El Ministerio de Trabajo firma con seis compañías, El Corte Inglés, Inditex, Cepsa, Eulen, Grupo Vips y Sacyr, un convenio para insertar a las víctimas y sensibilizar frente al maltrato.

A partir de hoy, cualquier trabajador del servicio público de empleo a quien le llegue una demanda de trabajo de una víctima de violencia machista podrá hacer algo que antes no podía: llamar a alguna de las empresas más importantes de España y preguntar si hay un puesto para esa mujer. ¿Significa eso que las compañías estarán obligadas a contratar a quienes hayan sufrido maltrato doméstico? No exactamente, explica la Delegada del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, Encarnación Orozco. "Las empresas colaborarán en la inserción", dijo la delegada ayer, un día antes de que el Ministerio de Trabajo firmara un convenio entre su departamento y seis compañías --El Corte Inglés, Inditex, Cepsa, Eulen, Grupo Vips y Sacyr--, con el que se pretenden dos metas distintas. Por un lado, favorecer la contratación de las víctimas. Por otro, sensibilizar frente al maltrato. "Lo que estas empresa están diciendo a la sociedad --resume Orozco-- es: 'Este fenómeno no solo le afecta a la vecina del quinto. Ella es quien muere, pero muere porque, aunque hay un problema social en el que todos tenemos que contribuir a su resolución, no estamos dando los pasos. Yo, en cambio, sí estoy dando los pasos como empresa '".

Esos "pasos", más allá de la inserción laboral de las víctimas de maltrato doméstico, contribuirán a que algún comprador se lleve una sorpresa esta Navidad y, si esta iniciativa funciona como pretende el ministerio, también reflexione sobre un fenómeno que ya se ha cobrado 68 vidas en lo que va de año, el mismo número que en todo el 2006. Dentro de los probadores de Zara --cadena textil propiedad de Inditex--, en los espejos de cuerpo entero, habrá unos mensajes que, en palabras de Orozco, apelarán así al lector: "¿Qué estoy haciendo frente a la violencia contra la mujer? ¿Qué es lo que puedo hacer?" En el caso de El Corte Inglés, los lugares para este tipo de mensajes serán sus enormes escaparates. Y en los establecimientos de estas seis empresas --así como en las compañías públicas Correos, Adif y Renfe, con las que Trabajo también ha firmado o firmará convenios similares-- habrá folletos informativos sobre este tipo de maltrato.

LA EFICACIA DE LA LEY

"Las empresas disponen de espacios fabulosos para sensibilizar y, mediante la introducción dentro de su márketing de ciertos mensajes, nos pueden ayudar a meditar sobre el fenómeno", asegura Orozco, quien frunce el ceño cuando se relaciona el no decreciente número anual de muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas con la supuesta efectividad de la ley integral contra la violencia de género, promulgada en el 2005. "La eficacia de la norma debe medirse por la confianza que ha despertado entre las víctimas y en los recursos que se están poniendo en sus manos --sostiene--. La erradicación de las muertes es el fin último de la norma, por supuesto, pero evaluar la ley en esos términos supone generar miedo, mandar un mensaje de que, se haga lo que se haga, nada sirve para nada".

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