Cada vez son más las empresas españolas que elaboran memorias de sostenibilidad. Sin embargo, según una encuesta, los propios expertos en RSC encargados de realizar este tipo de informes reconocen que sus informes no interesan a demasiada gente.

Cada vez son más las empresas españolas que elaboran memorias de sostenibilidad. Sin embargo, según una encuesta realizada por KPMG, los propios expertos en responsabilidad social corporativa encargados de realizar este tipo de informes reconocen que sus informes no interesan a demasiada gente. En primer lugar, porque, por lo general, son demasiado voluminosas (la media de los informes GRI publicados el año pasado en España fue de 94 páginas), porque muchos de sus públicos objetivos ni siquiera conocen que existen, porque el contenido simplemente no interesa, o porque creen que las memorias tienen falta de credibilidad.

A pesar de este oscuro panorama, la mayor parte de las grandes empresas en España ya elabora anualmente una memoria de este tipo. En muchos casos porque supone una interesante herramienta de sistematización de la información de la propia compañía.

Pero sobre todo, quienes elaboran memorias sostenibles consideran que la máxima utilidad de estos informes es la de comparación. Las memorias de sostenibilidad son, en opinión de estos expertos, una auténtica mina de información sobre estrategias y buenas prácticas desarrolladas por otras compañías. Los resultados de la encuesta realizada por KPMG se desvelaron durante la presentación la semana pasada en Madrid de la última versión del GRI (Global Reporting Iniciative), que es el principal estándar internacional para la elaboración de memorias de responsabilidad social empresarial. El director ejecutivo del GRI, Ernst Ligteringen, afirmó que la última versión, el G3, es la mejor guía que existe en estos momentos, 'pero hay que avanzar más '.

El GRI presentó a finales del pasado año en Ámsterdam la versión 3 de su guía, la G3. Entre las principales novedades del nuevo documento destaca la disminución de las directrices ambientales, laborales, sociales, de derechos humanos y de producción responsable con el objetivo de que sea más sencilla. Así las directrices principales pasan de ser 50 a 47 y las adicionales de 47, a 32. Y a pesar de lo reciente del lanzamiento de esta nueva herramienta, el director ejecutivo del GRI considera que aún se producirán 'muchos experimentos ' para tratar de comunicarse mejor con los grupos de interés a través de este tipo de memorias que en su opinión, implican un ejercicio de transparencia y fomentan una adecuada dirección de la empresa. Lo cierto es que las empresas españolas, incluso las pymes, han mostrado su interés en ser responsables y en apuntarse a las principales tendencias en materia de responsabilidad. Ligteringen recordó la existencia de un documento que bajo el título de En cinco pasos, guía para comunicar políticas de Responsabilidad Social Corporativa, es una adaptación para las pymes que deseen elaborar memorias de sostenibilidad. Además, el director del GRI se mostró partidario de la elaboración de memorias sectoriales, como el de las farmacias en España o los exportadores de frutas chilenos, en lugar de la elaboración de informes individuales.

'Hay memorias sostenibles que son cajas de bombones '

'Sólo se pone lo bueno y no se incluye lo malo. Es lo que yo llamo el síndrome de la caja de bombones. Pero ¿quién da las malas noticias en la empresa? Hacer memorias en las que sólo aparecen las cosas buenas no ayuda. Las empresas tienen que aprender a evitar el efecto caja de bombones '.

Es la opinión de José Luis Blasco, director de servicios de RSC de KPMG que acaba de realizar una encuesta entre expertos en RSC, en su mayor parte encargados de elaborar este tipo de memorias en el seno de sus empresas. Blasco señala que cada vez son más las empresas interesadas en auditar o verificar sus memorias de RSC. 'Pero no es mérito de las firmas como la nuestra es resultado de la evolución de las propias empresas '. El director de servicios de RSC de KPMG afirma que las empresas se plantean la verificación como una fórmula para asegurarse de que la información que está difundiendo entre sus inversores sobre comportamientos sociales y ambientales, realmente es fiable '.

Para el responsable de RSC de KPMG es difícil distinguir a través de sus informes a las empresas que tienen un compromiso sincero en materia de RSC de aquellas que no lo tienen, 'pero el proceso de decantación será natural. Quienes se han sumado a la moda pronto no sabrán que poner en su informe, mientras que los que tienen un compromiso real verán en las memorias una excelente herramienta de gestión '.

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