Entrevista de El Periódico a Nuria Chinchilla, profesora del IESE y especialista en conciliación: "Tenemos una jornada laboral religiosa. Entramos cuando Dios manda y nos vamos cuando Dios quiere. Son necesarias ayudas públicas a la conciliación laboral."

Desde la atalaya de la escuela de negocios IESE, la profesora Nuria Chinchilla (Barcelona, 1960) está empeñada en que el trabajo sea más compatible con la familia y el ocio. Junto con Maruja Moragas acaba de publicar Dueños de nuestro destino (Ariel), un manual de combate del directivo para alcanzar ese objetivo.

--¿Es necesario enseñar a conciliar la vida laboral y profesional a directivos de empresas?

--Sí, sobre todo cuando han entrado en ese círculo vicioso en el que el trabajo es una adicción, que es tan negativo como la adicción a la droga, el tabaco o el sexo. Cuando entran en ese circuito encuentran en el trabajo todo lo que necesitan, éxito, reconocimiento, dinero, relaciones, amistades.

--¿Qué quieren?

--Que les den, que les aplaudan, que reconozcan su valía. Pero las personas que se mueven por ese tipo de estímulos son controladas por el entorno, las riendas de su vida las llevan los demás, esa persona no será dueña de su destino nunca. Hay que saber quiénes somos y cuáles son nuestros límites para saber a dónde queremos llegar y para qué.

--Con dinero o sin dinero...

--El dinero puede influir pero el sentido de la vida se extrae de los objetivos vitales.

--¿Cuál es el método?

--Reconocer nuestro potencial y establecer prioridades. Trabajamos mucho para la familia, para la empresa y después no queda tiempo para nosotros. Esto es falta de racionalidad. Por eso es necesario que la empresa ayude a conciliar.

--¿Se consigue en alguna empresa?

--Algunas empresas lo están haciendo muy bien. Las que quieren quedarse con los mejores directivos necesitan ofrecer a su personal algo más que salario y promoción. Deben ofrecer calidad de vida.

--Pero son una minoría...

--Hay mucha rigidez en los modos de ver la empresa. La empresa de hoy está pensada por hombres y para hombres del siglo pasado. Todo está pensado de una manera muy rígida, con el ojo masculino abierto y el femenino cerrado. Los responsables solo ven la mitad de la realidad y la mujer se siente maltratada y no es capaz de integrarse en un mundo laboral que no apoya la maternidad o la paternidad, por ejemplo. Muchos hombres no tienen esa visión porque no han estado en casa nunca. Cuando les hablas de conciliar dicen ¿conci... qué?

--¿La ley de igualdad viene a solucionar esa situación?

--Si se accede a un cargo en la Administración o en la empresa solo por ser mujer vamos mal. Las directivas deben poder ser madres. Me parece mucho más importante establecer medidas para fomentar la igualdad de las retribuciones, que se facilite la selección laboral de la mujer, la promoción, la formación y se persiga el acoso sexual.

--¿Por qué hay pocas mujeres en cargos directivos de las empresas?

--Existe un techo de cristal, por el que los hombres y mujeres eligen casi siempre a individuos parecidos a ellos para integrar la dirección, de esta manera es más fácil tomar decisiones. Los equipos directivos llegan a ser equipos de amigos. También existe un techo de cemento que se autoimpone la mujer. Las mujeres muchas veces no quieren ascender en la empresa porque eso supone ser la única, requiere ampliar la jornada laboral, cenas de trabajo, viajes y conferencias. Esa situación supone hipotecar la vida.

--Es difícil la paridad...

--En vez de establecer consejos de administración paritarios, defiendo que es necesario eliminar los obstáculos que impiden que la mujer llegue a puestos de responsabilidad. Debemos eliminar las rigideces laborales, dejar de pensar que el que más tiempo pasa en la empresa es el que más trabaja. Apoyar la dirección de objetivos y no por presencia.

--Una revolución a la que se suman también los hombres...

--Solo los jóvenes. Hay muchos hombres que no quieren volver a casa. Algunos dicen aquello de que "ya son las nueve, ya me puedo ir a casa que los niños ya se han bañado". Esto que parece una broma es muy común, incluso entre mujeres.

--Y las empresas no suelen ayudar...

--Los responsables de las empresas creen que han llegado donde han llegado porque han estado trabajando hasta las 11 de la noche cada día. No se dan cuenta de que por culpa de ellos no han llegado mucho más allá. Cuando se aplican políticas de conciliación en las empresas, el absentismo laboral se reduce un 30%.

--Trabajar más y producir menos...

--España es la tercera por la cola en productividad de Europa porque la gente está quemada. Tenemos una jornada laboral religiosa, porque entramos cuando dios manda y nos vamos cuando dios quiere. Son necesarias ayudas públicas a la conciliación laboral. Se puede hacer con desgravaciones fiscales o con el otorgamiento de puntos para dar ventajas en concursos públicos. Con eso has cambiado el mundo.

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