Ni demasiado satisfechos ni muy descontentos. Un sondeo realizado por una red de agencias privadas de investigación de mercados coloca a España en la zona templada -en el puesto 11 entre 24- en la clasificación de descontentos con su empleo.

"La encuesta se hizo en la segunda mitad de 2006. Un total de 13.832 personas de cuatro continentes (todos excepto África) respondió a los cuestionarios. Con ellos, la red IriS (International Research Institutes) ha confeccionado una clasificación de las naciones más descontentas con el empleo. En lo alto de la tabla se sitúan Francia, Reino Unido, Suecia, EE UU y Australia. Los más satisfechos son los trabajadores de Irlanda, Tailandia y Holanda. Los resultados reflejan que el nivel de queja es directamente proporcional al grado creciente de exigencia que se está imponiendo en el mundo occidental, donde el trabajo ya no es visto como la única vía de realización vital.

Hay quienes afirman que el concepto global de equilibrio entre vida laboral y personal ha muerto. "¡Intenten convencer a los noruegos de que es así!", exclama Charlotte Cornish, directora general de FDS, la agencia del Reino Unido que ha intervenido en este estudio sobre empleo, llevado a cabo en países con economías dinámicas. Y es que Noruega, como otros países del norte de Europa, sigue siendo la envidia de muchos empleados del resto de mundo en dicho terreno.

El sondeo refleja curiosas conclusiones respecto a España, que ocupa el puesto undécimo en la clasificación general de descontentos. En el apartado correspondiente a salarios, sube cuatro puestos, pasando a ser el séptimo país más insatisfecho. En cambio, en cuanto a número de horas trabajadas, baja dos sobre el ranking general, situándose en el puesto decimotercero.

Algo más que el salario

Entre lo más llamativo del estudio está el hecho de que España es, junto con Brasil, el único país en el que ser reconocido en el trabajo es el factor más importante para los empleados, por encima del salario, la conciliación con la vida personal, el desarrollo de una carrera profesional, la estabilidad laboral o la realización de una labor interesante. Esta última variable triunfa en 14 de los 24 países encuestados.

En China, Corea y Tailandia lo más valorado es tener un empleo estable. En Reino Unido, Rumania y Portugal, el equilibrio con la vida personal. Ni un solo país considera que el salario es el factor principal, un hecho que casa con la tendencia creciente de anteponer satisfacción a sueldo. "El mensaje para los empresarios es claro", remarca Cornish. "Si se quiere tener una plantilla satisfecha, es más apropiado invertir en el desarrollo de habilidades profesionales, promover la iniciativa y la creatividad, y propiciar la participación del empleado en la toma de decisiones que simplemente aumentar los salarios".

La parte española de la encuesta la ha llevado a cabo Ad Hoc Investigación de Mercados. Juan José Torres, su director técnico, llama la atención sobre el hecho de que, si bien el reconocimiento en el trabajo es en España el factor más votado, hay un equilibrio máximo entre todas las causas de insatisfacción, de modo que ninguna se desmarca excesivamente. Algo que no sucede, por ejemplo, en Alemania o Suecia, donde disponer de un trabajo interesante está muy por encima del resto de motivos de bienestar laboral.

Torres considera significativo que sea España, tras Corea, el país en el que los empleados se quejan más de la falta de flexibilidad de sus empresas para modificar los horarios. En su opinión, "las organizaciones deberían preocuparse más por retener el talento, algo que empieza a ser un problema serio, ofreciendo más incentivos relacionados con el equilibrio entre la vida laboral y personal, por ejemplo, con flexibilidad de horarios y opciones para teletrabajar".

Redes virtuales

Torres lamenta que aún no se esté aprovechando todo el potencial de las nuevas tecnologías para que esto sea posible. "La creación de redes privadas virtuales, algo muy factible con los recientes desarrollos informáticos, posibilita trabajar fuera de la oficina. Aumentar el número de las que existen en España redundaría en una mejora del clima laboral", resalta.

Para el directivo de Ad Hoc también sería importante que existiese más iniciativa por parte de los propios empleados, sin esperar a que sea el Estado el que legisle a la hora de tomar decisiones para mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal. Entre ellas, señala la escasa propensión a la movilidad geográfica y al cambio de trabajo, al contrario de lo que sucede en los países anglosajones.

Según el estudio internacional, mientras que en todo el mundo el 56% de los empleados ha intentado hacer cambios por su cuenta en este sentido, en España, las dos terceras partes (67%) no han hecho nada para mejorar el equilibrio entre su vida laboral y personal, a la espera de que sea la legislación la que tome la iniciativa.

Acceso a página web de IriS: http://www.irisnetwork.org

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