Un estudio estadounidense ha comparado la energía utilizada en puestos de trabajos que incorporan cintas similares a las de los gimnasios con la usada por quince personas con problemas de obesidad sentadas en escritorios tradicionales.

Caminar mientras se trabaja podría ayudar a las personas con sobrepeso a perder hasta treinta kilos en un año, según un estudio publicado hoy por la revista 'British Journal of Sports Medicine '.

Un equipo dirigido por el científico británico James Levine, de la Clínica Mayo en Minnesota (EE.UU.), comparó la energía utilizada en puestos de trabajos que incorporan cintas similares a las de los gimnasios con la usada por quince personas con problemas de obesidad sentadas en escritorios tradicionales.

Ninguna de las personas que participaron en el experimento hacía ejercicio regularmente. Los científicos compararon el gasto energético consumido cuando las personas caminaban y trabajaban 35 minutos de cada hora con el utilizado en un puesto de trabajo convencional.

La energía media consumida cada hora era de 191 calorías cuando se caminaba y se trabajaba a la vez, más del doble de las 72 calorías utilizadas cuando los trabajadores permanecían sentados.

Los autores del estudio calculan que si los empleados obesos utilizaran ese nuevo tipo de despacho un par de horas al día, podrían incrementar su gasto energético en unas 100 calorías cada hora, lo que supone perder entre 19 y 31 kilos en un año.

Levine aseguró al diario británico 'The Daily Telegraph ' que los participantes destacaron que el equipamiento para llevar a cabo ejercicio físico durante la jornada laboral era "fácil de usar" y les permitía trabajar con normalidad.

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