Una disputa laboral entre la dirección y los empleados de Royal Mail ha desembocado en una guerra dialéctica. El primer ejecutivo del grupo público acusa a sus 193.000 trabajadores de prácticas laborales “españolas”.

Una disputa laboral entre la dirección y los empleados de Royal Mail, la empresa estatal que gestiona el correo en Reino Unido, ha desembocado en paros intermitentes de los trabajadores, graves distorsiones en el servicio a los clientes y en una guerra dialéctica entre el consejero delegado del grupo, Adam Crozier, y los dirigentes del principal sindicato, la Unión de Trabajadores de las Comunicaciones (CWU, según sus siglas en inglés).

En una entrevista con la emisora radiofónica de la BBC, Crozier acusó a los empleados de la CWU de vagancia y escaqueo al desempeñar sus funciones. Previamente, el secretario general del sindicato, Dave Ward, había asegurado que la dirección de Royal Mail pretender convertir en "esclavos" a sus empleados.

En su respuesta a la formación sindical, Crozier detalló algunas de las prácticas de los trabajadores que, supuestamente, merman la eficacia del servicio postal. Según el primer ejecutivo de la empresa, muchos empleados acaban sus funciones habituales dos horas antes de concluir su jornada y se niegan a realizar otras labores si no cobran un dinero extra. Crozier aseguró que en la plantilla de Royal Mail subsisten "92 prácticas españolas". Este término se asocia en Reino Unido a un incorrecto desempeño de las funciones laborales.

"Existían 1.442 prácticas españolas en Royal Mail hace unos años, pero ahora quedan 92", dijo Crozier a la BBC. Pese a esa reducción de los vicios laborales, el directivo está insatisfecho. "No se puede mantener esa situación en el mundo moderno. Son prácticas que desaparecieron en casi todas las compañías en los años setenta".

Después de estas declaraciones, el sindicato reaccionó con un comunicado de Dave Ward. "Royal Mail tiene una plantilla que trabaja duro y que es flexible. Los carteros llevan más correo del que deben, no toman descansos y utilizan sus propios coches para realizar las entregas".

La pelea ya afecta a la vida cotidiana en Reino Unido. Los paros intermitentes de los últimos días, a los que se han sumado unos 130.000 de los 193.000 empleados de Royal Mail, han dejado alrededor de doscientos millones de envíos sin entregar. Ayer se reanudó la actividad, aunque se produjeron algunos incidentes puntuales, y la CWU mantiene la convocatoria de nuevas huelgas para la próxima semana. Muchas pequeñas empresas han empezado a protestar por el efecto del conflicto en sus negocios, mientras que las firmas privadas de mensajería como DHL y TNT, que pueden competir con el correo estatal desde 2006, aumentan sus ventas.

Respaldo

El Gobierno laborista de Gordon Brown espera que se llegue a un pacto cuanto antes, aunque respalda claramente a la dirección de Royal Mail. En una conferencia de prensa celebrada el pasado martes, Brown fue contundente: "Quiero que esta gente vuelva a trabajar", dijo en su residencia de Downing Street. Calificó de "inaceptable" el comportamiento de los huelguistas y reclamó un rápido acuerdo entre dirección y sindicatos. Por ahora, su intermediación no ha dado resultados.

Royal Mail ha ofrecido a sus trabajadores una subida de sueldo del 6,9% en dos años, si aceptan una mayor flexibilidad laboral. El sindicato CWU teme que esa flexibilidad suponga, a medio plazo, el despido de 40.000 trabajadores. También existen discrepancias sobre el futuro del déficit de pensiones de 4.000 millones de libras (5.760 millones de euros) que arrastra la empresa. El grupo público recoge, procesa y entrega alrededor de 84 millones de cartas y paquetes cada día. Cuenta con 14.300 oficinas en Reino Unido, factura alrededor de 4.500 millones de libras y, en su último ejercicio, logró un beneficio neto de 355 millones de libras.

Algunos defectos de los 'toreros ' de Royal Mail

Según la dirección de Royal Mail, éstas son algunas "prácticas españolas" de sus empleados:

1) Si el cartero concluye sus entregas antes del fin de la jornada, se entretiene hasta que llega el momento de marchar a casa.

2) Los trabajadores piden una paga extra en Navidad, aunque el volumen de trabajo no exija el desempeño de horas adicionales.

3) Petición de una compensación por uso del vehículo particular, aunque no se utilice realmente.

4) Descansos habituales para comida, café y recados personales.

5) Exigencia de días libres cuando un compañero falta al trabajo.

El cartero no llama ni una vez

El mítico Royal Mail, que emplea a 193.000 trabajadores y es famoso por su rigurosa puntualidad, afronta un duro conflicto laboral que ha dejado en vilo a sus 28 millones de clientes. Después de varios paros intermitentes iniciados la semana pasada, los sindicatos han dado una tregua en busca del acuerdo. Si éste no llega, habrá huelga a partir del próximo lunes.

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