Es importante fomentar, informar e implantar las medidas universales de higiene y seguridad para facilitar a las empresas la incorporación de trabajadores con el virus del Sida.

La integración de trabajadores portadores del VIH o enfermos de Sida en las empresas debe realizarse evitando por todos los medios la marginación y sin diferenciaciones con otros colectivos con discapacidad, según se desprende de la jornada ‘Cómo se enfrentan las empresas al Sida en el siglo XXI’ organizada por la Fundación Prevent a través de su Programa de Integración Laboral UNOMAS y en colaboración con MC MUTUAL, Aedipe Catalunya, la Societat Catalana de Seguretat i Medicina del Treball (SCSMT) y Bankpime.

Durante su intervención, el especialista en Medicina del Trabajo y Jefe del Servicio de Prevención del Hospital de Sant Pau, Rafael Padrós, insistió en que “cualquier acción que se lleve a cabo en este colectivo debe ir encaminada a evitar su marginación” y precisó que “el trabajador portador de VIH debe tomar las mismas medidas de precaución en el ámbito laboral que toma en su vida cotidiana, sin ninguna diferenciación”.

“En principio, no hay incompatibilidades entre el puesto de trabajo y un trabajador con el virus”, afirmó Padrós, aunque apuntó que, en el caso de que una persona con VIH necesite adaptar su lugar de trabajo, “será considerado como trabajador especialmente sensible para ese puesto, según recoge la Ley de Prevención de Riesgos Laborales” y apostó por tratar a estos trabajadores del mismo modo que a los enfermos crónicos.

En esta línea, el psicólogo clínico y de la salud de la Fundación Lucha contra el Sida del Hospital Germans Trias y Pujol de Badalona, José Antonio Muñoz-Moreno, puso énfasis en distinguir entre personas infectadas por el VIH y personas que desarrollan la enfermedad, así como describió la evolución que ha sufrido la infección por VIH y la enfermedad del Sida desde la aparición de los primeros casos.

Muñoz-Moreno subrayó que, en la actualidad, “el Sida sólo es una fase de toda la actuación que llevamos a cabo, ya que pocas personas desarrollan la enfermedad, y esto es especialmente debido a que el virus se conoce más y está más controlado” y aseguró que “hoy en día la mayoría de las personas portadoras del virus del VIH no desarrollan la enfermedad gracias al tratamiento farmacológico, el cual es eficaz hasta en un 80% de las personas que lo realizan de forma correcta”.

Por su parte, la coordinadora del Programa UNOMAS de la Fundación Prevent, Doriana Bagnoli, explicó que, actualmente, se conoce la existencia oficial de alrededor 130.000 personas con el VIH en España. Bagnoli destacó la dimensión psicológica y económica de esta situación desde el punto de vista de las personas con el virus o enfermas de Sida y en las empresas, donde “el miedo que supone el coste interno (ante el resto de trabajadores) y externo (ante clientes y proveedores) de integrar a un trabajador con VIH en la empresa pesa más que la rentabilidad social”. “Es importante fomentar, informar e implantar, entre otras acciones, las medidas universales de higiene y seguridad para que a las empresas no les suponga un problema incorporar una persona con el virus”, sentenció.

Total seguridad y riesgos psicosocialesa

Asimismo, la ex presidenta de Cesida, coordinadora estatal sobre VIH y Sida, Maria José Fuster, explicó que, en un reciente estudio realizado por su entidad en 52 ONGs acerca de la integración de personas infectadas o con la enfermedad, sólo un 38% afirmaba llevar a cabo acciones, sobre todo charlas, talleres, cursos y folletos, para fomentar la inserción laboral de este colectivo, mientras que un 14,3% ha optado por el autoempleo y la creación de cooperativas. Actualmente, Cesida está realizando un estudio sobre las necesidades laborales y la actitud de las empresas ante la integración de personas con VIH.

En el ámbito jurídico, la socia de Cuatrecasas Maria Jesús Parra subrayó que “las empresas no suelen comprometerse en la integración de las personas con VIH porque entienden que no tienen total seguridad en que no haya ningún riesgo para el resto de trabajadores, no conocen el problema y no están preparadas para tomar medidas de integración al respecto”. Para Parra, “si se pudiera garantizar al 100% que no existe ningún riesgo para el entorno laboral, entonces deberíamos establecer un protocolo para evitar la infección del virus, los riesgos psicosociales, la estigmatización y los despidos improcedentes, entre otros”.

El abogado de Cuatrecasas Manuel Luque, por su lado, remarcó los riegos psicosociales que envuelven a un trabajador con el virus e insistió en la necesidad del empresario de gestionar cualquier situación de riesgo que se produzca en la empresa, aunque precisó que esta gestión es más complicada llevarla a cabo en pequeñas y medianas empresas que en grandes empresas. “La ley es muy exigente pero no distingue entre grandes corporaciones y pymes, que tienen formas diferentes de gestionar a los trabajadores”, aseguró.

Articles relacionats / Artículos relacionados

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.