El imputado ha sido condenado a tres años de prisión por el accidente de dos pintores en Barcelona. Fuentes judiciales aseguran que es la primera vez que se aplica una pena tan dura por un percance.

El empresario Manuel Macías Moya deberá ingresar en la cárcel al confirmarle la Audiencia de Barcelona una condena de tres años de prisión por la muerte de dos obreros durante un accidente laboral ocurrido en el 2003 en un edificio de la avenida del Paral.lel de Barcelona. Fuentes judiciales aseguraron ayer que es la primera vez, al menos en Catalunya, que un empresario tendrá que pisar la cárcel por un caso de siniestralidad laboral por imprudencia, a la vez que calificaron la pena de "inusual" por su dureza.

El 29 de julio del 2003, sobre las 17 horas, los pintores José Ángel Rejano y Ventura Otero se encontraban subidos en un andamio móvil, a una altura de un cuarto piso, instalado en un patio de luces del edificio número 21 de la avenida del Paral.lel. Trabajaban a 13 metros del suelo. Cuando uno de los pintores se disponía a colocar una rejilla o a tapar un agujero se abocó hacia delante, perdió el equilibrio y cayó del andamio, arrastrando a su compañero, que intentó ayudarle. Se precipitaron al vacío por el lateral izquierdo del andamio, que carecía de barandilla de protección y no reunía ningún sistema contra el riesgo de caídas. Los trabajadores llevaban cinturones de sujeción, pero sin amarrar. Uno falleció al instante y el otro camino del hospital. Murieron a la edad de 34 años.

Los pintores trabajaban para Manuel Macías, un empresario que utilizaba el nombre comercial de Moya Pintura Industrial. La sentencia del Juzgado de lo Penal número 6 de Barcelona, ratificada por la Sección Sexta de la Audiencia, destaca que los trabajadores --uno de ellos no estaba dado de alta en la Seguridad Social-- carecían de arnés de seguridad y que el empresario solo les facilitó unos cinturones deficientes y nada adecuados para la labor. La cuerda salvavidas exterior de la plataforma no tenía sistema de bloqueo que permitiera enganchar los cinturones. Y el andamio se balanceaba al no estar asegurado en parte alguna. "Era deplorable", declaró una inspectora.

SIN MEDIDAS DE SEGURIDAD

"El acusado, como empresario, no adoptó las medidas necesarias para garantizar que el equipo utilizado por sus trabajadores fuera el adecuado" para la labor que iban a efectuar sobre un andamio móvil y para proteger su seguridad, relata la resolución del juzgado de lo penal. Y más, añade, cuando los pintores debían desplazarse en la superficie del andamio, una plataforma de unos dos metros de longitud por 90 centímetros de anchura, y estaban expuesto a riesgo de caída libre. Riesgo que se acrecentaba, en opinión de la justicia, por la falta de barandillas protectoras en tres de los cuatro lados del perímetro del armazón. Además, el empresario tenía contratado un seguro con una compañía, aunque estaba excluido expresamente de la póliza la cobertura por accidentes de trabajo.

El juez y la Audiencia consideran que los hechos son constitutivos de un delito contra el derecho de los trabajadores en concurso con dos de homicidio por imprudencia. Por ello, condenan al empresario a tres años de prisión, inhabilitación y a pagar una indemnización de 296.000 euros para los familiares de las víctimas. Como la pena impuesta es superior a los dos años, Manuel Macías deberá ingresar en la cárcel. Solo le cabe la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional --normalmente no suspende la ejecución de la condena-- o pedir el indulto. Entre enero y agosto de este año se han producido 71 muertos en accidente laboral, 25 de ellos en la construcción.

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