Carme Valls-Llobet, Médica i Presidenta del Centre d 'Anàlisi i Programes Sanitaris: "Creo que los profesionales sanitarios desean trabajar en una atención sanitaria no masificada, que se coordine realmente entre todos los niveles asistenciales."

Los datos de la baja voluntaria de 437 médicos, colegiados en la provincia de Barcelona, ha hecho saltar a la opinión pública la pregunta de si faltan profesionales o no en la sanidad catalana. Sin embargo, hay que observar que se mantiene muy constante el número de médicos en activo por cada mil habitantes, con ratios de 3,6 a 3,7 hasta el 2004, cifras parecidas a las de Alemania, Holanda, Francia y Portugal, y superiores a las del Reino Unido. Aunque estas cifras pueden haber disminuido en los últimos años, por un aumento de las jubilaciones por encima de los profesionales formados cada año en las universidades catalanas, la primera conclusión que podríamos extraer es que en este momento no faltan médicos.

Pero el problema es más complejo: dónde están trabajando dentro de la asistencia sanitaria catalana. Esta distribución global ya muestra desigualdades territoriales, con ratios de 2,72 profesionales por mil habitantes en Alt Pirineu y Vall d 'Aran, Catalunya Central y Terres de l 'Ebre, frente a las de 5,05 en el área metropolitana de Barcelona, según un informe de las necesidades de médicos en el sistema sanitario catalán de febrero del 2007, presidido por el doctor Miquel Bruguera. Pero otras desigualdades afloran cuando los profesionales del Raval o de Valldoreix (dentro del área metropolitana de Barcelona) tienen asignados 2.300 ciudadanos (potenciales pacientes), cuando la ratio recomendable es de 1.500, y en poblaciones muy envejecidas o con una situación social compleja es recomendable no sobrepasar los 1.300.

Llegamos entonces a la verdadera conclusión: faltan médicos en el sistema sanitario público catalán, y lo mismo podemos decir de especialidades como pediatría, anestesia, ginecología y obstetricia y asistencia primaria, entre otras. También conocemos las carencias de profesionales de enfermería, y que en este caso las proporciones son más bajas que en toda Europa.

¿Conocemos la cifra real de estas carencias dentro del sistema sanitario público catalán? ¿Conocemos los déficits concretos según el territorio? Las principales carencias nos llegan de las áreas básicas de salud del área metropolitana donde la concentración de profesionales por cada mil habitantes es mayor. Sería bueno conocer el alcance de estas carencias para poder hacer un mapa real de la situación y planificar así las futuras decisiones políticas, sin forzar jubilaciones a los 65 años, cuando aún su capacidad profesional, su dedicación al sistema público y su experiencia cien- tífica podrían ser de mucha ayuda hasta que nuevos profesionales formados puedan entrar en el sistema.

EL PORQUÉ de la deserción de los profesionales del sistema sanitario público catalán hace necesario un debate en el que tendremos que profundizar en los próximos meses, si queremos recuperar de verdad el tiempo perdido. En mi opinión, el problema no es solo de dinero, aunque se tiene que corregir el diferencial a la baja de los sueldos de los profesionales de Catalunya respecto a los de las otras autonomías, considerando que, además, todos son funcionarios públicos. El problema es principalmente de eficiencia de modelo sanitario y de decidir hacia dónde queremos que vaya la sanidad catalana con dinero público. El sistema sanitario duplica procesos, medicaliza, y no pivota la principal atención en la asistencia primaria, que arrastra una eterna reforma inacabada.

Creo que los profesionales de la medicina, como los de la enfermería, desean trabajar en una atención sanitaria no masificada, que se coordine realmente entre todos los niveles asistenciales, que evite la fragmentación y duplicación de pruebas, que acabe con la detección de los pacientes oncológicos en los servicios de urgencia, que explique claramente a la población cuál es la cartera de servicios de prevención ginecológica basada en la evidencia científica y no deje que cada profesional o técnico administrativo tenga que dar explicaciones que no le corresponden y que no convencen a las usuarias.

Junto a la mejora salarial real, que no se puede confundir con sumar pluses, porque son graciables, los profesionales de la asistencia primaria piden más capacidad resolutiva, más respeto a su trabajo, posibilidad de programar sus agendas y dar más tiempo a los casos difíciles en los que han de profundizar, y que se dé respaldo al desarrollo de una verdadera carrera y promoción profesional y actualización de la formación continua sea cuál sea el territorio en el que trabajen. Se dice que no tenemos profesionales que quieran ir a Lleida o a zonas rurales, sin valorar que en otros países, como Canadá, han encontrado soluciones imaginativas, como estimular la promoción profesional si se pasan dos o más años en zonas rurales.

QUISIERA matizar algunas manifestaciones editoriales de este diario, cuando dice que los profesionales de la salud y los responsables políticos son los que deciden cuándo y en qué se gasta el dinero público y son los que tienen que dar alternativas. Hasta ahora, los profesionales de la salud no han podido participar ni directa ni indirectamente en la realización de los presupuestos de su propio departamento o centro de atención primaria. Es una asignatura pendiente de nuestro sistema sanitario público la participación de los profesionales y de los usuarios en las decisiones presupuestarias que les afectan para aumentar la eficiencia del sistema y hacer a la ciudadanía responsable de su salud.

*Médica. Presidenta del Centre d 'Anàlisi i Programes Sanitaris.

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