Un grupo de empresarias y políticas alemanas piden discriminación positiva en materia fiscal. Creen que el Estado compensaría así sus inferiores ingresos y que, ante la discriminación laboral de la mujer, es tiempo de ideas revolucionarias.

¿Cómo podrían más mujeres conseguir más poder? Dos profesores italianos -el científico italiano Alberto Alesina (Universidad de Harvard, EE UU) y Andrea Ichino (Universidad de Bologna, Italia)- proclaman una idea revolucionaria: menores impuestos para ellas. Las mujeres resultarían, así, menos costosas para las empresas y ganarían más. En contrapartida, los hombres deberían pagar más impuestos. ¿Una fórmula por la igualdad?, se pregunta el semanario alemán Die Zeit.

La respuesta de un grupo de empresarias y políticas alemanas no se ha hecho esperar: reclaman una reducción del impuesto sobre la renta para las mujeres. El Estado compensaría así sus inferiores ingresos. La política verde Antje Hermenau afirma que ante la perpetua discriminación de la mujer en el mundo laboral 'es tiempo de ideas revolucionarias '. Los expertos en derecho constitucional lo ven 'factible '.

'Me gusta la idea de que las mujeres reciban un bonus por traer hijos al mundo ', afirma Gertrud Höhler, una reconocida economista, publicista y asesora empresarial. 'Pero disponer del Estado como apoyo debilita la seguridad en sí mismas de las mujeres ', reflexiona. Desde el punto de vista de la eficiencia, 'la idea es absolutamente correcta ', añade Katharina Wrohlich, experta en finanzas del Instituto alemán de Investigación Económica de Berlín. 'Me gusta su radicalidad, responde a un viejo principio del financiero del estadounidense Frank P. Ramsey (1927): grava menos a las personas y los bienes flexibles que los inflexibles '.

Apoyan el proyecto Brigitte Vöster-Alber, jefa de la empresa de técnicas de seguridad GEZE, y Gertrud Traud, directiva del banco público Landesbank Hessen-Thüringen. Según Vöster-Alber, se trata de 'un modelo barato, sobre todo teniendo en cuenta la baja retribución de las mujeres en las empresas; y, además, beneficiaría a la economía nacional '. La renta de los hombres se gravaría con un impuesto progresivo de entre el 17% y el 47%. La de las mujeres, con uno entre el 10% y el 40%.

Los padres de la idea, Alberto Alesina y Andrea Ichino, opinan que el modelo permitiría incrementar las posibilidades de las mujeres en el mercado laboral y, quizá lo más importante, impulsar el reparto del trabajo en la esfera familiar. Sólo si ganan más, pueden plantearles a ellos que asuman más responsabilidades familiares.

Los hombres también se beneficiarían: por los ingresos superiores de sus parejas. Alesina e Ichino calculan que, en Italia, el impuesto sobre la renta 'femenina ' podría reducirse un 30% subiendo sólo un 1% el de la renta de ellos. En Noruega, con un porcentaje superior de mujeres que trabajan, se podría recortar un 10%.

¿Anticonstitucional? La idea no es compatible con el principio de igualdad. Pero, por otro lado, 'no sería menos anticonstitucional que la desigual retribución por parte de las empresas ', afirma Hermenaus. La apoya el experto berlinés en Derecho Constitucional Christian Pestalozza. Pero los detractores afirman que no se puede disponer de un derecho fiscal que 'separe hombres de mujeres, fumadores de no fumadores y tontos de listos '. Además, el modelo brindaría un pretexto a las empresas para seguir pagando desigualmente. 'Con esta medida fiscal se transmitiría el mensaje de que es correcto pagar menos a las mujeres porque el Estado corrige la diferencia ', concluye Uwe Jean Heuser, del Die Zeit.

¿Por qué las mujeres siguen ganando menos?

Y todo esto, ¿por qué? Tras 40 años de feminismo, el Gender Report, de 800 páginas, publicado por el Ministerio alemán de la Familia, no podría ser más desalentador: apenas hay mujeres en puestos directivos de la primera economía europea y, aunque el porcentaje de mujeres que trabajan asciende al 66%, suelen ocupar puestos de media jornada o de baja remuneración.

En Alemania, ellas ganan todavía entre un 15% y un 25% menos que sus colegas masculinos por el mismo trabajo.

Y la situación no ha mejorado en los últimos años. Todo lo contrario: la diferencia entre los ingresos de las mujeres y los hombres sigue aumentando.

Según datos del estudio Mujeres miembros del consejo de administración en las 200 empresas Fortune Global (realizado por el Corporate Women Directors Internacional (CWDI)), los hombres cubren el 88,8% de todos los nombramientos para puestos de responsabilidad de las 200 de las empresas más importantes del mundo.

El estudio apunta también que prácticamente en la mitad (45,6%) de las empresas analizadas donde sí había presencia no masculina en los consejos, ésta se limita a la de una sola mujer.

Ciberencuesta: ¿Estarías de acuerdo con que una propuesta de discriminación positiva como la alemana, se aplicara en España? http://www.factorhuma.org/participa/ciberenquesta.php

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