Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Núria Chichilla, investigadora en conciliación familiar: "Cuando las cosas van mal en la familia, necesitas el apoyo de tu entorno laboral y, al revés. Si los separas, te estás privando de tus propios apoyos."

Tengo 46 años. Nací en Barcelona. Tengo un marido, una hija, una madre y hermanos: me dedico más a quien más necesita en cada momento. Soy católica. La baja de paternidad debería ser obligatoria. Para conciliar vida privada y profesional tenemos que imponernos prioridades: ponga primero las tareas en que sea usted más útil

- Para conciliar trabajo y vida personal y familiar, hay que empezar por conciliarse con uno mismo...

- ¿Y cómo se consigue?

- Hay que conocerse y el mejor modo es observar y preguntar qué piensan los demás de nosotros: si alguien te llama camello - dicen los árabes- no le hagas ni caso, pero si dos personas te llaman camello...

-... Estás jorobado.

- La observación de los demás te permitirá conocerte mejor y descubrir también tu misión personal. Para cumplirla y realizarte, observarás que debes enfrentarte a una dinámica productiva que tiende a fragmentar nuestro tiempo y por ende a nosotros mismos...

- Nos parte el corazón y exprime el bolsillo.

- Nos obliga a dividirnos entre trabajo, familia, amigos, aunque cada uno de nosotros es una persona indivisible. Contra esa dinámica alienante que tiende a escindirnos, hay que oponer el hábito de priorizar.

- Por ejemplo...

- Existen varios modelos de conciliar trabajo y vida personal: para empezar, encontramos la superwoman o superman, que cree que puede con todo; será una gran profesional, una gran madre, una gran amiga... Es una aspiración tan poco realista en su afán perfeccionista que las superwomen fracasan en el minuto menos uno.

- Mejor ser más modestito.

- Más realistas son quienes creen que pueden imponer en sus vidas una separación absoluta entre su vida privada y la profesional. Así evitan escrupulosamente cualquier contaminación entre ambas esferas...

- Así te ahorras muchas intromisiones.

-... Pero también se pierden muchas valiosas ayudas: no somos autosuficientes. Cuando vienen mal dadas en la familia, necesitas el apoyo de tu entorno laboral y, al revés, el colchón familiar puede ayudarte cuando te va mal en lo profesional. Si los separas de forma esquizoide, te estás privando de tus propios apoyos...

- ¿Y si estás siempre disponible?

- Tampoco funciona. Muchos profesionales creen que estando las 24 horas listo para todo puedes cubrir lo familiar y lo laboral, pero el trabajo lo invade todo al final, porque tiene objetivos y motivaciones concretas y a corto plazo y la familia, no. Un directivo brasileño que asesoré llegó a decirme: Con mis hijos despacho los sábados por la mañana.

- ¿Dónde está el equilibrio?

- Pues le diré que llevo 15 años investigándolo desde el IESE y aconsejando a empresas que aspiran a la sostenibilidad no sólo ecológica sino también social y humana...

- ¿En qué sentido?

-... Son empresas que creen que tienen otras responsabilidades, además de la esencial de dar beneficios: trabajan con personas y no con maquinitas de producir y saben que, si asumen esa responsabilidad social y permiten la conciliación de lo privado y lo laboral, obtendrán más satisfacción del empleado y a la larga más beneficios.

- Y hay otras que no.

- ¿Recuerda el rinoceronte de Ionesco?

- Bicho universal.

- Si a tu alrededor todo son rinocerontes: situaciones anómalas en un sistema descerebrado, tú acabas pensando que también eres un rinoceronte. Y no: somos personas.

- ¿Cómo no acabar siendo un rinoceronte?

- Hic et nunc (aquí y ahora): se trata de integrar los dos papeles y aprovechar las ventajas de lo profesional en la vida familiar y al revés. Se consigue fijando una prioridad: ser útil. ¿En qué tarea soy más útil en cada lugar y en cada momento? Yla respuesta a esa pregunta te ordenará la agenda con prioridades.

- ¿Ser tan útil no resulta agotador?

- Al contrario: a priori puede parecer esclavizante, pero resulta enormemente liberador, porque establece de forma muy clara tus objetivos y prioridades en cada segundo.

- Es un altruismo de especie.

- Y reconozco que es más fácil de formular que de aplicar: yo misma cada vez que lo explico, voy reprogramándome mentalmente.

- En casa del herrero...

- El peligro es dejarse llevar por la rutina.

- Y también molesta que tu empresa te despida por quedarte embarazada.

- Desde luego: eso, además de ser ilegal, sucede en empresas que no son más que negocios a corto. Su miopía les impide beneficiarse del enorme potencial que proporcionan empleados realizados en sus vidas.

- Por ejemplo.

- Recuerdo que Airtel pagaba ocho horas a sus empleadas madres, aunque sólo hacían seis: consiguió una gran fidelización y no le fue nada mal en el mercado.

- Eso sí sería una buena publicidad.

- Hay otras muchas empresas que buscan esa excelencia y no hablo de frentes sindicales sino de ofrecer más flexibilidad y adaptación a cada caso: lo que pedimos es que cuando logren esa conciliación de forma fielmente constatable, se les premie fiscalmente.

- ¿No tenemos hijos porque no podemos o porque no queremos?

- Las encuestas del CSIC dicen que el 80 por ciento de los españoles querrían tener más hijos, pero alegan que se restringen por falta de dinero o de tiempo...

-... Que es más o menos lo mismo.

- Y, al final, son las madres las que cargan con todo: han de mantener el ideal profesional y el maternal. Yo les propongo que hagan un serio ejercicio de delegación: hablen con sus parejas y explíquenles que ellos también tienen que poner de su parte. Sin esa delegación de la maternidad, no hay conciliación.

- ¡Que pongan firmes a los muchachos!

- Donde haya una mujer comodín, siempre habrá un hombre comodón.


HORARIOS

¡Basta de horarios religiosos!, truena Chinchilla. Y le doy la razón: "El horario religioso es entrar cuando Dios manda y salir cuando Dios quiere". En el caso español, hay que añadir a ese absurdo mandato divino cierto caos diabólico de comidas y cenas a deshoras y una proverbial flexibilidad por parte de todos para que todos vayamos de cráneo. Núria Chinchilla, profesora e investigadora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE, explica en ¿Dueños de nuestro destino¿ cómo oponer la lógica de la priorización - poner primero la tarea que beneficia a más personas- al desorden cotidiano del ir tirando y capeando el temporal como podamos. Ese desorden convierte vidas, que podrían ser felices, en apuradas luchas por la supervivencia.

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