¿Irritable cuando sales del trabajo? ¿Desmotivado? ¿Pasas horas y horas en la oficina resolviendo cuestiones personales porque en realidad tienes mucho tiempo libre? Tal vez estés sufriendo de ‘boreout’ (que no ‘burnout’), una nueva enfermedad de oficina.

¿Te quedas mucho tiempo con la mirada fija delante de la pared de tu sala de estar? Puede que no sea burnout (“síndrome del quemado”), sino que sufras de boreout (juego de palabras en inglés para decir algo así como “síndrome del aburrimiento”), que muy pronto podría convertirse en la nueva enfermedad “de moda” en la oficina. “Calculamos que el 15% de los trabajadores de oficina van camino del boreout,” afirma el investigador suizo Peter Werder, coautor de un libro de management que resume los riesgos de este trastorno. Según Werder, “el tema no se está tomando muy en serio.”

Muchos trabajadores pasan espacios de tiempo ocioso en la oficina y gran parte del día pueden estar fingiendo que trabajan. Esto puede producir más estrés que la propia sobrecarga de trabajo. El resultado puede ser una grave pero bien escondida depresión en la oficina.

“Hoy en día resulta más sencillo reconocer que tienes problemas con el alcohol que decirle a tu jefe que no estás haciendo el trabajo adecuado a tus capacidades,” cuenta el otro autor del estudio, el también suizo Phillippe Rothlin. Mientras el burnout o el estrés son problemas aceptados socialmente, se considera que el boreout es simplemente “hacer el vago”.

Los autores se basan en las conclusiones de un estudio sobre la pérdida de tiempo en el trabajo realizado en 2005 por Dan Malachowski. Un tercio de los diez mil encuestados en ese estudio afirmó que no se sentía motivado con su trabajo y que, como consecuencia, dedicaba una media de dos horas de su jornada laboral a resolver sus asuntos personales para así matar el tiempo.

El nuevo estudio se ha convertido en un bestseller de la literatura empresarial en países como Alemania. Utiliza una muestra mucho más pequeña pero precisa: 100 directivos, banqueros, ejecutivos de agencias de publicidad y relaciones públicas que trabajan en entornos con una supuesta gran carga de trabajo. El perfil resultante de las personas que padecen boreout es bastante parecido al de algunos personajes televisivos como Homer Simpson. El boreout resulta un tabú tan profundo que parece que sólo puede mostrarse en un contexto cómico.

Se presenta así: un jefe se niega a delegar funciones, los trabajadores a su cargo, frustrados, piden más trabajo pero sólo se les confía tareas extremadamente aburridas. Pasado un tiempo, los trabajadores dejan de pedir más trabajo y pasan a disfrutar de su tiempo libre frente en su mesa, alargando las tareas sencillas mediante una serie de estratagemas.

Pero fingir que se está trabajando día tras día puede hacer mermar la autoestima. El resultado: el jefe se va dirigiendo hacia el burnout (quemándose por no poder llegar a hacerlo todo) mientras al menos una parte de sus empleados se precipitan hacia el boreout (morirse de aburrimiento). Lo curioso es que los síntomas de ambos síndromes son prácticamente idénticos.

“En un equipo de seis personas, sueles encontrarte con que dos de ellas cargan con la mayor parte del trabajo y al menos una no hace prácticamente nada. No es que sea vaga, simplemente forma parte de las dinámicas del grupo,” cuenta Werder.

En Alemania se han empezado a tomar muy en serio este problema ya que consideran que contribuye a aumentar las bajas laborales por enfermedad y disminuye los niveles de fidelización de los trabajadores hacia la empresa.

En cada fase del camino hacia el boreout se puede observar una clase concreta de comportamiento. Al principio, cuando aún hay motivación pero no hay trabajo suficiente, se quiere convencer al jefe de que puede confiar más en ti; es “la estrategia del semicompromiso”: consiste en permanecer en la oficina al menos tanto tiempo como el jefe, aunque no haya nada que hacer.

Una táctica menos perjudicial es llevar un maletín a casa cada tarde al acabar en la oficina, dejando ver claramente a los demás que el trabajo continúa después de la oficina. El maletín, por supuesto, nunca se abre.

A medida que el boreout se va apoderando de uno y el bajo nivel de trabajo se transforma en aversión al mismo, te vuelves más astuto. Negocias para alargar las fechas de entrega que se suman a las largas horas de no hacer nada en la oficina. O bien retrasas estratégicamente las entregas. Por ejemplo, un trabajo en equipo necesita la colaboración de alguien de otro departamento; esperas a que esa persona se ausente antes de llamarla y entonces te excusas diciendo que no has podido hacer nada durante horas, o incluso días, porque no has conseguido dar con ella.

Durante los 70, en la redacción del Financial Times por ejemplo, se desarrolló la estrategia de la “chaqueta italiana”: una chaqueta sobre el respaldo de la silla y una taza de café a medias junto al teléfono. Se podía desaparecer durante un par de horas y el editor creía que habías salido solo un momento.

Rothlin y Werder repasan en su libro sobre el boreout viejas tácticas para evadirse del trabajo: un falso trastorno estomacal que te permite retirarte al lavabo y ojear revistas es uno de sus preferidos. Autores alemanes de literatura empresarial han observado que hay más fumadores desde que está prohibido fumar en el interior de los edificios. De hecho, algunas empresas han comprobado el creciente número de falsos fumadores que dicen serlo solamente para poder salir una rato de la oficina.

Werder apunta que los teléfonos móviles y los e-mails también han contribuido a aumentar el número de actividades alternativas: e-Bay, descarga de juegos, reserva de vacaciones o blogs.

La satisfacción por conseguir más tiempo libre de tu empresa se desvanece rápidamente. Según afirman los autores, sólo hay dos opciones para evitar el boreout: arriesgarse y hablarlo con el jefe o plantearse un cambio de empleo.


¿Padeces boreout?

Si respondes afirmativamente a al menos cuatro de estas frases, podrías estar en camino de sufrir boreout:

  1. ¿Resuelves asuntos personales en el trabajo?
  2. ¿Te sientes desmotivado o aburrido?
  3. ¿A veces finges estar ocupado?
  4. ¿Te notas cansado y apático después del trabajo incluso aunque no te hayas estresado en la oficina?
  5. ¿Estás descontento con tu trabajo?
  6. ¿No le encuentras sentido a tu trabajo?
  7. ¿Crees que podrías acabar tu trabajo antes de lo que lo haces habitualmente?
  8. ¿Tienes miedo de cambiar de empleo porque piensas que tu sueldo se reduciría?
  9. ¿Envías e-mails privados a tus colegas durante las horas de oficina?
  10. ¿Tu interés en tu trabajo es poco o nulo?

Fuente: Diagnose Burnout, Redline Wirtschaft, 2007.

Acceso a la noticia: http://www.timesonline.co.uk/tol/life_and_style/career_and_jobs/article2456531.ece

Acceso a página web sobre el estudio “Diagnose: Boreout”: http://www.boreout.com

* Boyes, Roger. “Forget burnout, boreout is the new office disease”. Timesonline, 15/09/2007. (Artículo consultado on line: 26/11/2007)

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