Falta algo para ganarse el compromiso de los profesionales, y las empresas parecen no saber de qué se trata. Reflejo de esta situación es el hecho de que son demasiados los empleados que no acaban de sentirse satisfechos en su puesto de trabajo.

El dinero, las stock options o las ventajas sociales ya no constituyen un motivo suficiente para ganarse el compromiso de los profesionales. Falta algo, y las empresas parecen no saber de qué se trata. Reflejo de esta situación es el hecho de que son demasiados los empleados que no acaban de sentirse satisfechos en su puesto de trabajo. Más de la mitad de los españoles, según un estudio elaborado por la consultora Quota Research.

La cuarta parte de los españoles consultados aseguran que se sienten atrapados en su trabajo, y casi un tercio declaran encontrarse en situación de 'alto riesgo ' y buscan otro empleo de manera activa. Un porcentaje bastante elevado si se tiene en cuenta que los trabajadores poco comprometidos son perjudiciales para las compañías y pueden resultar muy caros.

La falta de vinculación emocional con la empresa en la que se desempeña una función profesional tiene unas consecuencias económicas claras sobre la cuenta de resultados. Desde Quota Research aseguran que los costes de rotación y reemplazo en las empresas equivalen, como media, a 18 meses de salario.

'Las ventajas materiales pueden comprar permanencia en el trabajo, pero han fracasado consistentemente en comprar el compromiso de los empleados, incluso en situaciones de estancamiento del mercado de trabajo ', señala Pedro Escolano, portavoz de Quota Research.

Un elevado absentismo laboral, la baja productividad o la deficiente calidad del trabajo realizado constituyen también algunas de las derivaciones de tener en la plantilla personas que no se encuentran a gusto. Son muchos los empresarios que aseguran que el capital humano conforma uno de los principales activos de la compañía. Sin embargo, no siempre se actúa de manera adecuada.

'Para gestionar el capital humano, con el rigor con que se gestionan otros activos empresariales, se necesitan mediciones específicas. Las decisiones basadas en información anecdótica, intuiciones o las llamadas 'buenas prácticas ', suelen acabar en un verdadero derroche que termina erosionando el beneficio ', comenta Pedro Escolano.

El portavoz de la consultora señala, además, que las encuestas de clima, tan de moda en los departamentos de recursos humanos y basadas en la satisfacción del trabajador, informan de lo que gusta o disgusta a los empleados, pero muchas veces, sin tener en cuenta el efecto que sus indicadores tienen sobre los comportamientos favorables o desfavorables al funcionamiento de los negocios.

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