Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Andreu Mateu, primer español en cruzar el Atlántico a Remo: "Yo siempre aplico la misma fórmula: tengo un sueño, lo pongo por escrito, lo convierto en un objetivo y desarrollo un plan."

Tengo treinta y quince años. Nací en Reus y vivo entre Madrid, Barcelona y Tarragona. Me licencié en Ciencias Empresariales y creé una empresa dedicada a la motivación de equipos humanos a través de conferencias y actividades al aire libre (Dream& adventurs). Soltero y sin hijos. Librepensador. Creo en el poder motivador de los sueños.

- ¿Cuál fue su primer sueño?

- Licenciarme en Empresariales pese a ser un estudiante pésimo. Nadie creía que yo acabaría la carrera. El segundo sueño fue irme a trabajar a Nueva York, y conseguí un excelente empleo en la embajada de España. Pero al cabo de cinco años, abrí una galletita en un restaurante chino de Manhattan.

- ¿De esas con mensaje?

- Sí. "Nunca sabrás lo que eres capaz de hacer hasta que lo intentes", decía. Y nació mi siguiente sueño: cambiar el traje y la corbata por el proyecto Transcovery.

- ¿Eso suena lejos?

- Recorrí 120 países en 130 formas de transporte distintas. De Reus a Barcelona en patines, crucé Mallorca en un patín catalán y el estrecho de Gibraltar a nado. El Atlántico lo crucé en un velero y Europa en bicicleta. Y di la vuelta a África en moto.

- ¿No le dio vértigo abandonar su vida?

- Antes de embarcarme en ese sueño hice un informe de mi vida que se titulaba De dónde vengo, dónde estoy y adónde quiero ir,un ejercicio que recomiendo a todos. En el apartado dónde estoy hice una lista de cuáles eran mis puntos fuertes y cuáles los débiles.

- ¿Y qué descubrió?

- Que todo lo que tenía en Nueva York: un trabajo, un apartamento, corbatas, trajes, un descapotable, televisor, esquís, palos de golf... no eran mis activos; así que lo vendí todo. Mis activos eran mi educación y mi red de conocidos y amigos, y eso no lo perdía.

- Una vez en la aventura, ¿cuántas veces se preguntó qué hago yo aquí?

- Ninguna. Desde el día en que tomé la decisión y comencé los preparativos viví con ilusión y entusiasmo, y una vez allí lo disfruté. Cuando regresé a España, mi siguiente sueño fue montar una empresa, y ahí sí que he estado muchas veces tentado a tirar la toalla, me ha costado diez años y lo he pasado muy mal, es un mundo lleno de tiburones.

- ¿Por eso se metió en el siguiente lío?

- En un rinconcito de mi mente siempre estuvo el sueño de cruzar el Atlántico a remo.

- ¡¿Pero por qué?!

- Es mi manera de llenarme la vida de entusiasmo. Cruzar el Atlántico fue un gran reto, porque cuatro meses antes no había navegado nunca. Pero fue fantástico, aprendí muchísimo de náutica, descubrí lo bien que se está solo en mitad del mar y disfruté de la calidad de las conversaciones que tuve con amigos que me llamaban. Vivimos en un mundo en el que todo va demasiado deprisa.

- Estoy de acuerdo.

- En medio del océano puedes reflexionar sobre ti y las personas que quieres; valorar lo que tienes... La empresa iba bien, tengo un buen equipo, podía lanzarme a remar.

- ¿No será usted un poco temerario?

- Estoy convencido de que todos podemos más de lo que pensamos y que la principal barrera que hay entre dónde estamos y dónde queremos estar es nuestra propia mente. Si te concentras, te preparas, hablas con quien sabe del tema, investigas, lees y te buscas un buen equipo, todo es alcanzable. Después de cruzar el Atlántico a remo la gente se me acerca y me toca el brazo. Toque usted...

- No es usted Schwarzenegger.

- El músculo que importa no está en el brazo, está en la mente. Yo no había remado nunca antes, y tampoco me entrené yendo a un gimnasio, ya tendría tiempo de remar y de ponerme en forma por el camino.

- Tiene usted valor.

- Mi valor está en haberme enfrentado a mis miedos y haber decidido seguir adelante pese a que todos me dijeran que estaba loco. Todo esto se produce en la mente, y también hace falta cabeza para llevar a cabo los preparativos, que me llevaron once meses.

- ¿Qué fue lo más impactante de esos 99 días remando en solitario?

- La cantidad de vida social que tuve. Diseñé una web en la que cada día escribía mi crónica y creé un apartado al que la gente me podía enviar mensajes, lo hice pensando en mis amigos y mi familia. Pero resultó que hubo 4.000 personas que seguían mi crónica.

-... Solo no estuvo.

- No. Una de las grandes satisfacciones de este proyecto han sido los 5.600 mensajes de motivación que he recibido y la gente que me ha contado que mi experiencia le ha hecho cuestionarse el rumbo de su vida.

- ¿Algún otro aprendizaje?

- Que en la vida, cuando vivimos con ilusión y persistimos, las montañas se convierten en llanuras. Debes tener claro lo que quieres y luchar por ello, porque eso te hará feliz.

- ¿Ha pasado miedo?

- A menudo. Pero el coraje no es más que saber vivir con el miedo. Yo cuando siento miedo no permito que me bloquee, lo que hago es prepararme más todavía.

- ¿En qué le ha cambiado esta travesía?

- Si te distancias de esta sociedad acelerada, la ves como un gran hormiguero lleno de vidas muy complejas asediadas por millones de informaciones: noticias, ruido, contaminación, publicidad, multas, colegios, hipotecas... Desde fuera parecen todos locos.

- ¿Con qué sueño ha vuelto?

- Con el de vivir la vida más despacio, con más disfrute. Hacer menos cosas al día y a mi ritmo, no al ritmo que impone la sociedad. Quiero buenas conversaciones y calma. El secreto es renunciar a cosas. Estoy convencido de que uno puede construir su felicidad.

- ¿Cómo?

- Construyendo su vida, siendo el artífice, el arquitecto, el que conduce el coche y no el pasajero que se deja llevar.


FELIZ

Siempre he admirado a la gente que consigue que le financien aventuras personales, pero ahí radica parte del talento. Abandonó Manhattan, vendió descapotable, trajes y palos de golf y se fue a recorrer 120 países en 130 medios de transporte. Ahora acaba de cruzar el Atlántico a remo y en solitario. Este empresario ha sabido vender su aventura y transmitir su filosofía a través de una creativa página de internet, conunparderemos. com. Hoy, además de dedicarse a su empresa, da conferencias sobre motivación: "Me siento feliz por tres cosas: estoy orgulloso de lo que he hecho hasta ahora, lo que hago en este momento me gusta, y tengo ilusiones y proyectos de futuro". Quiere dar la vuelta a la península Ibérica a nado y al mundo en parapente.

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