Carmen Alcaide, analista y ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística: "Podría haberse aprovechado la ocasión para hacerlo con más valentía y de una vez acercar el mercado laboral español al funcionamiento de otros mercados europeos."

Tras la aprobación provisional en el Congreso de la reforma laboral, con el compromiso de tramitarla por el método de urgencia como proyecto de ley, comienza la fase de discusión y votación de las enmiendas que presenten los diferentes partidos para su aprobación definitiva.

El proyecto presentado por el Gobierno resulta ser inaceptable para los sindicatos y los partidos más a la izquierda que el PSOE y, por el contrario, insuficiente para CiU y el PP. En mi opinión, los objetivos están expresados con claridad en el decreto (rebajar la temporalidad y poner las condiciones para una menor destrucción de empleo y la posterior creación del mismo), pero los procedimientos establecidos o no están suficientemente claros (negociación colectiva) o son insuficientes (contratación).

En contra de lo que se ha venido insistiendo recientemente, lo que más preocupa a los sindicatos es el posible cambio en el sistema de negociación colectiva. Se abre la puerta a dar mayor peso a los convenios de empresa que a los convenios sectoriales, que hasta ahora dificultaban la puesta en práctica de acuerdos entre trabajadores y empresarios cuando no había acuerdo con los sindicatos. Ante la situación difícil que atraviesan las empresas, es necesario permitir que cada una de ellas negocie según su situación particular y no la del sector correspondiente. Aunque el decreto no aclara suficientemente el tema de una posible mediación entre empresa y sindicatos en caso de desacuerdo, es posible que este sea uno de los puntos fuertes de las enmiendas, sobre todo por el discurso hecho por el representante de Convergència i Unió (CiU).

El segundo grupo de temas importantes está en el sistema de contratación. Es necesario reformar la dualidad existente en el mercado español, ya tratada en numerosos comentarios, entre los trabajadores fijos con contrato indefinido y los trabajadores con contratación temporal y reducir la correspondiente tasa de temporalidad de los asalariados del mercado español (25%), que es una de las más elevadas de la UE.

Nunca se ha discutido sobre los derechos de los contratados actualmente con el contrato indefinido. Las propuestas manejadas se refieren a un nuevo modelo de contratos en España, simplificando la situación actual. Se trata de establecer un modelo de contrato único semejante al promovido por los 100 economistas, con menor coste de despido y que sería compatible con la figura del contrato a tiempo parcial que ha tenido buenos resultados en el resto de la UE. En cuanto a las causas y coste del despido, es necesario aclarar cuáles son las circunstancias en las que se considera una situación negativa de las empresas. La claridad ayudaría a evitar motivos de conflicto. La seguridad legal es muy importante a la hora de crear nuevos puestos de trabajo.

El contrato temporal debería quedar reducido a las circunstancias realmente temporales de la actividad productiva. Si bien durante la fase expansiva el contrato temporal permitió a las empresas crear más empleo sin atarse con las obligaciones de una contratación indefinida y con un coste de despido cero en la mayor parte de los casos, se ha demostrado el nefasto efecto de este tipo de contratación en los momentos de crisis al poder despedir en el mismo momento que terminaba el contrato temporal. En muchas ocasiones se ha hecho una utilización fraudulenta de este tipo de contrato al tratarse de actividades continuas sin carácter temporal. Puede uno preguntarse dónde están los sindicatos para defender a estos trabajadores. La impresión es que se preocupan solo de los derechos de una parte del mercado laboral que además son los más privilegiados.

Durante el periodo de tramitación del proyecto de ley, los partidos políticos tendrán ocasión de presentar y defender sus enmiendas. CiU, que probablemente será el apoyo fundamental del Gobierno para la aprobación definitiva del texto, ha reflejado en su intervención en el Congreso las líneas fundamentales por las que discurrirán sus enmiendas, pero en el caso del PP todavía no se ha pronunciado sobre las mismas y aunque de momento se ha abstenido habrá que esperar a conocer sus propuestas concretas. Sería difícil de aceptar que el PP esté en contra de la reforma laboral y tendrá que explicar con claridad sus divergencias con el proyecto.

En cuanto a evitar el crecimiento del paro y empezar a generar empleo, la situación está complicada. Habrá un cierto alivio durante el verano en el empleo de los sectores servicios que incrementan su actividad, pero el otoño no se presenta muy favorable mientras no se genere más confianza y comience a recuperarse la actividad de las empresas. Todavía quedan ajustes importantes en sectores que reducirán necesariamente sus plantillas (cajas de ahorros, televisiones autonómicas...).

En resumen, la reforma laboral es necesaria y urgente. Tanto los organismos internacionales (FMI, OCDE) como los nacionales (Banco de España) y los economistas y analistas del mercado laboral han señalado la alta tasa de temporalidad española como uno de los males a corregir. La reforma propuesta va en la línea correcta y probablemente mejorará con las enmiendas, pero podría haberse aprovechado la ocasión para hacerlo con más valentía y de una vez acercar el mercado laboral español al funcionamiento de otros mercados europeos.

Carmen Alcaide es analista y ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística (INE).

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