Los cambios que el Gobierno acaba de introducir en el estatus fiscal de los vales o tarjetas de comida han sembrado la confusión y la inquietud entre grandes y medianas empresas, según se desprende de una jornada reciente organizada por Aedipe.

Dicen que es difícil y costoso llevar a cabo un registro de los cheques entregados.

El sector financiero está interesado en la implantación de tarjetas para entrar en el negocio.

Los cambios que el Gobierno acaba de introducir en el estatus fiscal de los vales o tarjetas de comida han sembrado la confusión y la inquietud entre grandes y medianas empresas.

El miércoles más de una treintena de responsables de recursos humanos de distintas compañías españolas expresaba sus dudas y preocupaciones en una conferencia organizada por la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas (Aedipe), en la que se explicaron los pormenores de esta nueva regulación.

El reglamento, que ha entrado en vigor a partir del 1 de mayo, eleva de 7,81 euros a 9 el límite diario que las empresas pueden dar a sus empleados como ayuda en forma de vales de comida y que está exento de tributación. Una buena noticia para los trabajadores, ya que el tope máximo de los cheques había quedado desfasado en los últimos años en relación al precio de los menús -en Barcelona valen más de 11 euros y en el centro de Madrid superan los 9-.

Pero junto a la subida, la Agencia Tributaria ha incorporado una estricta normativa para hacer uso de los cheques restaurante. La principal restricción es que se establece el criterio de una comida, un cheque. En otras palabras, los 9 euros deberán gastarse en el mismo día. No se dará cambio en el caso de que la cuantía del menú sea inferior -algo improbable- y los vales ya no serán acumulables -no se podrá dar más de uno por jornada-.

Esto puede acabar con la práctica habitual de buena parte del medio millón de trabajadores que recibe cheques con un año de caducidad y acumulan los que no consumen para utilizarlos en fines de semana, invitar a un amigo, irse de copas -en algunos establecimientos los aceptan- o hacer la compra en algunos supermercados.

Además, Hacienda exigirá a las empresas un registro de los cheques que entregue a sus trabajadores, en el que se identificará al empleado con un número y donde se anotará la fecha de entrega de los vales y la firma del adjudicatario. Algo complicado para muchas compañías que tienen a sus trabajadores desplazados en otras ciudades o prestando servicios en otras empresas y tan sólo ven a sus empleados dos o tres veces al año.

Los cheques serán personales e intransferibles. Nada de que lo utilice y aproveche otro miembro de la familia. Tendrán que utilizarse exclusivamente en días laborables. "¿Qué pasa con los sábados y domingos? Yo tengo gente trabajando esos días. ¿Cómo se explica al restaurante que uno está realizando una jornada laboral pese a ser festivo?", preguntaba un empresario en la conferencia. "Me temo que en estas situaciones será el establecimiento el que imponga su criterio", fue la respuesta.

Lo que más preocupa en las empresas es qué criterios de control va a llevar a cabo la Administración para asegurar el buen uso de los vales. "A las compañías sólo se nos puede exigir un registro de los tiques que entregamos a los trabajadores. No podemos responsabilizarnos de lo que hagan éstos con ellos", afirmó ayer Jaime Sol, del Departamento de Human Capital Services de Garrigues.

Hacienda pretende que los cheques restaurante sirvan para pagar la comida de los empleados, no para darles un sobresueldo en especie libre de impuestos. Reconoce que es más fácil controlar su uso si en vez de vales de comida se utilizan tarjetas magnéticas "porque dejan huella". Es decir, el objetivo parece ser recaudatorio porque de esta forma existiría un soporte para que el 'fisco ' pueda realizar sus comprobaciones.

Lo que la Agencia Tributaria no dice es que el sector financiero está muy interesado en que se opere con tarjetas porque obtendría suculentos ingresos de las comisiones por emisión de éstas mientras que los restaurantes sufrirían el descuento de su uso.

Los cambios en los cheques restaurante

  • Máximo. Hacienda sube de 7,81 euros a 9 la cuantía máxima de los vales de comida exenta de tributación.
  • No acumulable. Se establece el criterio de un cheque por día de trabajo. La cuantía no consumida en una jornada no podrá acumularse a otra.
  • Días laborables. Los trabajadores sólo podrán hacer uso de sus cheque en establecimientos de hostelería durante los días laborables. Queda en duda sobre qué criterio se aplicará en el caso de que el empleado trabaje los fines de semana.
  • Registro. Las empresas tendrán que realizar un registro donde darán cuenta de los vales de comida entregados a sus trabajadores.
  • Intransferible. Los cheques restaurante serán personales e intransferibles. Además, estarán numerados y en ellos deberá figurar la empresa emisora.

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