Mar Serna, Consellera de Treball de la Generalitat: "El 28 de abril se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y es un buen momento para reflexionar acerca de si se ha conseguido situar la prevención como una verdadera prioridad."

Hoy, 28 de abril, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y puede ser un buen momento para reflexionar acerca de si se ha conseguido situar la prevención de riesgos laborales y la reducción de la siniestralidad laboral como una verdadera prioridad. Ahora bien, dicha reflexión no puede quedarse circunscrita a un único día.

Los actuales modelos de organización y de producción empresarial no pueden ir en detrimento de la seguridad y la salud en el trabajo, sino todo lo contrario. Nadie discute que nuestras empresas serán más competitivas en la medida en que mejoren las condiciones de trabajo y eviten los riesgos laborales, apuesten por la formación de las personas e inviertan en la mejora de los procesos productivos. No es de extrañar que los países más competitivos de Europa --Suecia, Finlandia, Holanda o Dinamarca-- sean aquellos en los que menos accidentes hay.

EN LOS ÚLTIMOS años se ha avanzado mucho en la calidad de los productos y esto es un claro motivo de satisfacción para las empresas. Ahora ha llegado el momento en el que también debe ser un elemento de satisfacción y calidad empresarial el hecho de que esos productos se elaboren invirtiendo en las personas y en la mejora de sus condiciones laborales.

Una de las prioridades del president Montilla en su discurso de investidura fue la calidad de nuestro empleo. Cuando hablamos de la necesidad de mejorar este aspecto, precisamente en estos momentos de crecimiento económico, no solo nos referimos a que necesitamos contratos laborales estables, sino también a la igualdad de oportunidades, a mejorar la gestión del tiempo conciliando vida laboral y personal, y a lograr que el trabajo sea más seguro y saludable. Durante el 2006 se perdieron en Catalunya 3,2 millones de jornadas laborales a causa de los accidentes en el trabajo. Si lo comparamos con el promedio español, las estadísticas son favorables, pero no se ha de perder de vista que superamos en más de un 50% las cifras de los países europeos.

No solo en la carretera se pierden vidas. El año pasado, en Catalunya fallecieron por accidentes producidos durante la jornada laboral 143 personas, lo que supone un verdadero lastre en pleno siglo XXI. Jóvenes, personas inmigradas, los que tienen contrato temporal y una antigüedad inferior a un año tienen más probabilidad de sufrir un accidente de este tipo. Seguramente, las consecuencias de los accidentes de tráfico están en la conciencia de la mayoría de la población. No estoy tan convencida de que los accidentes en el trabajo generen el mismo nivel de preocupación social, pero sus consecuencias personales, familiares y sociales son, como mínimo, las mismas. Una sociedad moderna, que así se considere, no puede tolerar estos niveles de mortalidad laboral. Los accidentes laborales son inaceptables humana, moral, política y económicamente.

Hemos de situar la seguridad y la salud de la población ocupada en el centro del debate económico y social, y esta es una de las prioridades del acuerdo estratégico para la calidad en el empleo y la competitividad de la economía catalana. Invertir en futuro, y para hacerlo se debe empezar por el propio proceso de formación de los futuros empresarios y trabajadores, transfiriendo los valores de la seguridad y la salud laboral a nuestra sociedad mediante la educación. Solo de esta forma se conseguirá afianzar una verdadera cultura preventiva en las próximas generaciones.

La mayoría de las empresas de Catalunya --más del 82%-- no tienen accidentes laborales, lo que es, sin duda, una muestra representativa de dónde se concentra la siniestralidad laboral en nuestro país. Desde el Departament de Treball ayudaremos a aquellas compañías que estén dispuestas a poner solución al problema a través de un programa voluntario de reducción de los accidentes de trabajo. Pero seremos inflexibles con las que incumplan la normativa preventiva de riesgos laborales y utilizaremos todos los medios que tengamos a nuestro alcance para hacerla cumplir. No podemos retroceder en las condiciones de trabajo que afectan a la seguridad y a la salud en el mundo laboral.

POR SUERTE,cada vez hay más empresas que están convencidas de que invertir en prevención es un valor seguro y que supone una mejora de su productividad, más allá de un mero cumplimiento formal de obligaciones legales. La reducción de accidentes laborales y la adecuada identificación y prevención de las enfermedades profesionales ha de situar a Catalunya en línea con los países europeos más avanzados. El Govern de la Generalitat, conjuntamente con las organizaciones sindicales y empresariales, debe trabajar para situar a Catalunya como referente de una sociedad moderna, competitiva y sostenible, y ello pasa, indudablemente, por situar la seguridad y la salud en el trabajo como una prioridad. Porque, tal y como afirman el Foro Económico Mundial y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los accidentes laborales tienen una fuerte incidencia en la competitividad de las empresas. La conclusión, desde luego, es clara: una economía no puede ser competitiva si no se plantea seriamente la reducción de la siniestralidad laboral.


Consellera de Treball de la Generalitat.

Ciberencuesta: ¿Crees que tu organización sitúa la Prevención de Riesgos como una verdadera prioridad? http://www.factorhuma.org/participa/ciberenquesta.php

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