La Agrupación de Empresas Garben, creada para gestionar la formación continua, asegura que se debe sobretodo a la falta de información y a las dificultades de las Pymes. Las subvenciones no son acumulables; si no se utilizan un año, se pierden.

Todas las empresas tienen dinero para formar a sus empleados. La cantidad depende de lo que la compañía haya cotizado el año anterior y del número de trabajadores. Este modelo de formación continua para los profesionales se creó en el año 2004 con el objetivo de mejorar la competitividad de las empresas españolas. Sin embargo, según aseguran los expertos, llegar a las pymes es todo un reto.

Con el fin de gestionar los fondos que corresponden a cada compañía, e impartir o buscar el centro que ofrezca la formación que la empresa precisa, se creó la Agrupación de Empresas Garben, como entidad organizadora independiente. 'Este modelo de formación permite que las empresas den cada año un impacto de formación distinto. Además, hay plena libertad para gastar el dinero como la compañía crea necesario ', señala el presidente de Garben, Manuel Garrido.

Desde la Agrupación de Empresas Garben, aseguran que la principal dificultad es la falta de información. Las subvenciones destinadas a la formación continua de los profesionales no son acumulables; por tanto, si no se utilizan un año, se pierden. En el ejercicio de 2006 se destinaron a este fin 385 millones de euros, de los que el 40% fue crédito perdido. Aunque cada año las cifras mejoran, sigue siendo alto el porcentaje de fondos desperdiciados, según establecen los expertos.

Una empresa que quiera asociarse a este grupo solamente tiene que solicitarlo y rellenar los datos de inscripción. A partir de ese momento, Garben comienza a gestionar los cursos, asesorar e informar de las posibilidades que tiene cada empresa de la agrupación para formar a sus trabajadores. 'Se trata de una agrupación de la que es muy fácil entrar o salir. No hay que pagar ninguna cuota de acceso y hay mucha libertad de movimiento. Nuestra misión es acercar el dinero a las empresas ', afirma Manuel Garrido.

Las nuevas tecnologías son las protagonistas de la formación que demandan las empresas, muy necesaria sobre todo en las pequeñas compañías, aunque desde Garben aseguran que las habilidades y capacidades directivas están ganando mucho terreno. Además, 'otra de la formación más solicitada son los idiomas, que siempre están ahí ', comenta Javier Martínez, director de consultoría y formación de Garben.

Las grandes empresas tienen más fácil el acceso a la formación , ya que cuentan con profesionales y departamentos dedicados específicamente a esta función. Además, en empresas con un elevado número de empleados, prescindir de ellos durante una horas en la jornada laboral no suele constituir un gran problema.

En la pyme la situación es diferente. Muchas de ellas no pueden ofrecer la formación en el horario laboral o lo hacen combinando el horario de trabajo y el tiempo de ocio. Por ello, la Agrupación de Empresas Garben, señala la necesidad de crear una formación atractiva para los empleados y hacerles ver, tanto a ellos como a las compañías en las que trabajan los importantes beneficios de esta preparación, 'sobre todo para el propio trabajador, ya que le aporta una mayor empleabilidad, movilidad y adaptabilidad ', afirma Garrido.

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