Según un estudio, la falta de comunicación se da en muchas empresas familiares. Esto genera una menor satisfacción de sus socios y un bajo rendimiento de la compañía. Las relaciones familiares afectan así a la gestión de la empresa.

Ocurre en las mejores familias: el hermano mayor no se habla con el pequeño, las cuñadas no se soportan y entre primos hay piques y envidias. Y no digamos lo perjudicial que resulta para la pareja la falta de comunicación. Pues eso es lo que pasa en muchas empresas familiares catalanas, según los expertos. Las relaciones empresa-familia y la comunicación entre los miembros de la estirpe son los aspectos en los que las empresas catalanas están más verdes. Y eso se acaba pagando.

El imperio Rubiralta, una de las familias más florecientes de Cataluña, acaba de repartirse los negocios Celsa (acero) y CH Werfen (material hospitalario) por las desavenencias entre hermanos, Francisco y José María.

Un estudio sobre empresas familiares elaborado por el BBVA, Esade y la consultora FBK sobre una muestra de 1.200 firmas considera que la falta de información a los socios se refleja en un menor nivel de satisfacción de éstos con la gestión. Es como si una sociedad anónima no celebrara junta de accionistas.

Y ya se sabe que cuando no se tiene toda la información, se acostumbra a resbalar en los juicios y evaluaciones. lo que puede explicar que muchas corporaciones vean en la venta una solución a las tensiones familiares, opina el autor del trabajo, el profesor de Esade Alberto Gimeno.

El estudio atribuye la incomunicación a que los consejos de familia están poco extendidos en Cataluña. Sólo el 25% de las empresas familiares catalanas cuenta con este cónclave, según el trabajo, porcentaje que en el conjunto de España se eleva al 40%.

El consejo de familia se diferencia del consejo de administración porque es donde se reúnen no sólo los accionistas, sino también aquellos familiares que lo acabarán siendo en el futuro (nietos, por ejemplo), y sirve para dejar al margen de la gestión empresarial las tensiones familiares, algo que muchas veces desestabiliza este tipo de sociedades.

Gimeno considera que los dos aspectos anteriores -relaciones empresa-familia y el déficit de comunicación- "afectan directamente a los procesos de sucesión dentro de la empresa". El trabajo proporciona dos datos reveladores: el 78% de los procesos de sucesión apenas están preparados y casi la mitad de las sucesiones se planean sin la participación de la generación que heredará la compañía.

Pese a las recientes enajenaciones de Chupa Chups, Panrico o Uniland, el profesor no cree que el modelo esté en crisis. Como contrapartida, en Cataluña existe una "mayor explicitación de las reglas" y la creación de protocolos. Eso sí: la mayoría son protocolos patrimoniales, no sobre la gestión. La pela és la pela.

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