Impulsar el denominado 'teletrabajo ' requiere la confianza de los jefes y la responsabilidad de los colaboradores. En España, este modelo de gestión apenas es conocido y tiene un largo camino por recorrer.

Trabajar desde casa no es una utopía. En realidad, basta con que la actividad no requiera de la presencia física del empleado y que la empresa le facilite un ordenador portátil con internet y un teléfono móvil donde estar localizado. Lo que sí es necesario para impulsar el teletrabajo es "la confianza de los jefes y la responsabilidad de los colaboradores", de manera que puedan "construir una nueva relación laboral mucho más madura y beneficiosa para la propia organización", según los expertos en management. Además, se estima que la creación de un puesto de teletrabajo es un 50% más barato que un puesto presencial.

En España, este modelo de gestión apenas es conocido y tiene un largo camino por recorrer. De hecho, los empleados de este país son los europeos que menos utilizan la fórmula del teletrabajo: se estima que en 2004 sólo el 0,6% de los asalariados españoles (121.800 personas), normalmente de grandes empresas, ejercían su profesión desde su domicilio, frente al 5% de media de la Unión Europea, según una encuesta del portal Monster.es, especializado en ofertas de empleo.

El primer paso para demostrar su fiabilidad lo está dando el sector público. A través del plan Concilia, impulsado recientemente por el Gobierno, 230.000 funcionarios podrán trabajar desde casa hasta el 40% de su jornada laboral.

Si bien esta externalización de los trabajadores requiere un cambio de cultura organizacional, con los esfuerzos y dificultades que este proceso implica, también conlleva numerosas ventajas para todos los actores implicados. En el caso de la empresa, por ejemplo, el teletrabajo contribuye a promover la dirección por objetivos y la flexibilidad horaria, dos reclamaciones muy en auge entre la población activa española. Y lo hace mediante la introducción de las nuevas tecnologías de la información, más conocidas como TIC.

Del control a la delegación

Y no sólo eso: "A través de este estilo de liderazgo, que en vez de controlar y supervisar confía y delega, se puede concretar mucho más la labor individual de cada empleado, así como el tiempo que necesita para cumplirla, lo que incrementa su satisfacción y, por ende, su productividad", afirma Ramón Soler, socio de la empresa Office Workshop, fundada en el año 2004 y especializada en la externalización de servicios administrativos y gestión documental, con una plantilla de 15 personas que utilizan el teletrabajo.

Al ser una empresa pionera en impulsar estas prácticas en España, Soler impartirá este viernes una ponencia en las III Jornadas de Empleo: Teletrabajo y Telecentros, organizadas por el Centro de Recuperación de Minusválidos Físicos, en Lardero (La Rioja). No en vano, el teletrabajo facilita enormemente la integración de este colectivo al mundo laboral.

Entre otras ventajas, esta fórmula reduce significativamente el absentismo laboral, que en España ronda el 4,1% y tiene un coste de 652 millones de euros al año, según un informe de Pricewaterhouse Coopers. Además, Soler asegura que el teletrabajo "reduce notablemente los problemas de convivencia entre empleados, creando un cierto silencio organizativo, que potencia la concentración y la eficiencia". Curiosamente, Soler constata que siguen existiendo piques: "Se dan casos de roces virtuales a través de llamadas telefónicas, mensajes y correos electrónicos".

Para los empleados, por otra parte, "el teletrabajo les ahorra tiempo y dinero en los desplazamientos in itínere, dándoles mayor autonomía y movilidad", señala Soler. En su opinión, "también reduce el estrés y, por tanto, mejora la calidad de vida de los profesionales". Eso sí, la clave para que funcione perfectamente reside en el proceso de selección: "Los teletrabajadores tienen que ser personas muy responsables, disciplinadas, organizadas y con la suficiente madurez emocional para motivarse por sí mismas". Y concluye: "No existe el teletrabajo 100%, más que nada porque las reuniones presenciales son necesarias para el buen funcionamiento de la compañía, promoviendo relaciones personales y profesionales basadas en la calidad, no en la cantidad".

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