Los profesionales jubilados anticipadamente se resisten a salir del mercado laboral por completo y ponen su experiencia al servicio de las grandes empresas y de nuevos proyectos empresariales a los que ayudan.

Ex vicepresidente de un grupo empresarial, ex consejero delegado y ex director de la estrategia internacional de una gran compañía. Y, ahora, prejubilado y cansado de jugar al golf. Este perfil curricular imaginario se ajusta al de muchos profesionales en la cincuentena, que un buen día tuvieron que acogerse a una prejubilación en una gran empresa. No obstante, tras unos primeros años sabáticos, el proceso de jubilación anticipada puede acarrear hastío y secuelas psicológicas.

Muchos de estos jubilados de forma anticipada enfocan su tiempo libre hacia trabajos no remunerados o de voluntariado. En concreto, un reciente estudio de la división de seguros de HSBC, titulado El futuro de las jubilaciones, calcula que el valor de este tipo de actividades en el mercado alcanza los 4.200 millones de libras al año (6.241 millones de euros) en e Reino Unido y en Estados Unidos esta cantidad se eleva hasta los 18.900 millones de dólares (14.050 millones de euros).

Remunerados

Sin embargo, la opción de seguir desempeñando otros trabajos remunerados toma peso. En España, algunas firmas se han dado cuenta de la potencialidad de este mercado. Una de ellas es Lobcon, fundada hace medio año, y cuya principal función es poner en contacto a estos trabajadores cualificados que han salido de sus empresas o se han retirado antes de los 65 años, con bancos y entidades financieras que requieren de un asesoramiento cualificado.

“Estos profesionales han estado hasta hace poco tiempo vinculados a grandes empresas, y conocen los procesos y necesidades en estas organizaciones desde dentro”, apunta Francisco López Pérez, consejero delegado de la empresa. Para él, este concepto de asesoría basado en la experiencia difiere radicalmente del prestado por otro tipo de consultoras, que emplean asesores junior.

No obstante, el objetivo de esta firma no se circunscribe al asesoramiento empresarial, sino también a la gestión del talento y del conocimiento. “Estamos abriéndonos a otros sectores, como el mundo del arte, con el fin de organizar conferencias, congresos o elaborar estudios”, apunta Mª Dolores Rodríguez Capitán, directora general de Lobcon. De momento, la firma cuenta con 350 asesores que trabajan en proyectos puntuales.

Las motivaciones por mantener una ocupación profesional tras una prejubilación no se limitan exclusivamente a causas económicas. Según un reciente estudio de Merrill Lynch (ver EXPANSIÓN del 4 de junio de 2007), en EEUU sólo un tercio de los jubilados buscan un nuevo empleo para completar sus exiguas pensiones.

El resto, sin embargo, dice querer trabajar para seguir involucrado en actividades productivas. Desde hace tiempo, algunas empresas norteamericanas se han propuesto retener el talento jubilable, con planes específicos para este segmento de trabajadores, con el fin de que no se pierda la experiencia adquirida durante su carrera profesional.

En España, un 40% de los prejubilados realizan alguna actividad profesional, según el estudio del IESE Las prejubilaciones y su impacto en la persona, en la empresa y en el sistema de pensiones, elaborado por el profesor Sandalio Gómez. Entre los motivos para seguir desempeñando un trabajo se apunta, en primer lugar, “encontrarse bien y sentirse útil” y, en segundo lugar, obtener de un complemento económico a la pensión. Como se refleja en este estudio, “suele tratarse de prejubilados que en su empresa desarrollaban funciones de alto nivel [...]. Los prejubilados de puestos de base no suelen tener actividad profesional ni esperan tenerla”.

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