El tribunal falla que la incapacidad incluye las enfermedades vinculadas al empleo. Sufrir un infarto de miocardio en el lugar y tiempo de trabajo se considera un accidente laboral aun cuando los síntomas comiencen antes del inicio de la jornada.

Así lo ha determinado la Sala de lo Social del Tribunal Supremo al dar la razón a un recurso presentado por José Miguel P. C., un trabajador de la empresa Alvema de Zaragoza.

Todo comenzó el 4 de agosto del 2003, cuando notó las primeras molestias unas horas antes de iniciar su jornada laboral. A pesar de ello, concurrió a trabajar y mientras realizaba una entrega de material, comenzó a encontrarse mal y a sufrir sudoraciones. Acudió al Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, donde le diagnosticaron un infarto agudo de miocardio, afección que se inició entre las seis y las ocho de esa mañana. Estuvo más de seis meses en situación de incapacidad temporal, por lo que reclamó que esta inhabilitación fuera declarada como derivada de un accidente laboral.

Ante la negativa de la Mutua de Accidentes de Zaragoza y el Instituto Nacional de la Seguridad Social de pagar la baja, comenzó un periplo de recursos judiciales que terminaron con la decisión favorable del alto tribunal.

JUICIOS

En julio del 2004, el Juzgado de lo Social número 4 de Zaragoza acogió la demanda del trabajador, al entender que, aunque las molestias se presentaron a las seis de la mañana, cuando aún no había iniciado su jornada laboral, no le impidieron inicialmente trabajar, por lo que concluye que la incapacidad es laboral.

Sin embargo, en diciembre del 2005, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón denegó este argumento y dio la razón a la parte demandada, argumentando que los síntomas se iniciaron antes de su jornada, "sin que pueda escindirse las primeras molestias y el infarto en sentido estricto".

El empleado no se dio por rendido y apeló a otro fallo que el alto tribunal sentenció en 1998, cuando consideró como accidente laboral el infarto sufrido por un empleado en su empresa, pese a que los primeros síntomas aparecieron la noche anterior.

ACCIDENTES LABORALES

El Supremo recuerda que la ley general de la Seguridad Social de 1974 se refiere no solo a los accidentes en sentido estricto o a lesiones producidas por la acción súbita y violenta de un agente exterior, sino también a las enfermedades o alteraciones de los procesos vitales que puedan surgir en el trabajo.

De esta forma, el Supremo concluye que la consideración de la dolencia como contingencia laboral no se anula porque el trabajador padezca "la enfermedad con anterioridad" ni porque los síntomas del infarto se hayan presentado "antes de iniciarse el trabajo".

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