El número de matriculados cae y la actividad de los despachos crece a tasas de dos dígitos. La selección de candidatos comienza en muchos casos antes del inicio del último curso de carrera.

Un joven o una joven recién licenciada en Derecho le dice a su reclutador de un gran despacho de abogados: "En Garrigues me pagan un máster y en Cuatrecasas, me ofrecen flexibilidad horaria". La escena se repite últimamente. Los futuros letrados, si tienen buenos expedientes académicos y un nivel alto de inglés, están hoy en una posición de fuerza en el mercado laboral. Los grandes bufetes, cuya facturación en áreas y especialidades como mercantil, laboral y fiscal crece a un ritmo de dos dígitos, se los disputan en un proceso que arranca incluso en el penúltimo curso de la carrera.

"Hace 10 años, había en España 200.000 estudiantes de Derecho. Hoy hay unos 100.000", explica Pablo Salvador, profesor de la facultad de Derecho de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y socio de Cuatrecasas. En resumen, "son la mitad de estudiantes frente a más lugares de trabajo". Los bufetes necesitan muchas incorporaciones cada año y seleccionar a los candidatos idóneos para los puestos se ha convertido en una tarea cada vez más difícil.

ANTES DE ACABAR

En la facultad de Derecho de Esade-Universitat Ramon Llull, el 100% de los 50 a 70 licenciados en Derecho que salen al año se colocan, en su mayoría en grandes despachos. "De 59 alumnos del último curso, 52 ya tenían ofertas tres meses antes de acabar el curso", afirma Alejandra Enzler, directora de Carreras Profesionales de este centro. Enzler asegura que hay bufetes que piden contactar con los alumnos ya en el primer curso.

"El proceso de selección de candidatos se ha ido adelantando y empieza con el curso y casi es un proceso permanente", explica José Ángel Cano, del despacho Gómez-Acebo & Pombo en Barcelona. Lo cierto es que se ha pasado de la recepción de cientos de currículos y una actitud pasiva a una mayor presencia en las universidades a la caza y captura de los mejores estudiantes. Además, el volumen de los que optan por opositar para notarios, registradores y demás crece. Esto limita aún más el universo para pescar de los grandes bufetes. En la misma facultad de Esade admiten que el 22% de los alumnos optan por las oposiciones. Muchos despachos aprovechan que algunos de sus socios son profesores universitarios y, por tanto, pueden hacer de "ojeadores" de potenciales abogados, como en el mundo del fútbol, ya que tienen acceso a expedientes académicos, explica Cano. Gómez-Acebo & Pombo requiere muchos nuevos fichajes ya que ha iniciado una estrategia de captación de empresas familiares y medianas para reducir su dependencia de las multinacionales, que significan el 60% de su clientela.

MÁS DE UNA OFERTA

Sea como fuere, los bufetes precisan activos y no paran de contactar con la universidad en busca de alumnos brillantes. "Normalmente aquellos a los que se les hace una oferta de trabajo ya tienen más de una donde elegir" y especialmente si tienen la doble licenciatura de Derecho y Dirección de Empresas, afirma Mariona Xicoy, de Uría Menéndez en Barcelona. Este despacho requiere de 15 a 20 nuevos letrados al año solo en Catalunya.

Miguel Trémul, de recursos humanos de Garrigues en Barcelona, asegura que "no abundan los buenos expedientes académicos", que son los que persiguen los grandes despachos y, por tanto, aquellos que los tienen "están en posición de escoger". El proceso de selección ya comienza en el penúltimo año de carrera mediante las prácticas. Garrigues requiere entre 50 y 60 nuevos abogados por año en Barcelona, aunque también incorpora economistas para el negocio tributario y fiscal.

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