Desde el 2 de abril cada día se forman colas en la Delegación del Gobierno de Barcelona para obtener la solicitud del registro. La medida ha unido en las colas a ejecutivos europeos con corbata con los trabajadores procedentes del Tercer Mundo.

Ahora les toca a los europeos. Pese a que el acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo consagra la entrada y la libre circulación por los distintos países de los ciudadanos comunitarios, una nueva normativa les obliga a dotarse de un certificado de residencia. Y, por esa razón, desde hace dos semanas las colas que se forman cada día frente a la Delegación del Gobierno en la avenida Marquès de l´Argentera unen a los comunitarios con los inmigrantes que desean renovar sus permisos. Ejecutivos europeos con corbata y trabajadores del Tercer Mundo juntos en busca de un permiso de estancia.

A las siete de la mañana, la cola en el exterior de la Delegación del Gobierno es única. Luego, cuando a las 9 de la mañana se abren las puertas, en el interior se bifurca. Los ciudadanos de la UE, a los que se suman los de Suiza, Liechtenstein y Noruega, han de pedir una solicitud y pagar las correspondientes tasas. Con esa solicitud pueden dirigirse a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de la Barceloneta, la única en Barcelona ciudad que facilita el certificado de registro que sustituye a la antigua tarjeta de residencia.

Todos los ciudadanos de la UE tienen tres meses para solicitar el registro. Si llevan menos de cinco años en España, se les concederá un certificado por cinco y si llevan más, se les dará para un periodo de diez años. Sólo en Catalunya hay unos 100.000 europeos de la UE.

Fuentes de la Delegación del Gobierno han confirmado que en estos primeros días se han entregado una media de 300 a 350 solicitudes y que aquellos que acuden a buena hora pueden hacer todas las gestiones en un solo día, dada la proximidad con la comisaría. No se descarta que se tenga que ampliar el plazo, ya que muchas personas desconocen aún la obligatoriedad de este trámite. En otras comarcas, los extranjeros pueden dirigirse a la comisaría respectiva.

Un empleado italiano se quejaba en la misma cola: "No se pude pedir cita previa y, además, el certificado que nos entregarán en un papel tamaño folio tendremos que llevarlo siempre encima, se supone que doblado".

A los rumanos y búlgaros se les da un certificado de inscripción válido sólo para dos años, pero para poder trabajar han de presentar una oferta de trabajo.


Se buscan "trabajadores altamente cualificados"

El secretario para la Immigració de la Generalitat, Oriol Amorós, participó ayer en un debate en el Parlamento Europeo de Bruselas sobre la futura directiva acerca de flujos de trabajadores altamente cualificados que la Comisión pretende aprobar el próximo septiembre. La directiva abordará la aprobación de procedimientos comunes para la entrada de trabajadores cualificados, así como políticas para fomentar su presencia. En el debate se planteó la necesidad de vincular los contingentes de trabajo a las ayudas en formación en origen y la necesidad de apoyar procesos circulares, es decir, de retorno a sus países. Amorós explicó propuestas catalanas como la creación de una oficina para extranjeros que quieran homologar sus títulos, que sirva al tiempo de oficina de empleo y "experiencias puntuales".

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