¿Son las empresas responsables de que sus empleados coman bien? ¿Se puede reducir el absentismo con una dieta mejor? Este artículo de Personneltoday.com explica los beneficios de que una empresa transmita una cultura alimenticia saludable.

“Somos lo que comemos”, eso afirma el dicho. Pero si prestamos atención a las últimas investigaciones, en el Reino Unido crece continuamente el número de trabajadores que comen mal. Un estudio reciente realizado entre más de 500 trabajadores, concluyó que la mitad de los trabajadores británicos han ganado peso desde que trabajan en su puesto actual.

“Entre las agendas tan apretadas y la tentación de los aperitivos que se pueden encontrar en la oficina, a menudo es difícil decidir correctamente qué comida tomar,” afirma Michael Farry, Director de RH de Careerbuilder, consultora especializada en procesos de selección.

Pero sin ningún cocinero mediático recorriendo las cantinas de las empresas para promocionar la comida sana, ¿en qué situación nos encontramos? ¿Hasta dónde deben llegar las empresas para que sus trabajadores coman bien?

Gustos variados

En la consultora de bienestar y salud Vielife, su directora comercial Diana Nye afirma que aún hay muchos ejemplos de los viejos modelos de cafeterías en las que las patatas fritas, los pasteles, los purés y los guisos predominan en el menú, pero que esto predomina sobretodo en el sector industrial, donde la misma naturaleza del trabajo hace que los trabajadores quemen las calorías extra. “Por lo general”, opina Nye, “me cuesta trabajo pensar en cafeterías en las que no puedas comer sano si lo deseas.”

Pero conseguir llegar a los empleados es otra cosa, sostiene Robyn Jones, directora comercial de Charlton House, un proveedor de comida que presume de tener a Bupa y a Sony como clientes. Ella cree que las compañías que intentan imponer un menú radical con sólo opciones “súpersanas”, se pueden encontrar con que los trabajadores piensen con el estómago y elijan ir a comer a otra parte. Recuerda el caso de una empresa de gran prestigio que eliminó las patatas fritas y las natillas del menú y las reemplazó por patatas salteadas y yogurt natural. En pocas semanas tuvieron que volver al menú anterior por las quejas de los trabajadores.

Moderación

Jones dice que observa en las empresas una importante tendencia a pedir menús más sanos y que la mejor opción es ofrecer comida nutritiva junto con comida más tradicional. Esto da a los empleados mayor oferta y la opción de comer sano sin castigar sus paladares. “Nuestro trabajo consiste en hacer que nuestros menús saludables sean más tentadores.”

En la redacción de Personnel Today, por ejemplo, las ofertas más populares en la cafetería son tranquilizadoramente sanas, incluyendo un menú diario bajo en calorías, con sopas y patatas al horno. El responsable de la cafetería cuenta que se venden más de 50 patatas al horno cada día, frente a 40 raciones de patatas fritas.

Pero si las compañías se toman en serio mejorar los hábitos alimenticios de la plantilla, la introducción de comida sana debe ir acompañada de iniciativas didácticas hacia los trabajadores y de definición lo que la organización espera lograr, según James Kendrick, de Hewitt Associated. “No se deberían quitar las patatas fritas del menú sin explicar un por qué”, afirma. Kendrick aconseja hacer evaluaciones de salud online que permitan a los usuarios analizar sus estilos de vida y saber si están en forma.

Para desarrollar una cultura corporativa en la que la salud esté a la orden del día, Kendrick opina que las empresas deberían contemplar la posibilidad de incentivar a sus empleados ofreciéndoles un carnet de gimnasio gratuito o recompensando al personal con un premio del estilo de “persona sana del mes”.

Cambios en pequeños bocados

Si todo esto parece demasiado trabajo, tal vez las empresas prefieran empezar con pequeñas iniciativas. Nye cree que, por ejemplo, dejar cuencos con fruta fresca por la oficina un viernes al mes es una buena manera de empezar. Vielife ha supervisado otros proyectos como, por ejemplo, el de lanzar una campaña para convencer a los empleados de que reduzcan la cantidad de azúcar en el té.

Gran parte de la educación alimentaria debe venir de la compañía responsable del catering, según Tim Cookson, director de Litmus Partnership, una consultora de servicios de catering. Afirma que las empresas deben asegurarse de que los proveedores que contratan llevan a cabo análisis nutricionales frecuentes de lo que comen los trabajadores y de que se encargan de que la información nutricional de los menús se pueda consultar en el mismo punto de venta o en carteles repartidos por la oficina. “Hay que hablar y comunicar con los clientes para tener éxito en la industria de los servicios de comida”, explica Cookson.

Comida de la calle

Cookson sostiene que mucha de la presión por tener opciones más sanas en el menú del trabajo proviene de la influencia que ha tenido entre los empleados la oferta de comida que encuentran en la calle, lo que ha llevado a reproducir en la oficina lo que pueden encontrar fuera. Cocinas con estilo teatral en las que la comida se prepara delante del cliente, bares con productos “delicatessen” y puntos de venta de grandes cadenas de cafeterías son ahora comunes en muchas oficinas. La tendencia creciente de la gente de picar entre horas varias veces al día también ha contribuido a la reducción del consumo de menús tradicionales como asados y guisos.

Si los trabajadores quieren mejorar sus niveles de concentración y reducir el riesgo de dormirse en su mesa después de la hora de comer, el nutricionista Jonathan Denoris dice que una dieta rica en fruta y verduras y de alto contenido en fibra como el pan integral y la pasta, es un buen camino a seguir. También recomienda la carne blanca aunque no servirá de mucho si se le pone mucha salsa por encima. Denoris ha desarrollado un programa de evaluación online de la salud llamado Myonlinetrainer.com, que Harley Davidson ha adoptado para que lo usen sus empleados.

Pero sea cual sea la elección del menú, el experto en bienestar David Tinker, director general de la consultora Feeling Alive, dice que lo importante es animar a la plantilla a que se levante de su mesa de trabajo a la hora de comer. La cultura de comer algún tentempié de la máquina expendedora enfrente del ordenador no es saludable, afirma Tinker, que prefiere el modelo francés, donde se fomenta el ritual de sentarse a comer juntos en mitad de la jornada. “Permite a la gente alejarse por un momento de su trabajo y socializar con sus compañeros. Además de preocuparse por lo que comen sus empleados, las empresas deberían tratar de proporcionar comedores acogedores donde la gente pueda disfrutar de su almuerzo”, concluye.

Acceso a la noticia: http://www.personneltoday.com/Articles/2007/10/15/42786/working-lunch-eating-healthily-in-the-workplace.html

* Bentley, Ross. “Working lunch: eating healthily in the workplace”. Personneltoday.com, 15/10/2007. (Artículo consultado on line: 30/10/2007)

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