Las ventajas para las compañías con teletrabajadores son el aumento de productividad, disminución de costes y mejora de satisfacción del cliente. Eso sí, requiere de comunicación interna definida y de gran compromiso y responsabilidad del teletrabajador.

El avance de las nuevas tecnologías, especialmente, la expansión de la banda ancha de Internet, ha permitido que muchas empresas ofrezcan a sus empleados trabajar total o parcialmente desde el hogar.

Pero, ¿qué hay detrás de este tipo de trabajo? ¿Quién sale más beneficiado con él, el trabajador o la empresa? Las ventajas para las compañías con teletrabajadores móviles se resumen en tres puntos: aumento de productividad, disminución de los costes y mejora de la satisfacción del cliente.

Costes. “Existen muchos factores que incitan a pensar que son las compañías las que más partido podrían sacar a este modelo laboral”, asegura Ignasi Buyreu, responsable del Área de Capital Humano, socio de Mercer. Para él, lo primero que viene a la cabeza al hablar de modelos flexibles de trabajo es el ahorro de costes que supone para las empresas, debido a que “sólo con contratar una línea ADSL, sabes que un empleado puede estar ligado al puesto de trabajo constantemente y, además, puede estar en contacto no sólo con la gente de su oficina, sino con personas que estén en otros países, a miles de kilómetros de distancia. En definitiva, se rompen las barreras de espacio”.

La compañía de trabajo temporal Randstad se muestra de acuerdo con este razonamiento: “El retorno de la inversión es evidente cuando se habla del teletrabajo, ya que se palpa de inmediato, en cuanto se reducen los metros cuadrados que hay que pagar mensualmente por la oficina”, aseguran desde la compañía.

“El problema en España es que no se han hecho suficientes estudios económicos sobre el impacto que tendrían este tipo de modelos flexibles para las empresas”, indica Fernando Rodríguez, director general de Citrix en España. Se calcula que cada puesto de trabajo cuesta entre 4.000 y 6.000 euros anuales a las compañías.

Además, existe otra serie de ventajas, más difíciles de cuantificar como, por ejemplo, la capacidad de responder inmediatamente a un correo electrónico de un cliente o poder avisar en cualquier momento de una incidencia ocurrida en el seno de la empresa.

Satisfacción. Desde el punto de vista social, la perspectiva es diferente. Para Ignasi Buyreu, lo fundamental es que, con esta opción, se permite compatibilizar la vida profesional con la familiar, lo que beneficia, sobre todo, a las mujeres. “Con ello pueden flexibilizar el tiempo, organizándose y dando prioridad en cada momento a lo que tiene que hacer, con lo que fomenta su productividad”, afirma Buyreu.

No obstante, las empresas deben tener claros los límites del trabajo remoto, para que éste no llegue a invadir la vida cotidiana, ni mucho tiempo libre de las personas.

“Las opciones del teletrabajo son variadas, en función del tipo de empresa y de la situación particular de cada persona. En el fondo, lo indispensable es que cada empleado tenga a su disposición las aplicaciones necesarias para poder trabajar cuando lo necesite, esté donde esté”, comenta Rodríguez.

Productividad. Según un estudio reciente elaborado por la consultora independiente IDC, con este tipo de trabajo, los empleados incrementan su productividad entre un 10% y un 30%. Además, la flexibilidad laboral es un factor clave para la atracción de talento hacia una compañía. “Al final, si dispones de acceso remoto a los programas informáticos que se emplean a diario en una oficina, se acaba trabajando más horas”, reconoce Rodríguez. Él mismo lleva siete años trabajando a distancia durante la mayor parte del día. “Nos es posible porque nuestro sistema está centralizado desde Estados Unidos”, explica.

Dificultades. No todo es fácil en el teletrabajo. Por un lado, las compañías deben mantener una política de comunicación interna muy definida, para evitar que aquellos trabajadores que pasan más tiempo fuera de la oficina que en ella se sientan ajenos a la empresa. Por otro lado, el trabajo remoto requiere un gran compromiso y responsabilidad de quien lo utilice.

Situación actual. En la actualidad, según el informe de IDC, un 10% de las empresas europeas cuenta con planes de movilidad destinados a facilitar el uso de las nuevas tecnologías para que los empleados puedan trabajar fuera de su puesto y mejorar el rendimiento empresarial. En general, se trata de iniciativas incipientes, que se limitan a facilitar la consulta de correo electrónico a través de los nuevos móviles, del portátil o de agendas electrónicas.

“Casi todas las empresas que optan por el teletrabajo adoptan un modelo mixto, que combina días en los que el empleado trabaja desde casa y días en los que acude a la oficina”, aseguran desde Randstad.

En España, el número de empleados con este tipo de flexibilidad es muy inferior al de otros países con un nivel de riqueza similar (ver gráfico adjunto). La causa principal radica en que el tejido empresarial español está formado en su mayor parte por pequeñas empresas, más reacias a invertir en las tecnologías de comunicación necesarias para permitir el teletrabajo. “Lo más común es que los trabajadores cuenten en su ordenador portátil o PDA con los dos o tres programas que más se usan en una oficina, además de acceso al correo electrónico y unas pocas aplicaciones de ofimática”, concreta Rodríguez.

Según una encuesta internacional elaborada por la consultora Forrester, los mayores frenos empresariales para confiar en estos instrumentos son los problemas de seguridad en la información (35%), los costes (19%) y la desconfianza sobre la fiabilidad del funcionamiento (16 por ciento).

Previsiones. Todas las previsiones de los expertos apuntan a la progresiva introducción de terminales inalámbricos y a la implantación paulatina de una red de acceso de alta velocidad para acelerar el desarrollo de las empresas. IDC, por ejemplo, estima que los empleados con dispositivos móviles que les permitan realizar tareas fuera de sus puestos de trabajo habituales pasarán de 650 millones en 2004 a más de 850 millones en 2009, lo que representa una cuarta parte de la fuerza laboral mundial.

Pese a todo, IDC señala que no habrá una penetración masiva en las empresas hasta que los fabricantes, proveedores e integradores de sistemas asuman mayores riesgos y se proporcione fácilmente los soportes financieros a favor de la movilidad. “Con más de 3,3 millones computadores portátiles a la espera de ser embarcados con fines comerciales a la región para 2008, acompañado por otros 5,5 millones de teléfonos inteligentes, el entorno de oficina está desapareciendo con el paso del tiempo”, asegura la consultora en su informe.

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