Exámenes de personalidad, mucha terapia colectiva y hasta escalada; crear equipos de alto rendimiento no es fácil, pero puede multiplicar los resultados. Se dispara la creatividad, la eficiencia y el compromiso. Y entonces, dicen, la rentabilidad.

No es lo mismo un grupo que un equipo. Éste es el mantra que repiten los expertos en creación de equipos de alto rendimiento. Una técnica que tiene mucho de terapia colectiva sazonada con técnicas comerciales, liderazgo y negociación. En un grupo de trabajo varias personas trabajan juntas. En un equipo de alto rendimiento, la suma final será, según los entendidos en la materia, mucho más que la suma de las partes. Se dispara la creatividad, la eficiencia y el compromiso. Y entonces, dicen, la rentabilidad.

"Durante un viaje a la Edad Media, un hombre se encontró con dos jornaleros trabajando juntos, realizando la misma tarea. Uno estaba sumamente irritado. El otro parecía estar muy contento. Se acercó al primero y le preguntó qué hacía. Muy enfadado le contestó que picaba piedra. Fue al segundo y le preguntó qué hacía. Con una sonrisa le dijo: construyo catedrales". Con esta pequeña historia explica Douglas McEncroe, experto en desarrollo de liderazgo, el elemento básico que necesita un equipo de alto rendimiento. "Se trata de gente que trabaja con un objetivo común muy claro. Saben qué hay que conseguir con exactitud", explica. Si un grupo de trabajo sabe esto, habrá dado el primer paso para convertirse en un equipo, asegura.

Equipos directivos, departamentos comerciales, áreas de marketing..., grupos de personas con trabajos interdependientes. Para que uno avance, deben hacerlo todos. Éste es el público potencial al que las empresas especializadas en recursos humanos se dirigen con estas técnicas. Las compañías que contratan sus servicios unas veces buscan recobrar la creatividad perdida. Otras, mejorar el rendimiento. En ocasiones, superar rencillas personales que frenan los resultados.

Los buenos jugadores de fútbol ganan partidos. Los buenos equipos, ganan ligas, defienden los expertos. "Pero conseguir que el talento en conjunto sea superior al talento individual sumado no es fácil. No es cosa de un mes. Tampoco hay una fórmula mágica. Depende de muchos factores", razona Juan Carrión, profesor de ESIC y director de Eurotalent. Las empresas, explica, a veces crean grupos de trabajo eligiendo a los que consideran mejores. Pero no analizan si sus modos de trabajo o sus personalidades encajan. Para superar todo eso y conseguir un equipo cohesionado, coordinado, creativo y organizado, el proceso comienza por definir un objetivo común claro. Luego llega el análisis de las personalidades de cada uno, de sus roles y de sus creencias. Entonces empiezan los cambios. Hacen falta al menos entre tres y seis meses de sesiones.

Para Infova, empresa especializada en "formación a través de la experiencia", la idea de un equipo de alto rendimiento incluye algunas jornadas con chándal, zapatillas de deporte y aire libre. Organiza sesiones de outdoor (al aire libre) donde a las reuniones y las charlas añade actividades físicas. La pasada semana llevaron a cabo la última aventura en la finca de 35 hectáreas que tienen cerca de Segovia. Una veintena de directivos de recursos humanos de varias empresas escalaron un muro, encestaron pelotas de tenis y caminaron por un cable. Metáforas de la vida misma, explicaron los formadores. Para superarar todas las pruebas había una clave común: sólo era posible superarlas trabajando en equipo.

Casi todos los asistentes parecían convencidos de la efectividad de las prácticas. "Cuando traes a un grupo que trabaja junto todos los días, estas cosas dejan huella. Se conocen en lo personal, aprenden sus debilidades y puntos fuertes. Crece el sentimiento de unidad", comentaba una participante. "Esta formación es como una lluvia fina. Funciona poco a poco, pero al final cala", dice el coach Ricardo Gómez.

Lo esencial para que funcione, coinciden los expertos, es que la empresa y los directivos crean que puede hacerlo. "Pero en España siempre nos subimos al último vagón de tren, cuando ya lleva en marcha mucho tiempo", explica François Pérez, de Infova.

También hay que tener claro que no siempre se puede conseguir un equipo, y que no siempre hace falta. "Este tipo de formaciones son necesarias cuando hay personas con trabajos interdependientes e intereses comunes. He visto a empresas malgastar dinero buscando cosas que no necesitan", puntualiza McEncroe.


Trabajo y paciencia

- Convertir un grupo de trabajo en un equipo de alto rendimiento es, según los expertos, un trabajo largo. También suele ser caro si se recurre a empresas especializadas.

- Es más sencillo crear un equipo de alto rendimiento desde cero. Elegir a las personas por su personalidad, sus puntos fuertes y sus roles facilita que encajen rápidamente.

- Cuando se trata de reconvertir un grupo ya existente, lo primero suele ser buscar el objetivo común. Después se analizan las debilidades del grupo. Llega entonces el trabajo individual, con exámenes de personalidad y de roles. Cuando los integrantes se "conocen" a sí mismos, empieza el proceso de cambio para llegar a ser un equipo.

- En el tiempo necesario influyen muchas variables, como las relaciones, la carencia de líderes o el número de reuniones. Los resultados suelen tardar entre tres y seis meses.

- Hay que tener presente que los equipos tienen fecha de caducidad y la rotación en las empresas puede ser positiva. En ocasiones hay que repetir los procesos cada ciertos años para variar el grupo e incluir nuevos componentes.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.