No todo el mundo es capaz de olvidarse del trabajo cuando se va de vacaciones. No porque no quiera, sino porque no le dejan. Según un estudio, uno de cada tres trabajadores recibe llamadas o correos electrónicos de carácter profesional mientras veranea.

No todo el mundo es capaz de olvidarse del trabajo cuando se va de vacaciones. No porque no quiera, sino porque no le dejan. Según un estudio de la compañía Randstad, uno de cada tres trabajadores recibe llamadas o correos electrónicos de carácter profesional mientras veranea y la misma proporción, un 34%, considera que el trabajo no saldrá adelante sin su aportación. La empresa de recursos humanos ha realizado el estudio mediante una encuesta a 1.000 trabajadores, tanto a directivos como a personal de cadenas industriales, procedentes de Bélgica y Holanda.

Una de las conclusiones a las que han llegado es que la tensión afecta cada vez más a las personas durante el verano, lo que les impide desconectar totalmente y olvidarse de la oficina y las obligaciones diarias.

Las mujeres se estresan más

Otra es que las mujeres se estresan más que los hombres. Según Jan Denys, relaciones públicas de la empresa en Bélgica, el motivo es que ellas tienen que enfrentarse a dos tipos de estrés: el del trabajo y el del hogar: "No quiere decir que los hombres no se enfrenten a ambos pero, hoy por hoy y aunque esté cambiando, lo hacen en menor medida que las mujeres".

El factor edad también influye y, a pesar de que los directivos con más experiencia resultan, en general, más productivos para las empresas, les cuesta más gestionar la tensión laboral que a los más jóvenes. Esta afectación del entorno de trabajo en una temporada que debería de ser de relax y disfrute, provoca que un 8% haya decidido cogerse solo una semana de vacaciones y que el 15% las haya empezado sintiéndose "agobiado".

Más libertad, menos tensión

El puesto de trabajo que uno ocupa en su empresa también tiene mucho que ver en el nivel de tensión. Según el estudio, son los mandos intermedios los que más sufren el acoso de sus compañeros cuando están de vacaciones. Según Denys, hay dos motivos: "el primero, que los teléfonos de los altos directivos son conocidos por un grupo muy reducido de trabajadores y el segundo, que los mandos intermedios suelen resolver problemas operacionales, sobre la marcha y de forma urgente".

Pero la tensión no es tanto cuestión de puesto como de autonomía. "En general se tiene menos estrés cuanta más libertad se tenga sobre la manera de organizar el trabajo", afirma Denys. Esa libertad también es mayor si cuando uno se va de vacaciones tiene un sustituto que haga su labor, cosa que ocurre en el 70% de los casos. Aunque hay muchos, un 14%, que aseguran que no logran delegar sus funciones.

No encender el ordenador, entrenarse para desconectar, preparar bien las vacaciones y tener un último día de trabajo relajado ayudan a pasar unas vacaciones más tranquilas. Aunque el estudio de Randstad revela que el estrés se ha trasladado también a la vida privada. "Hoy en día se tienden a realizar muchísimas actividades durante el tiempo de ocio y eso puede generar también una tensión no solo achacable al trabajo", apunta Denys.

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