El fundamento sobre el que la universidad "de lo que de verdad importa", se levanta es el concepto I+A+i, es decir, investigación, arte e innovación. Con ello, sus artífices pretenden poner los cimientos en la concepción de un nuevo modelo de empresa.

Donde todo el mundo ve una cafetería, él ve un laboratorio de innovación. Donde el mundo entero observa -y se deprime con- la mayor crisis económica desde hace décadas, él ve el momento idóneo para embarcarse en una aventura que trasciende lo empresarial. Donde hay ejecutivos de alta dirección atascados en la toma de decisiones cuando el manual ya no da más de sí, él ve niños con capacidad de aplicar la emoción para solucionar problemas insalvables.

El pintor, museógrafo y ex director del Centro de Arte Cajasol, Francisco Pérez Valencia, cree que de la actual crisis saldrán victoriosos sólo aquellos que sean capaces de llevar utilizar la imaginación como palanca para cambiar las cosas. Y para ello ha fundado 'La universidad emocional ', un proyecto destinado a servir de lazarillo a cualquier persona, empresario o no, que esté dispuesto a aplicar la "inteligencia de las emociones" a la toma de decisiones.

"La formación y la educación en España tiene un marcado carácter unidireccional en el que el error no se contempla", explica Pérez Valencia. "Cuando eso se traslada a un consejo de administración, el miedo a fallar impide la aplicación de la emoción a la toma de decisiones. Eso es lo que tratamos de combatir. ¿Por qué el humanismo ha sido expulsado de la gestión empresarial? Si la mayoría de nuestras decisiones tienen un marcado carácter emocional, ¿por qué en el ámbito de la empresa tienen que tener siempre una impronta intelectual?".

El fundamento sobre el que la universidad "de lo que de verdad importa", se levanta es el concepto I+A+i, es decir, investigación, arte e innovación. Con ello, sus artífices pretenden poner los cimientos en la concepción de un nuevo modelo de empresa, mediante la oferta de cursos de formación y el diseño de proyectos 'a medida ' para empresa o de desarrollo propio.

Y qué mejor forma de plantar la semilla que dando ejemplo. La sede de esta peculiar universidad se encuentra en la 'Tecnoincubadora de empresas Marie Curie ', un moderno edificio de la Isla de la Cartuja de Sevilla donde se concentran empresas dedicadas a la tecnología y la innovación.

Una oficina 'diferente '

El aspecto de la sede se asemeja más a una sala de juegos que a una oficina. Las sillas se han sustituido por enormes pelotas de goma -"favorecen la corrección postural"-, los pensamientos y teorías se plasman con tiza sobre las paredes de colores y todo lo preside un 'altar de las ideas ' en el que lo mismo cabe un retrato de Albert Camus, que la portada de un cómic de Godzilla, un fotograma de 'Goldeneye ', una máscara africana o una fotografía de Alberto García-Alix. En este espacio, presidido por una enorme mesa de trabajo desmontable, es donde los responsables de este peculiar centro enseñan a "amar el hecho de la posibilidad".

Entre sus clientes/alumnos hay responsables de grandes empresas del sector de la agroalimentación, las nuevas tecnologías, el deporte de élite, la sanidad o los recursos humanos. Ejecutivos, MBA 's, licenciados técnicos, gente con mucha responsabilidad en sus empresas y con mucho personal a su cargo. "Realmente no sumamos nada. Quitamos lo que de serios y obtusos tenemos en nuestra vida adulta. No es ninguna frivolidad, sino la aplicación de la emoción tradicionalmente ligada al mundo del arte, a las personas. Es algo que en otros países de Europa y en Estados Unidos lleva mucho tiempo practicándose".

Más de setenta profesionales de distintas disciplinas participan en el proyecto, "intentando convecer a los demás de que el trabajo sí es algo personal". Entre las áreas en las que participan están la formación especializada de postgrado sobre procesos creativos, dividida en dos cursos con categoría académica de máster titulados 'Arte y creación actual, innovación y creación ' y 'Arte y creación emocional '.

En el terreno de la formación 'in company ', el centro imparte cursos para empresarios y directivos como 'El arte de dirigir ', que incluye ejercicios prácticos como una 'cata emocional ' que busca estimular los sentidos a través del vino o la exposición a una batería de ruidos diseñada por un músico. "Los resultados son sorprendentes", asegura Pérez Valencia. "Hemos tenido directivos que nos han contado cómo ha cambiado su forma de entender el trabajo y ha mejorado la filosofía de su empresa".

La universidad emocional también trabaja en proyectos de investigación propios, independientemente de que sus resultados puedan ser aplicados y explotados comercialmente por terceros. "Tenemos en marcha una iniciativa que denominamos ColorCube, basada en una investigación sobre cómo la utilización del color influye en espacios sociales y cómo éste puede utilizarse en beneficio del grupo y su actividad".

Acceso a La Universidad Emocional: http://www.launiversidademocional.com

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