Entrevista de Expansión&Empleo a Esther Giménez-Salinas, rectora de la Universitat Ramón-Llull: "De momento no somos un lobby de rectoras, pero me alegro de que vaya creciendo el número de mujeres que quieran ocupar estos puestos."

Esther Giménez-Salinas es una de las seis mujeres rectoras de una universidad española, la veterana en el cargo y la única que repite legislatura. Licenciada en Derecho y Psicología y doctora por la Universidad de Barcelona, Giménez-Salinas tiene una rica trayectoria profesional y personal.

¿Es duro el trabajo de rector?

Es muy bonito, lo que pasa es que lleva muchas horas. Para mí, la labor de rector no conlleva una excesiva tensión ni dificultad, sino que para que las cosas salgan bien hay que dedicar mucho tiempo.

Así que ni hablar de conciliación…

Creo francamente que en cargos directivos, que requieren mucha presencia, es muy difícil hablar de conciliación. En mi caso, a estas alturas de mi vida, mis hijos son mayores.

¿Cuántos hijos tiene?

Cuatro hijos. Me casé muy joven y los tuve muy joven. En aquel momento fue muy duro pero ahora es una ventaja. Sólo me queda uno en la universidad.

¿Cuándo se planteó ser rectora?

Nunca me he planteado ningún objetivo. He vivido la vida con una actitud muy abierta. En su día cambié varias veces de lugar de trabajo, he pasado por siete u ocho sitios diferentes.

¿Cuáles?

Primero la universidad, después dirigí un servicio sobre protección de menores; fundé con otros colegas un centro de investigación en el ámbito de la criminología, del que pasé a ser directora; fui miembro del Consejo General del Poder Judicial durante cinco años; estuve un tiempo en el Consejo de Europa y volví a la universidad. Y en 2002, me eligieron como rectora.

Seis mujeres rectoras y cuatro en Cataluña, ¿Se atreve a hacer alguna lectura de esto?

En Cataluña hay cuatro, una en Málaga y otra en Islas Baleares, que acaba de ser elegida ahora; y de habla catalana cinco. Pero no sabría decir por qué, aunque las puras coincidencias no existen nunca, y a mí me parece estupendo.

¿Existe una complicidad especial entre las rectoras mujeres cuando se reúnen, por ejemplo, en la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE)?

De momento no somos un lobby de rectoras, pero me alegro de que vaya creciendo el número de mujeres que quieran ocupar estos puestos. Creo que el camino es que las mujeres ocupen puestos de responsabilidad. Esto es posible, gracias, por un lado, a la posibilidad que te ofrece la sociedad y también a la opción personal. Hay gente que no quiere este tipo de responsabilidades.

¿Cuál es la singularidad del centro que dirige?

La Universidad Ramón LLull es una universidad privada muy particular en el Estado español, porque proviene de centros muy antiguos como el Instituto Químico de Sarriá, La Salle, Blanquerna, Esade y Filosofía, instituciones con una larga tradición pedagógica. El Instituto Químico de Sarriá, por ejemplo, ha celebrado su centenario.

¿Cuándo se crea la universidad Ramón Llull como la conocemos hoy?

En el año 1991 se decidió, en lugar de hacer diferentes universidades, agrupar los centros de inspiración cristiana y hacer una sola universidad. Tenemos 16.000 alumnos entre grados y posgrado, cincuenta y seis licenciaturas y entre ochenta y setenta posgrados.

Se habla de una universidad más autónoma y competitiva, ¿Cómo ve esta nueva realidad?

Las universidades tenemos una gran oportunidad de poner el acento en nuestra especialidad y así diferenciarnos para que el estudiante pueda elegir bien dónde quiere estudiar. Podemos hacer carreras más específicas, en lugar de que todo sea igual, y poner el acento en esta diferencia.

La Universidad Ramón LLull, ¿dónde quiere poner el acento?

En la calidad, tan sólo las carreras con un alto nivel de calidad y salidas profesionales tendrán futuro.

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