La inteligencia emocional triunfa en la empresa, pero no en la Universidad. Las facultades prefieren alumnos superdotados y les ofrecen acceso gratis. Algunas universidades alemanas eximen del pago de tasas a los alumnos con más de 130 de coeficiente.

¿Cómo se recluta a los mejores estudiantes? ¿Según el cociente intelectual? Las Universidades de Constanza y de Friburgo (Alemania) eximen del pago de las tasas universitarias de los tres primeros semestres a los estudiantes con un cociente superior al 130. Una decisión discutible, según algunos expertos, que sostienen que las pruebas no pueden evaluar cualidades como la disciplina, la motivación y la capacidad de trabajar en equipo.

El coach ejecutivo Enrique Simó afirma que, a pesar del enorme peso del cociente, la inteligencia emocional es un valor en alza en los procesos de selección de las empresas. 'Sólo una parte del éxito privado y profesional se debe a la inteligencia racional ', ratifica Roberto Nicastro, jefe de Retail del grupo bancario Unicredit y coordinador del programa Leadership for Results con el que su compañía (con Annie McKee, socia de Daniel Goleman, autor del libro Inteligencia Emocional) pretende explicar a sus 4.000 directivos 'el poder de las emociones y la intuición '. Pero, ¿dónde se aprende la inteligencia emocional?

Marta Romo, pedagoga y gerente de la consultora madrileña Eurotalent, afirma que diez años después del libro de Goleman, 'estamos a años luz de incorporarlo en las empresas, las escuelas, las universidades, la familia… y en la sociedad en general '. Goleman escribió su obra pensando en la comunidad académica, pero donde tuvo repercusión fue en el mundo empresarial.

Satisfacción

'El directivo al que sólo le interesen las cifras y se olvide de los aspectos humanos tiene escasas posibilidades de ascender en nuestra empresa ', comenta Nicastro. La razón: los empleados de directivos con inteligencia emocional están más satisfechos y los clientes también. Los estudios evidencian, además, que los ejecutivos fracasan más por causas relacionadas con la incapacidad emocional que con la incapacidad técnica.

Para Marta Romo, 'desde el sistema educativo estamos creando analfabetos emocionales '. Romo opina que el currículo académico se debería complementar 'el enfoque formativo ' con 'el enfoque de desarrollo '. Para ello, es fundamental que desde la escuela los niños comiencen a descubrir en qué son buenos y en qué pueden mejorar. En la etapa juvenil, propone potenciar el desarrollo de las relaciones sociales y el descubrimiento de las motivaciones individuales de cara al futuro profesional y personal. Y, por último, 'el currículo universitario debería afianzar lo anterior, fomentando el trabajo en equipo, la reflexión individual y el espíritu crítico '.

Pilar Jericó, doctora en Organización de Empresas y licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, diferencia varios tipos de inteligencia: lógico-matemática, lingüística, visoespacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal e interpersonal. Mientras la intrapersonal se refiere a la capacidad de conocerse a sí mismo y reflexionar sobre el propio comportamiento, la interpersonal es la capacidad de relacionarse con los demás. Y ambas, que conforman la inteligencia emocional, son fundamentales para interactuar con terceros. 'Creo que encumbrar el cociente sin tener en cuenta los aspectos emocionales es un error. Podemos tener muy buenos expertos pero que sean incapaces de relacionarse con el resto. '

Entretanto, la Universidad de Constanza ha excluido de sus planes la admisión en función de la inteligencia. Al rector, Gerhart von Graevenitz, le pilló por sorpresa el fuerte debate surgido en Alemania por esta selección de candidatos. Por el contrario, la de Friburgo mantendrá la regulación. Sólo 31 chicos pasaron en septiembre la prueba. Diez en Constanza y veintiuno en Friburgo.

Educados desde la cuna para triunfar

Hay padres que querrían hijos Einstein. El semanario alemán Manager Magazin asegura que el nuevo segmento VIB -familias con very important baby- está dispuesto a adquirir todo tipo de productos que fomenten el coeficiente intelectual de los más pequeños. Una de las primeras marcas es Baby Einstein, de la compañía estadounidense del mismo nombre fundada en 1997. En la misma línea, está el boom de los ácidos grasos Omega-3 en alimentación para mejorar la concentración de los más pequeños. Según un estudio estadounidense recién publicado en Journal of Pediatrics, ni la televisión ni los vídeos didácticos son apropiados para fomentar las habilidades lingüísticas de los niños pequeños. Son incluso contraproductivos: los expertos asocian el consumo excesivo de medios audiovisuales con el retraso en el desarrollo del lenguaje. En EE UU, el 40% de los lactantes de tres meses de vida ve con regularidad vídeos y la televisión, según una investigación realizada en 2007 por Frederick Zimmerman del Child Health Institute de la Universidad Washington in Seattle. Pero, por cada hora diaria de televisión, los niños de entre 8 y 16 meses alcanzan 17 puntos menos en el test lingüístico MacArthur-Bates Communicative Development Inventory (CDI).

Según Zimmerman, un elevado consumo de medios resta experiencias lingüísticas necesarias a una edad en la que todavía se duermen muchas horas. 'El contacto natural -leerles cuentos y contarles historias- es mejor que las conservas audiovisuales. '

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