La juez dice que las imágenes de Antena 3 sobre la invasión de la pista no son una prueba porque el autor no pidió permiso. Se obliga a Iberia a suspender las sanciones a los trabajadores.

Las sanciones de entre 45 y 60 días de empleo y sueldo que la aerolínea Iberia impuso a 21 de los trabajadores que participaron en la invasión de las pistas del aeropuerto de El Prat el 28 de julio de 2006, son improcedentes. Así lo ha declarado la titular del juzgado de lo Social número 13 de Barcelona.

Las sanciones quedan de esta manera sin efecto, y el proceso sigue ahora por la vía de lo Penal en el juzgado de El Prat de Llobregat. Los 21 empleados de la plantilla de Iberia, todos ellos del personal de tierra, estaban acusados por su propia empresa de abandono de sus puestos de trabajo y de acceder, mediante la tarjeta de identificación de Aena, gestor de aeropuertos, a las pistas del aeródromo barcelonés.

El resultado de la protesta laboral es ampliamente conocido: El Prat quedó bloqueado al tráfico aéreo durante casi 12 horas, y miles de usuarios vieron frustradas sus vacaciones en medio de la operación salida de verano.

En la sentencia, la juez considera que las pruebas presentadas por la compañía no demuestran que los operarios tomaran parte de la paralización de las instalaciones. El único documento probatorio aportado por Iberia, siempre según el fallo judicial, es un video de la cadena Antena 3 con imágenes de la huelga salvaje.

Sin embargo, la juez recalca que la empresa no presentó al operario de cámara que grabó las imágenes para que reconociera las circunstancias y el lugar en que elaboró el video. En cualquier caso, apenas un trabajador fue identificado en el vídeo.

A pesar de que los empleados de handling -servicio de tierra- de Iberia intentaron que las imágenes no sirvieran como prueba, la juez admitió el documento gráfico. Dice el auto que los reporteros de la cadena filmaron la invasión de las pistas tras «incumplir la normativa» impuesta por Aena, es decir, la empresa pública gestora de los aeropuertos españoles y propietaria de las instalaciones, al incurrir en «hechos que la demanda imputa a los actores». Por todo ello, la juez considera irrelevante el video aportado por Iberia.

Según consta en la sentencia, la prueba pericial de estudios fisonómicos únicamente halla similitudes con algunos de los empleados, y varios de ellos no han sido reconocidos en las imágenes. Un miembro del comité de empresa es el único trabajador reconocido en las imágenes, pero no ha podido acreditarse su localización exacta en las instalaciones.

La juez considera que el empleado acudió, obedeciendo órdenes de Iberia, a una reunión con Aena y el resto de sindicatos para intentar enderezar el conflicto laboral. Otro de los argumentos de la juez es que no se ha podido probar que la mayoría de los trabajadores sancionados pudieran incorporarse a su trabajo ya que «cerraron el tráfico antes de empezar su turno» y agentes de «la Guardia Civil no dejaban entrar en la terminal».

Apenas cinco empleados empezaron su turno a las siete de la mañana del 28 de julio de 2006, si bien no se ha podido demostrar si abandonaron o no su lugar de trabajo. Ese día, el aeropuerto de El Prat vivió un caos tan general como inédito en sus instalaciones, que permanecieron cerradas al tráfico aéreo durante 12 horas.

Fue en una asamblea convocada a las 9.00 horas cuando los trabajadores de tierra de Iberia decidieron emprender una huelga sorpresa, y no fue hasta cerca de las 21.00 horas cuando El Prat empezó a recuperar la normalidad.

¿Cuál fue el resultado de esta huelga salvaje? La cancelación de 544 vuelos ese día, lo que supuso que miles de pasajeros de todo el mundo vieran truncados sus sueños de iniciar unas vacaciones de verano tranquilas.

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