Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Jil Van Eyle, creador de Teaming: "Una vida con sentido es una vida útil, y eso significa hacer algo por los demás. Yo he invertido todo lo que tengo en el desarrollo de esta idea y ya no tengo ni coche"

Tengo 39 años. Nací cerca de Amsterdam y vivo en Santa Coloma de Cervelló. Divorciado, tengo una hija, y mi novia está embarazada. Estoy licenciado en Empresariales. Soy asistente de Frank Rijkaard y trabajo en mi proyecto, Teaming. Durante cuatro años un equipo político hace lo que quiere, prefiero los referendos. Creo en el destino

- Cree que todo está escrito?

- Hasta el año 2001 yo nunca creí en Dios ni en la fuerza del destino. Creía en la capacidad de trabajo. Pero de repente empezaron a sucederme coincidencias increíbles y me replanteé el asunto.

- Cuénteme alguna de esas coincidencias.

- Son cosas que sólo tienen sentido para uno. Por ejemplo, un día estuve pensando en un antiguo grupo de amigos y en el plazo de una hora me los fui encontrando a todos.

- ¿Y eso le llevó a creer en el destino?

- Las coincidencias se sucedían sin pausa. Sé que para mucha gente puede sonar muy ridículo, pero para mí fueron claros mensajes. Todo eso me sucedía mientras afrontaba un gran cambio profesional y nacía mi hija, Mónica, con muchos problemas.

- Entonces el que cambió es usted.

- Sin duda. A mí antes sólo me importaba mi carrera, ganar dinero y tener un coche caro. Me preocupaba que el coche de mi amigo fuera mejor que el mío. Hace diez años yo era un idiota redomado.

- Sincero lo es.

- En mi idiotez también contribuyó mi infancia. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 8 años, una hermana mayor y dos pequeños adoptados. Mi padre se largó y nunca más ha querido saber nada de sus hijos.

- Eso debe de ser muy duro.

- Nos quedamos sin casa y sin dinero, y uno de mis hermanos, que fue adoptado en Corea, ha tenido y tiene muchos problemas con las drogas y el alcohol. Mi madre era enfermera, pero le dieron la baja laboral definitiva porque estaba muy mal de salud. A los 10 años empecé a trabajar como repartidor de periódicos y a los 14 tenía clarísimo que quería ser millonario. Estudiaba Económicas de noche y trabajaba de día.

- ¿Cuándo se le pasó la envidia por el coche del vecino?

- Alos 33 años, durante esa época de infinitas casualidades. Cuando nació mi hija con hidrocefalia. Cuando los médicos nos dijeron que mejor que muriera en casa.

- Vaya, qué dolor.

- Viví años con insomnio, no podía olvidar las palabras del médico: "Puede morir en cualquier momento". "¡No me merezco esto!", me repetía. Pero Mónica fue mejorando.

- ¿Cómo está?

- Se ha quedado sorda, no habla, casi no ve, pero ahora se está poniendo de pie. Cuando su vida estuvo estable, empecé a ver el otro lado de la tristeza, y es que Mónica me ha enseñado y me enseña muchas cosas.

- ¿Qué tipo de cosas?

- Sabe disfrutar de cosas como la lluvia o el viento, y yo ahora también. Me ha enseñado a hacer algo útil con mi vida.

- Es usted implacable consigo mismo.

- Desde su nacimiento y por necesidad he podido ver de cerca el trabajo que hacen las fundaciones y los voluntarios, y he querido ser parte de ellos. Hoy pienso que Mónica ha venido al mundo a enseñarme muchas cosas y que así debía ser. El proyecto Teaming no hubiera existido sin ella.

- ¿Cómo nació la idea?

- Veía que las fundaciones tenían muy buenas ideas pero que les faltaban recursos, así que pensé que con mi experiencia profesional en diversas multinacionales podría contribuir. La idea era crear un proyecto que generara recursos para las ONG basado en el trabajo en equipo.

- Propone microdonaciones en equipo.

- Sí, que los trabajadores de una empresa den un euro de su nómina a la causa que elijan entre todos. Tenemos una página web donde se explica cómo gestionar el proyecto.

- ¿Cuál ha sido la sorpresa?

- La desconfianza de la gente. La mayoría me pregunta: "¿Y tú que ganas con esto?...". Nada de nada, Teaming es sólo una idea que defenderé hasta el día que me muera.

- ¿Por qué?

- Porque una vida con sentido es una vida útil, y eso significa hacer algo por los demás. Yo he invertido todo lo que tengo en el desarrollo de esta idea y ya no tengo ni coche.

- Quién le ha visto y quién le ve...

- Me siento mejor. Es más fácil engendrar cosas malas que cosas buenas.

- ¿Por qué cree que esto es así?

- Porque vivimos desconectados de los demás y eso nos hace infelices. En las empresas que hay buen ambiente entre la gente en seguida se apuntan al Teaming, pero en las que hay mal rollo el tema no fructifera. Hay muchas empresas donde la gente es desgraciada, donde el trabajo en equipo no existe.

- A España lo del trabajo en equipo es algo que todavía no ha llegado.

- Sí señora, por eso si el Teaming funciona aquí, funcionará en cualquier parte.

- En su vida hay muchos temas por resolver: ¿qué sabe de su padre?

- Nada, pero de la misma manera que me prometí ser millonario, me juré que me esforzaría por ser el mejor padre del mundo.

- ¿Cómo está su madre?

- Mi madre es una hippy de 70 años, tiene un hijo en la cárcel, pero por lo que respecta a mí está mucho más contenta ahora que cuando estaba absorbido por el consumo, dice que Mónica ha sido una bendición y yo también lo pienso. ¿Sabe qué hace falta?

- ¿Qué?

- Las personas debemos estar más unidas, tenemos esa necesidad, se ve en la empresa, en la familia y en la sociedad: las hambrunas, las desigualdades..., son falta de unión.

- ¿Lo mejor que le ha pasado en la vida?

- Descubrir que no estoy solo, todas esas casualidades de las que le he hablado me demuestran que si estás atento puedes ver el poder que te acompaña.


EL JARDINERO

Dice que fueron las casualidades, en especial la enfermedad de su hija, las que le alejaron de la empresa y le llevaron a crear Teaming, un proyecto de microdonaciones en equipo (hace años publicó ´40 horas en 90 minutos´, sobre fútbol, equipo empresarial y ´management´) con el que él no gana nada. Nombró padrino a su amigo Frank Rijkaard, y una gran peña del Barça se apuntó al proyecto. Intentó pedir su apoyo a Shakira, pero no logró llegar a ella. Al cabo de los años le contó su proyecto a un jardinero ecuatoriano y hablaron de la importancia de los padrinos. Fue entonces cuando Jil le explicó que lo había intentado con Shakira... "Soy su jardinero, le contaré el proyecto"... y Shakira lo aplaudió. "Todo está escrito", me asegura Jil.

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