Todos los lugares de trabajo quieren ser creativos, pero gestionar a las personas con ideas puede conllevar tantas alegrías como dificultades. Personneltoday.com ofrece una serie de consejos para potenciar la innovación en los equipos de trabajo.

La innovación es un recurso primario de ventaja competitiva sostenible y, muy a menudo, es el factor más importante que separa el éxito del fracaso en las historias empresariales.

Normalmente, las empresas que ignoran la necesidad de innovación encuentran dificultades para mantener el ritmo de los cambios tecnológicos y de las necesidades de los clientes. Echando un vistazo a empresas tan conocidas como Apple, Google, Amazon y Easyjet, vemos que éstas han reconocido que para desarrollar productos y servicios de valor para sus clientes, deben instalar la innovación en el núcleo de sus organizaciones.

Por ese motivo, líderes empresariales, políticos y académicos no dejan de recordarnos continuamente que las empresas deben hacer lo posible para eliminar las barreras a la innovación y estimular la creatividad en su seno. Estas barreras pueden tomar la forma de disputas internas, de excesivo confort con el statu quo actual, de sistemas inadecuados de gestión y evaluación de las ideas o de poco tiempo invertido en que las personas con talento puedan desarrollar su creatividad.

Inspirar la innovación

Saber cómo afrontar estos problemas puede suponer un verdadero desafío para muchas empresas. ¿Qué pueden hacer las organizaciones para que la innovación arraigue en su ADN corporativo? Las organizaciones necesitan estimular un entorno que permita crecer a la creatividad y luego implantar procesos que aprovechen las ideas y energías de los empleados.

Las organizaciones más innovadoras generalmente tienden a:

  • Permitir que una diversidad de opiniones conviva en la compañía.
  • Tener en cuenta el valor de las ideas que surgen fuera de la organización.
  • Tolerar un cierto grado de fracaso (de otro modo el personal dejará de poner ideas sobre la mesa).
  • Incentivar y recompensar a los empleados por la innovación que aporten.
  • Favorecer que se comparta el conocimiento e implantar sistemas de captación del mismo.
  • Introducir regularmente nuevo talento en los niveles directivos.
  • Asegurar un grado apropiado de mezcla en los estilos de gestión.
  • Implantar controles y balances que eliminen las ideas inadecuadas desde una fase temprana, antes de que se malgasten recursos en ellas.

Todos ellos son factores importantes que deben ser gestionados desde la alta dirección y luego transferidos de arriba a abajo en la organización, por unos directivos visiblemente comprometidos con la innovación. Al mismo tiempo, las empresas deben hacer lo posible para asegurar que canalizan de manera efectiva los esfuerzos a nivel individual y, por ese motivo, no deben pasar por alto los retos inherentes a la gestión de personas innovadoras.

Arreglárselas con la creatividad

En un estudio realizado entre más de 400 empresas de toda Europa, la consultora de desarrollo Cubiks descubrió que la innovación es la competencia más difícil de desarrollar en sus plantillas y que es una de las más difíciles de evaluar en la fase de selección. Las personas genuinamente innovadoras son uno de los recursos más valiosos para estas empresas.

Sin embargo, existen peligros de subir en un pedestal a las personas con ideas. Si se permite que los innovadores eclipsen a aquellos que serán los responsables de llevar a cabo sus ideas, se puede motivar a los creativos a que desarrollen estilos de trabajo difíciles de canalizar y muy perjudiciales para el esfuerzo colectivo del equipo.

Los innovadores suelen tener gran capacidad en el área del pensamiento conceptual, por ejemplo, pero sienten una especial aversión hacia aspectos más detallados del desarrollo del producto y del alcance de los proyectos. Muchas veces desean ser libres para generar ideas a llevar a cabo por parte del conjunto del equipo, y prefieren evitar el gasto de tiempo en investigar y analizar lo necesario para saber si un producto o servicio potencial será comercialmente viable o realizable.

Gestionar a los innovadores puede ser difícil cuando aquellos requeridos para llevar a cabo la implementación real de las ideas se desencantan por la cantidad de trabajo que les supone. Ya tienen su propia carga de trabajo y la falta de planificación y de consulta previa pueden significar una cantidad de trabajo inasumible.

Cuando esto ocurre, lo más normal es que estos miembros del equipo empiecen a buscar razones para desechar o socavar las ideas antes de tiempo. Uno de los motivos más comunes de fracaso de los proyectos es que los líderes fallen en conseguir el compromiso de todos desde el principio. La lección a extraer para los innovadores puede ser que si solo se les reconoce como generadores de trabajo más que como posibilitadores o realizadores, se verán pronto frenados por el equipo que les rodea.

Es vital que las personas creativas y las personas responsables de dirigirlas sean capaces de reconocer cómo afectará su comportamiento en las dinámicas del equipo, reconocer cualquier necesidad de desarrollo y encontrar una forma productiva de superar la distancia entre la generación de una idea respecto a su evaluación e implementación posterior.

Dejando todos estos aspectos a un lado, es imperativo que las empresas creen una cultura corporativa que permita prosperar a la innovación. Aprovechando las competencias de las personas creativas, las empresas pueden lograr una ventaja competitiva a largo plazo.

Acceso a la noticia: http://www.personneltoday.com/articles/2008/01/14/43848/trade-secrets-managing-the-innovators.html

* Parfitt; Nick. “Trade secrets: Managing the innovators”. Personneltoday.com, 14/01/2008. (Artículo consultado on line: 31/01/2008)

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