El cofundador y presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, creador de los iPods, iPhones y del mundo de los Mac, es el empresario más influyente del mundo, según el ranking de la revista Fortune de los 25 empresarios con mayor poder del año.

El cofundador y presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, creador de los iPods, iPhones y del mundo de las Mac, es el empresario más influyente del mundo, según el ranking de la revista Fortune de los 25 empresarios con mayor poder del año. La revista reconoce al carismático emprendedor su aportación creativa en los cinco ámbitos en los que opera: ordenadores, Hollywood, música, distribución y telefonía sin cables.

En el presente ejercicio Steve Jobs ha orquestado su entrada en el negocio de la telefonía móbil con el iPhone, un soporte rectangular de cristal y aluminio que abarca todas las dimensiones del mundo digital.

Fortune resalta también que Steve Jobs en las dos primeras décadas de su actividad profesional ha dictado en dos ocasiones la dirección de la industria de los ordenadores. La revista reconoce también la amplia influencia que abarca este emprendedor mediante las herramientas de programas informáticos para producción de películas, grabación de sonido y edición de imágenes.

Además, apunta que tras la venta a principios de año de la productora de cine animado Pixar, Steve Jobs se ha convertido en el primer accionista de Disney.

Uno de los criterios que se incluyen para realizar la selección es el "atractivo global" de los candidatos. Y ningún otro empresario de alta tecnología podría entrar en una convención anual de sus más feroces competidores y ser recibido con una ovación en la sala.

Integran el ranking de los 25 empresarios más influyentes de Fortune presidentes de juntas directivas y gerentes en empresas como Procter& Gamble, General Electric, Toyota, Boeing, Mittal y Google. Una única mujer se incluye en la lista: la directora ejecutiva de PepsiCo, Indra Nooyi.


UN DISCURSO FUERA DE LO COMÚN

Jobs revela su vida en Stanford

Steve Jobs, presidente ejecutivo de Apple y Pixar Animations, escogió la ceremonia de graduación en la Universidad de Stanford para desvelar la visión más íntima de su trayectoria profesional y personal. Incluimos a continuación extractos de las palabras de este carismático emprendedor:

(...) Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias. (...) Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Sólo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en la lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando: "Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?". "Por supuesto", dijeron ellos.

Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y diecisiete años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. (...) No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca-Cola por los cinco céntimos del envase para conseguir dinero para comer (...)

Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender el curso de caligrafía. Aprendí sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. (...)

Diez años más tarde, cuanto estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquel curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. (...) Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. (...) Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado y ha marcado mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida. (...) Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía veinte años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en dos millones de dólares y cuatro mil empleados. Hacía un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación, y hacía poco que había cumplido los treinta.

¿Cómo te pueden echar de la empresas que tú has creado? (...) Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador. (...) Decidí comenzar de nuevo. Pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. (...) Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. (...)

En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, y yo regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurence y yo tenemos una maravillosa familia. (...) Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía.

Mi tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía diecisiete años leí una cita que decía algo como: "Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón". (...) Hace casi un año me diagnosticaron un cáncer. (...) Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses (...) Resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. (...)

La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la muerte es posiblemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. (...) Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. (...) Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo: Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Acceso a vídeo del discurso realizado por Steve Jobs en Stanford en 2005: http://www.video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340

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