Los beneficios no están reñidos con la satisfacción y el bienestar de los empleados. Cuesta encontrar el equilibrio, pero las compañías que lo consiguen obtienen un éxito mayor del que imaginan, puesto que mejora el compromiso y rendimiento.

El afán de lucro de las empresas no tiene porque estar reñido con la satisfacción y el bienestar de sus trabajadores. Si bien es complicado encontrar este equilibrio, los expertos señalan que "las compañías que lo consiguen están sembrando un éxito mucho mayor del que imaginan", puesto que así "se mejora notablemente el compromiso y rendimiento de las personas".

Aunque la gran mayoría todavía se resiste a iniciar este cambio, "algunas de las organizaciones más vanguardistas están empezando a tomar conciencia de la necesidad de humanizar todos sus procesos internos, de manera que se preserve la salud física y psíquica de sus colaboradores", sostiene la coach Maite Barón, directora de la compañía Building Visionary Organisations, que cuenta con clientes como Reuters, Warner Bross y L 'Oreal.

Puede que se trate de una moda pasajera, pero lo cierto es que la llamada "gestión holística" -que contempla todos los puntos de vista relacionados con la empresa, y no solamente el financiero- es "la base del desarrollo sostenible que anhela la cúpula directiva de muchas organizaciones", concluye Barón.

Este cambio de mentalidad viene motivado y reforzado por la humanización de los programas de management de las mejores escuelas de negocios de Europa, que además de incorporar el concepto de gestión holística, "llevan años potenciando herramientas relacionadas con la inteligencia emocional y el autoconocimiento", afirma el decano de HEC School of Management de París, Bernard Ramanantsoa, nuevo presidente de la Community of European Management Schools (CEMS), con presencia en 17 países europeos.

En su opinión, escuelas como Esade, Iese, Instituto de Empresa, EOI o EADA, entre otras, están siendo de las más activas a la hora de impulsar este nuevo modelo de formación europea, cuya base se encuentra en el "espíritu crítico y analítico" derivado de su "diversidad cultural", así como de su "vocación internacional". En este sentido, la CEMS "propone un modelo de excelencia común para la formación de jóvenes managers y desarrolla un programa mucho más humano, cuyo impacto rebasa las fronteras europeas y construye un puente entre el medio académico y el mundo empresarial", sostiene Ramanantsoa.

Y parece que hay consenso: la escuela EOI, por ejemplo, miembro fundador de la European Foundation for Management Development (EFMD) y de la Asociación Española de Escuelas de Dirección de Empresas (AEEDE), imparte este tipo de formación "desde sus inicios y con el objetivo de mejorar las relaciones interpersonales dentro de la empresa", explica su directora técnica del máster de desarrollo sostenible, Begoña Beneytez.

En su opinión, los líderes empresariales del siglo XXI tienen que ser capaces de gestionar "el trabajo en equipo, los programas de conciliación, de comunicación interna, de ética empresarial, así como los recursos humanos y la responsabilidad social corporativa". Al fin y al cabo, concluye, "formamos a personas para que gestionen de la mejor manera posible a otras personas".

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