Un mayor bienestar produce satisfacción pero también causa frustraciones a los jóvenes. Los expertos Pilar Dotras, Javier Elzo y Josep Gassó opinan sobre el último estudio presentado por el Instituto de Juventud (Injuve).

Los jóvenes actuales se consideran bastante felices, dice el estudio de Injuve. Otro anterior de la Secretaria de la Joventut sobre Joves i Valors concluía también que "la juventud catalana se siente bastante feliz". Pero Francesc Torralba advertía en ese mismo estudio de la reducción semántica del término. "Este dato debería ser objeto de una profunda reflexión colectiva porque se puede detectar que se identifica implícitamente felicidad con bienestar". Y esto explicaría aparentes contradicciones como la pérdida de confianza entre las personas y especialmente con las instituciones, incluso con generalizaciones muy críticas hacia la política o la religión. "Advierto en los jóvenes de ahora una mayor capacidad de frustración, lo que redunda en un mayor sentimiento de infelicidad", dice la pedagoga Belén Cid. "Se les ha dado todo desde pequeños, y ellos, a medida que crecen, quieren más y más. Cuando la demanda no es satisfecha, el joven se siente frustrado e inseguro a la hora de estar en el grupo".


UN RETRATO SOCIAL
La opinión de los expertos

PILAR DOTRAS"
La felicidad es una percepción muy personal"

"Los jóvenes de hoy son tan felices como los de ayer - asegura esta psicopedagoga de Blanquerna (Universitat Ramon Llull)-, pero con diferentes criterios, pautas y objetivos. No cabe duda de que la felicidad es una percepción muy personal que atiende a factores objetivos y otros de carácter subjetivo. Entre los primeros podemos encontrar aspectos relacionados con elementos materiales de nuestra sociedad o de nuestro entorno, como poseer dinero, trabajo, pareja, posición social... Entre los segundos, la autoestima, la percepción de tener amigos, de ser apreciado por tu grupo social". Según Dotras "los jóvenes de hace unos años también respondían a elementos parecidos, aunque con criterios diferentes. O si se quiere, con una valoración diferente de aspectos similares. Por poner un ejemplo, hace unos años tener un trabajo contribuía también a la felicidad. Lo que cambia es el criterio interno de qué se entiende por tener trabajo: si tener un sueldo adecuado - por encima del salario mileurista-, estabilidad, que sea gratificante..., mientras que antaño se valoraba el simple hecho de tener un empleo - sin valorar el sueldo-, el factor vocacional, el hecho de que fuera para toda la vida o que diera prestigio social".

JAVIER ELZO
"Los más mayores se sienten más felices"

Los numerosos estudios del sociólogo vasco Javier Elzo apuntan a que los jóvenes españoles son en líneas generales felices, entendiendo como tal "el sentir una cierta plenitud de la vida y satisfacción de lo que haces y con la gente con la que estás". Elzo, sin embargo, discrepa de aquellos que señalan que los adolescentes son, en líneas generales, más felices que los que han cumplido más años. "En ninguna de mis investigaciones eso ha sido así. Al contrario, son los más mayores los que se sienten más felices. ¿Por qué? Yo creo que es una cuestión de madurez, a los 12 y 13 años, la inseguridad crea una gran desazón. Y a los 18, uno ya ha superado experiencias negativas, lo que le ha proporcionado un cierto grado de satisfacción y de seguridad". La lucha por "romper el cascarón" que llevan a cabo los chavales de entre 11 y 14 años es "dolorosa" y causa "infelicidad". Lo que sí ha detectado Elzo es que las chicas son más felices que los varones. "La respuesta tiene que ver también con la madurez mental".

JOSEP GASSÓ
"Los jóvenes han de ser protagonistas"

"La felicidad, junto con la utopía, la solidaridad y la iniciativa son los valores que inspiran nuestra tarea", afirma el presidente de la Fundació Catalana de l´Esplai. Es otra visión, "conviene subrayar que nuestro concepto de felicidad no es el que se fundamenta en el lo quiero, lo tengo, en el consumo fugaz, la inmediatez, la obtención de cosas superfluas que la publicidad nos hace percibir como imprescindibles. No, la felicidad por la que trabajamos se basa en valores como la amistad, el arraigo, el saber compartir, la capacidad de esforzarse para mejorar nuestro entorno y transformar la sociedad. La felicidad va asociada a una vivencia de infancia feliz y a cuando los jóvenes tienen la oportunidad de ser protagonistas. Por eso nuestros jóvenes son cada día más felices y más comprometidos".

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