Cierta flexibilidad y adaptación del puesto de trabajo para el trabajador con discapacidad son las premisas para hacer la integración posible y potencialmente rentable para la empresa, según se desprende de una jornada organizada por Fundación Prevent.

La ventaja competitiva de las empresas que apuestan por la integración de trabajadores con discapacidad se ve reforzada por niveles de productividad más que satisfactorios, siempre que se sea capaz de hallar un puesto de trabajo idóneo para el candidato y de realizar las pequeñas adaptaciones que sean necesarias, según se desprende de la sesión de trabajo ‘Conocer la discapacidad: tipos de discapacidad y su gestión en el entorno de trabajo’ organizada por el Programa UNOMAS de Fundación Prevent en colaboración con MC MUTUAL, Bankpime y Randstad Fundación.

Durante su intervención, Emili Grande, de la Federación ECOM, subrayó que, dentro del colectivo de personas con discapacidad física, “hay personas que tienen algunas dificultades para algunos puestos de trabajo y que son los que deberían beneficiarse de las ventajas que ofrece la Administración, ya que los que no tienen estas dificultades pueden incorporarse sin grandes problemas al mercado laboral”. Grande indicó que la incorporación de niños con discapacidad en las escuelas en Catalunya es actualmente de entre un 60 y un 80%, un punto en el que aún queda por hacer, ya que hay porcentajes superiores en otras comunidades autónomas.

Desde la Asociación Catalana de Integración y Desarrollo Humano (ACIDH), Sonia Montés y Agnes Mullor explicaron cómo desarrollan su labor de Empleo con Apoyo, mediante el cual gestionan la integración de trabajadores con inteligencia límite o retraso mental ligero. En el caso de estas personas, con un proceso de aprendizaje lento, lenguaje limitado y sin características físicas aparentes, ACIDH les ayuda a integrarse en su puesto de trabajo mediante evaluaciones, propuestas de mejora y consejo ante conflictos, al tiempo que colabora con la empresa para potenciar las habilidades del trabajador, informar sobre formación adaptada y ayudar a valorar el trabajo de la persona con discapacidad.

Luis Felipe, de la Federación de Sordos de Catalunya, señaló que las personas sordas tienen un potencial muy elevado pero se encuentran con dificultades de integración graves y apostó por llevar a cabo acciones de sensibilización para mejorar la situación laboral actual y motivar la autoestima de estos trabajadores. “A las personas sordas hay que vernos como lo que somos, iguales al resto de la población pero con una característica diferente, la información no nos llega por medio de los sonidos pero sí por otros medios”, apuntó.

Por su parte, la consultora de integración laboral del Programa UNOMAS de Fundación Prevent Silvia Morán destacó que “la flexibilidad y la adaptación personalizada al trabajador con discapacidad son las premisas para hacer la integración posible y potencialmente rentable para la empresa” y explicó cuáles son los aspectos claves que hay que tener en cuenta antes, durante y después de la contratación de una persona con discapacidad en una empresa.

Morán aseguró que es “imprescindible” que las empresas tengan claro por qué quieren integrar a trabajadores discapacitados y adecuen las pruebas de acceso a estos candidatos “valorando no el tipo de discapacidad, sino las limitaciones que ésta tiene” para poder realizar la integración con éxito. “La integración es siempre un resultado”, apostilló.

Finalmente, la Dra. Consol Serra, de la Cátedra MC MUTUAL-UPF de Medicina del Trabajo, presentó un decálogo de valoración de la aptitud para trabajar. Serra destacó la importancia de esta valoración, siempre y cuando se haga desde la perspectiva de poder identificar aquellos aspectos del trabajador que requieran adaptaciones razonables del puesto de trabajo y no para seleccionar individuos resistentes a condiciones de trabajo adversas o discriminando personas con discapacidad.

En primera persona

La sesión de trabajo contó con el testimonio de dos personas con discapacidad que explicaron sus experiencias en integración laboral gracias a la colaboración del Programa UNOMAS de Fundación Prevent. Gema, de 33 años, con una disminución visual, contó cómo tuvo que replantearse la vida tras la detección de su discapacidad y la satisfacción que siente actualmente en su trabajo de atención telefónica en NorteHispana que le permite ser económicamente independiente.

Por su parte, a Adoración, de 42 años y con un hijo, una lesión en la columna y la fibromialgia no le permitían desarrollar trabajos en los que tuviera que realizar movimientos repetitivos o estar de pie mucho tiempo y su experiencia en centros especiales de trabajo no había sido suficientemente positiva. El trabajo que lleva a cabo en la recepción del servicio médico de la Autoridad Portuaria de Barcelona desde hace tres meses, y en el cual se ha integrado sin problemas, le ha permitido dejar de tomar medicación para sus dolores y sentirse mucho mejor consigo misma.

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