Al tabaco, al exceso de alcohol o a la falta de ejercicio físico se les ha unido el estrés laboral y las relaciones sociales negativas, que también perjudica seriamente la salud, sobre todo la de las personas con problemas cardiacos, según un estudio.

Los enemigos del corazón cuentan con un nuevo aliado. Al tabaco, al exceso de alcohol o a la falta de ejercicio físico se les ha unido el estrés laboral y las relaciones sociales negativas, que también perjudica seriamente la salud, sobre todo la de las personas con problemas cardiacos. Aquellos que ya han sufrido un ataque al corazón tienen el doble de riesgo de volver a vivir un accidente cardiovascular (otro infarto, una angina de pecho, etcétera) si padecen estrés laboral crónico. Así lo indica un estudio de la Universidad de Laval (Canadá), que se publica hoy en la prestigiosa revista JAMA,de la Asociación Médica Americana, que ha estudiado por primera vez el efecto del estrés en el trabajo sobre los enfermos cardiovasculares, algo de lo que hasta ahora no se tenían datos.

Los investigadores siguieron los casos de 972 hombres y mujeres de entre 35 y 59 años que, tras un primer infarto, volvieron a su empleo. De éstos, a 201 se les diagnosticó un alto grado de estrés laboral crónico, mientras que el resto no padecía este problema. Al cabo de casi seis años de media, 206 pacientes tuvieron un nuevo accidente cardiovascular - 124 un ataque al corazón, de los cuales, 13 murieron, y 82, una angina de pecho-. Tras analizar el porcentaje de cuántos sufrían estrés crónico y después de considerar otros factores, como hábitos de vida poco saludables o el historial médico familiar, se determinó que ese tipo de estrés multiplica por dos el riesgo de tener problemas cardiacos.

El estrés laboral crónico se sitúa de esta manera a la misma altura que el tabaco en cuanto a fuente de accidentes cardiacos, ya que un fumador tiene al menos dos veces más probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular que quien no fuma, según datos de la Federación Mundial del Corazón. Por eso, los autores del estudio publicado en JAMA piden que "el estrés laboral se tenga en cuenta a la hora de preparar campañas de prevención dirigidas a enfermos cardiovasculares".

Los peligros clásicos están muy estudiados. El tabaquismo es el primer factor de riesgo prevenible, según los cardiólogos - un 19,6% de los casos de cardiopatía se podrían evitar entre los hombres si se abandonara el consumo de tabaco-, seguido del ejercicio físico y la hipertensión - entre las mujeres, controlar estos dos factores podría evitar un 20% de casos de cardiopatía cada uno-. Los autores del estudio afirman que evitar el estrés laboral también reduciría la incidencia de enfermedades cardiovasculares, aunque admiten que se deberá investigar más para concretar cuántas personas se salvarían de estas dolencias si se erradicara el estrés crónico. De momento, se están dando los primeros pasos para que se reconozca el estrés como una fuente de problemas de salud importante y se empieza a tener claro por qué hace mella en el cuerpo.

Las hormonas del estrés - las catecolaminas- tienen un efecto dañino si el corazón está expuesto a elevados niveles de éstas durante un largo periodo de tiempo. Hacen que se inflame la pared de las arterias, aumentando el riesgo de trombosis. Además, se ha demostrado que el estrés crónico incrementa el ritmo cardiaco y la tensión arterial. De esta manera, el corazón tiene más dificultades para bombear, explican en un artículo adjunto de JAMA.

Sin embargo, para que estos daños lleguen a producirse han de pasar unos años, de ahí que se hable en el estudio de estrés laboral crónico, y no de episodios aislados de estrés. De hecho, a los dos años de haber vuelto al trabajo tras el primer infarto, los accidentes cardiovasculares no eran significativos. En cambio, a partir de los cinco años se incrementaban.

Además de la tensión a largo plazo en el trabajo, están saliendo a la luz otros riesgos que dejan huella en el corazón. El mal rollo continuo con las personas más cercanas a uno mismo, en especial con la pareja si se tiene, aumenta 1,4 veces el riesgo de accidente cardiovascular, esta vez entre aquellos que nunca han tenido un infarto antes. El dato lo da otro estudio que publica esta semana Archives of Internal Medicine,revista adscrita a JAMA,y que han hecho investigadores del University College de Londres sobre un total de 9.011 británicos durante más de doce años. Tener una relación estrecha con otra persona que aporta, sobre todo, sentimientos negativos, enfados y problemas puede desembocar en un infarto. Este aspecto pesa más en el riesgo de accidente cardiovascular que el hecho de que la propia persona sea de por sí pesimista y dada a los conflictos. La influencia del mal rollo del otro es especialmente perjudicial. "Los factores emocionales tienen efectos fisiológicos", afirman los autores, "como el desgaste de órganos y tejidos a causa de las alteraciones hormonales que provocan, los cambios neuroendocrinos y la coagulación de la sangre". Riesgos que hasta ahora permanecía olvidados.


Mucho trabajo y poca autonomía

El estrés laboral parece subjetivo, cada uno tiene su límite, aunque los investigadores han definido muy bien de qué se trata y cuentan con herramientas para medirlo. En resumen, el estrés laboral se da cuando el volumen de trabajo es excesivo, los plazos de entrega son cortos, el esfuerzo intelectual alto y el empleado cuenta con poca autonomía en su trabajo y no puede desarrollar sus capacidades.


Cómo reconocer y evitar el estrés

LAS CAUSAS

  • Problemas familiares. Relaciones conflictivas.
  • Estrecheces económicas. Falta de dinero continua.
  • Tensiónen el trabajo. Cuando se produce de forma prolongada.
  • Enfermedades mentales o físicas. Si el enfermo tiene grandes limitaciones.
  • Consumo excesivo de tabaco y alcohol. Sus efectos están relacionados con la aparición del estrés.
  • Combinar estudios y trabajo. Exceso de responsabilidades.

    LOS EFECTOS

  • Incremento del ritmo cardiaco a largo plazo
  • Aumento de la presión arterial en casi todos los pacientes
  • Arritmias cardiacas esporádicas o crónicas
  • Aumento de la demanda de oxígeno
  • Dificultades para respirar de forma normal


    LA PREVENCIÓN DEL ACCIDENTE CARDIOVASCULAR

  • Ejercicio físico. Media hora de actividad física al día ya es suficiente, aunque depende de las necesidades de la persona.
  • Dieta variada. Los médicos recomiendan comer fruta, verdura y legumbres de forma habitual, alimentos que se están dejando de lado.
  • No fumar. Decir no al tabaco es clave para evitar los problemas cardiacos.
  • Beber alcohol con moderación. Consumirlo en pequeñas cantidades y evitar adicciones.
  • Relajarse. Practicar alguna actividad relajante, como leer, pasear, cocinar o escuchar música.
  • Expresarse. Explicar los problemas para desahogarse.
  • Fármacos. Si el médico lo indica, seguir tratamiento.

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