religiones de menú personal, donde cada uno habrá elegido lo mejor del budismo y del cristianismo, por ejemplo, o dirá que es socialista en unas cosas y liberal en otras; o en la vida familiar querrá ser padre, pero no pareja, o al revés... ¡Opciones, no obligaciones!

- Eso antes era tener cara.

- Hoy es lo moderno. Nada por obligación, todo por opción. El peligro está en pasar de la necesidad al deseo y del deseo al capricho, a la tontería. No habrá grandes fes ni grandes principios, ni grandes decisiones, y desde luego nada será de por vida.

- Seamos más concretos, profesor.

- Se lo voy a definir en siete puntos.

- Buen número.

- Tecnología: el bajo coste tecnológico proyectará los egos al poner al alcance de cualquiera una enorme capacidad de proyectar sus obsesiones, incluso de ser artista.

- Y los artistas no andan escasos de ego.

- Pues el abaratamiento de la tecnología creativa nos permite a todos ser Almodóvar en potencia.

- ¿Por qué se impone el bajo coste?

- Porque el tardocapitalismo ha hipertrofiado el sistema de producción: producimos demasiado de todo. Nos sobra un 20 por ciento de la capacidad productiva de necesidades pasadas; esto obliga a abaratar precios y conecta con la otra gran tendencia: la democratización del diseño, como en Zara o Ikea.

- Recuerdo cuando un móvil era un lujo.

- Eran carísimos y hoy los regalan, pero además la tecnología se ha hecho difusa y omnipresente, sin cables. Todos los aparatos tienden a unirse y a estar en todas partes.

- Todos somos James Bond con nuestros GPS, celulares, wireless, bluetooth...

- Pero si todos somos James Bond, ser agente secreto pierde glamour...

- El móvil: ¿ventaja o esclavitud?

- La democratización de la tecnología acentúa las ganas de personalizarse, ser diferente.

- ¡El tuning!

- O el periodismo masivo... ¡Todos somos ya periodistas, porque todos podemos enviar una noticia y, si es interesante, se difundirá en la red! Incluso podemos jugar a abogados, economistas o médicos al consultar la red.

- Vale: todos podemos cantar, pero sólo hay un Pavarotti... O dos o tres... O unos cuantos.

- Todos seremos Pavarotti y muy envejecidos. El mundo retrocederá en población por primera vez dentro de 30 años. En los países ricos, los 60 ya son los 40 de antaño: seremos muchos viejos adolescentes, libres y hasta caprichosos. Hoy una mujer de 70 años, según muestran mis datos, tiene la misma actividad e intereses que una de 55 hace 40 años.

- ¿Y quién mandará?

- El poder será cada vez más difuso: grandes bloques de influencia donde las partes estatales cederán potestades del centro a la periferia, mientras que los centros de decisión se trasladan cada vez más del Oeste al Este.

- ¿Y el saber?

- Los paradigmas antaño eran mecanicistas y jerárquicos, hoy son organicistas y complejos: imitan a la naturaleza. Igual en las empresas: YouTube, Skype, Wikipedia o Google en realidad han sido las masas quienes los han creado, no las elites. Tendremos que ir aprendiendo a rentabilizar el poder de todos.


PODER ELEGIR

Lo mejor del ejercicio de intuir el futuro es que, de paso, nos obliga a entender el presente. En este arte excele Lindgren, quien se gana la vida diciendo a instituciones y a empresas por dónde irán los tiros. La historia del progreso humano es la del aumento de su capacidad de elegir: nuestros ancestros apenas podían elegir pareja (recuerden a Moratín contra las bodas de conveniencia) y nuestros hijos podrán escoger, si quieren, el número, el sexo e incluso el momento de tener descendencia y otras cosas que a nosotros nos da hasta miedo pensar. Durante siglos veníamos al mundo con nuestro destino sellado por factores no escogidos: la tribu, el gremio, la familia. Hoy nacemos con todas las opciones abiertas. ¡Qué grave responsabilidad, pero también qué gran oportunidad!

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