La iniciativa se ha implantado primero en la filial española. Telefónica quiere adelantarse a cualquier problema y para ello está modificando su modelo de gestión de riesgos para detectarlos y minimizarlos antes incluso de que sucedan.

La iniciativa se ha implantado primero en la filial española, desde donde se exportará al resto del grupo. Telefónica quiere adelantarse a cualquier problema y para ello está modificando su modelo de gestión de riesgos para detectarlos y minimizarlos antes incluso de que sucedan.

Con presencia en 23 países de cuatro continentes, 200 millones de clientes, financiación en decenas de divisas, deuda a diferentes tipos de interés y reguladores en cada uno de sus territorios e incluso alguno supranacional, Telefónica fue una de las primeras empresas españolas en poner en marcha un modelo de control de riesgos. Pero años después de su primera implantación, la operadora ha decidido dar un paso más y adoptar las nuevas prácticas internacionales.

Los trabajos se iniciaron el año pasado y acaban de dar su primer resultado práctico. Según fuentes cercanas a la compañía, Telefónica España ha sido elegida como banco de pruebas y en ella se ha iniciado la implantación del nuevo modelo, técnicamente conocido como COSO II. Los resultados determinarán con qué velocidad y esquema se trasladará el sistema al resto del grupo.

Hasta ahora, Telefónica detectaba los riesgos que amenazaban su andadura e identificaba los que requirieran un seguimiento más cercano o específico.

Con el nuevo modelo , ya no basta con identificar los problemas, sino que hay que determinar las probabilidades de que ocurran, cuantificarlos y buscar opciones para minimizarlos. En caso de que no sea posible atajarlos o reducirlos al máximo, habrá que provisionarlos.

Para conseguir este detalle de conocimiento, los responsables del control interno o de riesgos de Telefónica tendrán que estar en constante contacto con los directivos de cada área. Ellos serán los que identifiquen los posibles conflictos y apunten las soluciones a tomar, es decir, los encargados de objetivar el riesgo de forma que deje de ser un parámetro teórico para convertirse en una realidad manejable.

Es cierto que, en muchas ocasiones en el pasado, el departamento financiero y el de control interno de Telefónica han actuado de una forma muy similar a la que se quiere implantar. La adopción del nuevo modelo, sin embargo, tiene como objetivo sistematizar el control de riesgos y unificarlo en cada una de las filiales que tiene la operadora. Además, Telefónica cumpliría así una de las recomendaciones del llamado Código Conthe, que pide reforzar los sistemas de control.

Principales motivos de preocupación para la firma

Tipos de cambio. Telefónica tiene inversiones y negocios en 23 países del mundo, que le obligan a pagar y a ingresar en múltiples monedas diferentes. Cualquier variación entre estas divisas y el euro afecta a sus intereses de una manera u otra. Basta recordar el efecto de la crisis argentina de principios de la década y del impacto en los resultados de Telefónica de la pesificación de la economía. La operadora también está endeudada en distintas divisas, de forma que las oscilaciones cambiarias hacen que se reduzca o eleve el pasivo en euros.

Tipos de interés. Con casi 52.000 millones de euros de deuda, los cambios en los tipos de interés tienen un efecto inmediato en los gastos financieros de Telefónica. Por eso, la operadora es una invitada casi permanente en los mercados de deuda, con colocaciones sistemáticas de bonos en busca de mejores tipos con los que refinanciar el pasivo más caro y alargar el vencimiento.

Liquidez. Puede definirse como un control de calidad. Telefónica está siempre atenta a que el perfil del vencimiento de su deuda se adecue a su capacidad para generar flujos de caja que puedan pagarla y que quede cierta holgura.

Riesgo país. Esta preocupación se centra en Latinoamérica y en la posibilidad de cambios económicos o políticos. Para reducirlo, Telefónica intenta compensar los activos y los pasivos que tiene en cada país, de forma que una devaluación de los primeros conlleve una reducción de los segundos. También repatría todos los fondos que no sean necesarios para inversiones.

Regulación. No se trata de un riesgo financiero puro, pero con un negocio regulado, sobre todo en telefonía fija, hay decisiones normativas que impactan directamente en los resultados económicos.

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