La UE sufre un déficit de personas cualificadas en tecnologías de la información. El número de profesionales crece, pero es insuficiente para cubrir el desarrollo empresarial. Las empresas compiten por atraer el talento y forman alumnos en otros países.

Europa cojea del pie tecnológico. Las empresas de sistemas de información crecen a un ritmo dispar al de los profesionales cualificados para manejarlos. La falta de mano de obra deja al sector de las tecnologías de la información (TI) lastrado y bajo el síndrome de las sillas vacías. 'Existen proyectos pero muchos no se pueden realizar por la falta de personal cualificado ', recalca Manuel Garrido, presidente de Garben, organismo que agrupa a más de 120 pequeñas y medianas empresas del ramo. El déficit de profesionales detrás de los ordenadores asciende a 800.000 personas en la Unión Europea, y la situación no tiene visos de mejorar.

La merma de personal afecta a Europa por la baja natalidad registrada desde los años 80. El hundimiento de las punto com y el pinchazo de la burbuja tecnológica amplificaron el frenazo en el número de estudiantes de carreras técnicas. El número de profesionales crece, pero en proporción insuficiente para cubrir el pujante desarrollo empresarial. En 1998, los diplomados en informática constituían el 2,3% de los titulados europeos, mientras que para 2004 eran el 4%. Las comparaciones con otras zonas dejan cierto regusto a demora: en Estados Unidos, estos mismos datos aumentaron del 2,3 al 5% en el mismo periodo, mientras que en Corea del Sur lo hicieron de un 1% a un 6%. El estancamiento contrasta con el desarrollo de las empresas del sector, que en el periodo 1995-2005 aumentaron en un 28%. Los profesionales escasean, y Garrido lo ilustra con una imagen mordaz para el sector: 'Duran menos que un caramelo en la puerta del colegio '.

La escasez se muestra particularmente crítica en España: sólo en el mercado nacional, la carestía será de 300.000 profesionales en 2010, según la Comisión Europea. La salida de universitarios cualificados sigue bajando (este año cayó un 12% respecto a 2006), y la competencia entre compañías por contratarlos cuanto antes está adquiriendo tintes inquietantes. 'Las empresas ', explica Garrido, 'se pelean por un bien tan apetitoso como son los jóvenes cualificados en TI ' . Esther Centeno, responsable de selección de personal de IBM, simplifica el problema: 'cada vez hay menos estudiantes y las empresas vamos todas a por los mismos '.

Las disputas se dirimen a base de cursos de formación atractivos que seduzcan a los recién licenciados. 'El reto inmediato del sector es la contratación ', subraya la directora de empleo de Indra, Patricia Ferrando. Repartirse los alumnos, no obstante, no aumenta el número de profesionales. Las grandes empresas se decantan por formar personal en otros países, principalmente en Latinoamérica, donde la ventaja del idioma es un aliciente para el sector. Cubrir la brecha laboral con inmigración de personal cualificado, opción hoy poco viable por el largo proceso para obtener permisos de trabajo, 'puede ser clave en los próximos años ', apunta Ferrando.

Para las pequeñas y medianas empresas, con menos recursos y atractivos para los universitarios, el círculo se cierra de forma inquietante: 'el efecto embudo ', matiza Garrido. La escasez de mano de obra presiona el salario al alza, y el consecuente ajuste de márgenes amaga con asfixiar al sector. El salario del ramo, según Garben, está sobrevalorado entre un 35% y un 45%, 'cuando no hay profesionales, se los quitas a otra empresa. Y lo haces pagando más '. Las pymes del sector temen acabar con más embudos que ordenadores. 'El tren tecnológico puede pasarnos por encima ', advierte Garrido.

El más buscado

El perfil más perseguido por el sector es el cualificado en el área de mainframe, ordenadores centrales diseñados para el procesamiento de una gran cantidad de datos como, por ejemplo, para procesar transacciones bancarias. Las empresas se encuentran con el escollo de que las universidades no tienen programas para formar profesionales con un perfil tan específico. Mientras, el personal con experiencia envejece sin sustitutos a la vista.

A la caza de estudiantes para forjar talentos

El reducido número de universitarios ha intensificado las fórmulas para atraer a jóvenes licenciados antes que la competencia. Las empresas apuestan por firmar convenios con universidades, de modo que los licenciados se especialicen en la filosofía y tecnologías propias de la compañía. 'La universidad es nuestra fuente básica de talentos. Hay que estrechar vínculos con ella ', explica la directora de empleo de Indra, Patricia Ferrando. Estos cursos se han convertido en canteras de facto para las empresas que intervienen en su preparación.

'Forma parte del escenario de competencia que existe entre las compañías del sector ', razona Pedro Lázaro, responsable de IBM de las relaciones con las universidades. Precisamente esta compañía anunció un acuerdo con la Universitat de Valencia, el pasado 9 de julio, para impartir un curso de especialización profesional universitaria. 'El curso intenta paliar la falta de especialistas en el entorno de mainframes ', explica Vicente Cerverón, profesor de la universidad y responsable del curso. 'IBM proporciona este tipo de software a las empresas y el curso busca facilitarles también mano de obra cualificada para manejarla '.

El movimiento es común en todo el sector. Indra, que tiene convenios con cerca de cincuenta universidades a lo largo y ancho del territorio español, 'busca otras soluciones apostando por la creatividad ', señala Ferrando. En 2006, lanzó un programa para que empleados de la compañía invitaran a conocidos suyos, recién titulados en carreras técnicas, a los procesos de selección de personal. El 85% de las 'visitas ' se incorporó finalmente a la compañía.

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