El presidente de Foment del Treball, Joan Rosell, pide una "reestructuración" a fondo del funcionariado ya que considera que esta "tecnoestructura" en la que se encuentra anclada la Administración frena muchas veces su función.

Frente a la autocrítica evocada por el Círculo de Economía, la contundencia contra la denominada «tecnoestructura» del Estado no cesa por parte de las patronales catalanas. En el mismo tono duro y directo de hace dos semanas, cuando advirtió veladamente de la posibilidad de una huelga fiscal si persisten «las mentiras contra Cataluña», el presidente de Fomento del Trabajo, Joan Rosell, denuncia ahora la existencia de 150.000 funcionarios de la Administración central «que no hacen absolutamente nada».

Rosell abundó en su queja al asegurar que los partidos políticos no quieren hacer nada contra esa «tecnoestructura que impide muchas veces que las infraestructuras se ejecuten, no sólo las de Cataluña». Por ese motivo, el presidente de la gran patronal catalana pidió una «reestructuración» a fondo del funcionariado, como ya ha ocurrido en otros ámbitos empresariales, ya que considera que esta «tecnoestructura» en la que se encuentra anclada la Administración frena muchas veces su función. La solución, para Rosell, es tener menos funcionarios y mejor pagados.

El máximo dirigente empresarial de Cataluña realizó estas declaraciones anteanoche durante la celebración de la denominada «Cumbre de Reivindicación Empresarial Catalana», que reunió en Girona a los dirigentes de las patronales tarritoriales del Principado.

Ociosos sin competencias

El presidente de Fomento del Trabajo señaló a ABC que con el avance del Estado de las autonomías, «la tecnoestructura que integra la Administración central se ha quedado vacía de competencias, pero no quiere perder el poder, sobre todo ahora que hay dinero público». Rosell recuerda que en la Transición española el Estado era deficitario, pero desde hace unos años existe «superávit». Un dinero que supone el poder para la «tecnoestructura» que denuncia Rosell.

Rosell también se refirió en Girona a la petición de más autocrítica y menos victimismo que protagonizó el Círculo de Economía, ante lo que dijo que los empresarios no van de víctimas y que hacen autocrítica cada día, y que no reclaman subvenciones, pero tampoco impedimentos. El presidente de Fepime, Eusebi Cima, reclamó por su parte más inversión en educación para poder hacer el cambio tecnológico necesario para afrontar el futuro.

UGT y CC.OO. replicaron a Rosell al asegurar que su proclama defiende un modelo de gestión privada de país, y aseguraron que «ni sobran empleados públicos ni su coste impide hacer otras inversiones».

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