Son estructuras internas diseñadas para mejorar el aprendizaje individual y colectivo. Suponen un plan de desarrollo integral que asegura que el aprendizaje, el conocimiento y los procedimientos de la organización se adecuan a los objetivos de la empresa.

Sería inexacto concebir el concepto de universidad corporativa como una simple tendencia en el ámbito de la formación empresarial. Si bien es cierto que su origen se debe a una evolución del departamento de formación de las empresas -para el desarrollo no sólo de los empleados, sino también de clientes y proveedores-, hoy en día se ha convertido en el vehículo que garantizará la consecución de la estrategia de las compañías en el futuro escenario socioeconómico.

Un futuro que, sin duda, estará marcado por la globalización e internacionalización, la diversidad –no solo cultural, sino generacional-, los avances tecnológicos y el servicio al cliente a través del desarrollo de la responsabilidad social corporativa.

Una universidad corporativa es una estructura interna diseñada para mejorar el desempeño tanto individual como colectivo, que supone un plan de desarrollo integral, asegurando que el aprendizaje y el conocimiento estén directamente conectados con la estrategia y los objetivos de negocio, así como con los procesos y procedimientos de la organización.

La compañía obtiene sinergias que apoyan la identificación y el diseño de sus políticas de trabajo. Además, le permite centrarse en las necesidades específicas de aprendizaje de sus colaboradores en el mercado o sector en el que operan.

Aunque los beneficios que aporta una universidad corporativa son muy amplios, podrían sintetizarse en ocho puntos clave:

1. Coordina a los diferentes proveedores bajo una estrategia común.

2. Homogeneiza los procesos de trabajo.

3. Ofrece un amplio rango de oportunidades de aprendizaje a los empleados y pone a disposición del usuario herramientas de apoyo al desempeño, así como una oferta formativa vinculada a su perfil.

4. Conduce a la organización hacia el cambio cultural.

5. Integra el sistema de valores.

6. Optimiza los procesos de negocio y los recursos.

7. Actualiza los productos de aprendizaje y las tecnologías de forma centralizada, flexible y ágil.

8. Amplía el alcance de la formación.

Pero crear una universidad corporativa no es una tarea fácil. Al ofrecer un amplio abanico de servicios, tanto para empleados como para clientes, usuarios y proveedores, deberá estar diseñada de tal forma que cumpla con los diferentes objetivos para cada tipo de público.

En el caso de la organización, la universidad corporativa deberá ser capaz de crear y desarrollar una unidad de negocio donde se integrarán las diferentes propuestas de formación: incrementar el cambio real de procesos de trabajo; vincular la formación de la empresa a objetivos a largo plazo; crear un modelo de conocimiento e investigación de acuerdo con las necesidades y tendencias de la industria y la estrategia de la compañía; y lograr la transformación tecnológica de la misma, dotándola de una oferta competitiva.

Para los proveedores y clientes, el objetivo es incrementar la fidelización a largo plazo con la compañía, basándose en la mejora de la calidad percibida; construir una filosofía común de negocios, generar una cadena de valor añadido y consolidar las alianzas comerciales.

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